Zetak entra en la leyenda en el Navarra Arena
'Mitoaroa' mezcló sonidos modernos y antiguos con tradiciones en un doble lleno en pabellón pamplonés
Actualizado el 05/01/2025 a las 11:24
Aunque la apertura de puertas en el Navarra Arena se produjo a las veinte horas, muchísimo público ya iba formando larguísimas colas. La fiesta pre comenzó a las 20:45 con un DJ que fue estableciendo una sesión con temas de clara inspiración cercana a la música que hace Zetak. Me refiero a folk contemporáneo mezclado con electrónica, de grupos como Filias de Cassandra, Rodrigo Cuevas, Kalakan, DJ Málaaka y Korrontzi, e incluso Daft Punk y Nile Rodgers. Tremendo ambiente para un concierto que ayer viernes logró convocar a 12.000 personas y que hoy sábado —el primero de los dos días en que las entradas se pusieron a la venta y se agotaron en muy pocas horas— iba a concentrar a otras 12.000.
Ciertamente, un ambiente de récord si tenemos en cuenta que el proyecto Zetak se lanzó hace cinco años, pasó con buena nota la pandemia y desde entonces ha crecido exponencialmente con una propuesta musical y visual —esto tiene muchísima importancia en el proyecto— que ha entrado como un vendaval por nuestras ventanas, atrayendo nuevos aires y, sobre todo, una renovación de los sonidos y de la iconografía del neofolk vasco y de la música electrónica.
A las veintidós horas en punto se apagaron todas las luces y, desde el fondo del escenario, una novia vestida de blanco de los pies a la cabeza comenzó a cantar un mantra a modo de invocación. De pronto, desde un lateral de la grada, se levantó una persona que resultó ser el propio Pello Reparaz. Llevaba puesta la capucha de la sudadera y, por eso, era más complicado de reconocer. Sin embargo, accedió a la larguísima pasarela instalada desde el fondo del escenario y avanzó por ella hasta encontrarse con la novia.
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Justo a continuación, diferentes gasas dejaron ver el escenario donde ya se habían instalado en tres sets: Gorka Pastor en los teclados Roland, Virus, theremín, coros y voces; Leire Colomo en las percusiones, batería y coros; e Iván Larreburu en la batería, percusiones y coros. Ya estaba claro que el evento iba a ser totalmente audiovisual, incluso fílmico, porque Pello apareció encerrado en un cubículo cuadrado de cristal lleno de agua para interpretar el tema 'Zu'. No podía salir y cantaba transmitiendo angustia. Era el capítulo 1.
Desapareció de escena y las luces iluminaron un espacio con una atmósfera que recordaba a una película de espías, aunque no había espías, sino chachos del Carnaval desfilando por aquel pasillo. Pello apareció también en un lateral hasta que entabló un diálogo con uno de ellos.
La interacción iba a ser la dominante, y así también estableció relación con dos personajes mitológicos caracterizados como medio carneros. Para el capítulo 2, desfiló por la larguísima pasarela que ocupaba prácticamente la mitad de todo el espacio del Navarra Arena.
Unos pocos que marcaban en color naranja un espacio cuadrado, como si dijeran "aquí no pasa nada", fueron destino de Pello, que desde allí interpretó el tema 'Egan'. De pronto, a golpes de batería quebrados, los momotxorros ocuparon todo el escenario con una actitud desafiante. Él no se movía de ese emplazamiento y comenzó a interpretar el tema 'Su'. Fue entonces cuando los momotxorros desfilaron por toda la pasarela.
Seis de ellos la rodearon y bailaron una danza, blandiendo sus grandes tridentes de madera, los que siempre se han usado en el campo como utensilio para remover la paja.
Era una película en la que la música de Zetak se mezclaba con toda la idiosincrasia de los personajes míticos del folclore y las costumbres de Euskal Herria. Así fue como, al final de la danza, le rodearon y le golpearon hasta retirarse con los otros 30 que les esperaban en la pasarela.
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En ese momento, un personaje semidesnudo, vestido con alpargatas y tiras, surgió desde abajo y pronunció unas palabras con un registro vocal grave y atronador que recordaba a la voz de un semidiós.
Pello estaba en el piso superior del escenario, rodeado de cinco mujeres con las que cantó a voces el tema 'Hileta kantu Nafarra'. La interacción con el público de todas las edades era total; todo el mundo se convirtió en un coro prácticamente en todas las canciones. Y así fue como afrontó 'Zoriontasuna'.
El rey Midas del espectáculo visual y de las tremendas melodías estaba haciendo de las suyas: al público lo tenía en el bolsillo desde el primer tema, pero para ese momento el subidón era absoluto. Tocaba el turno de 'Errepidean'.
Llegó el momento más bello porque fueron subiendo los músicos de Vendetta —el anterior proyecto en el que estuvo Pello— e interpretaron 'Begitara Begira' en formato acústico, sin duda uno de los mayores éxitos del grupo. Locura para el público al estar de nuevo con Jabiero Etxeberria, Luisillo Kalandraka, Rubén Antón y Enriko Rubiños.
El espectáculo continuó cuando, ya en el escenario, le rodearon las cuatro neskas de Neomak para interpretar el tema 'Eguzkiloriak'. Fue otro momento brutal.
A continuación, Pello Reparaz comenzó a cantar con una gran cruz blanca a su espalda el tema 'Pater noster', mientras le rodeaban más de una veintena de personajes de los mitos y del Carnaval. Posteriormente, interpretó 'Entre Carn i Os' con el trío femenino Marala, mientras de nuevo avanzaban por la pasarela arengando a todas las huestes del Navarra Arena.
A continuación, desfiló por el centro de la pasarela hasta llegar al final, encarado más hacia la batería, donde interpretó el tema 'Begi beltz'. Las mozas de Marala protagonizaron la segunda parte de la canción, mientras Pello Houdini Reparaz volvía a desaparecer de escena. Ellas corretearon por la pasarela para arengar de nuevo al respetable.
En ese juego de zonas escénicas y del hilo conductor, apareció nuevamente el personaje que podía ser un Basajaun —aunque muy delgado—, quien le indicó algo nuevamente. En un sentido homenaje, tres bailarines llevaron al bertsolari Erramun Martikorena al centro del escenario. Erramun cantó, llevándose una enorme ovación. A continuación, él y Pello interpretaron a dúo 'Itzulera'. La emoción fue palpable cuando, a medio camino de que se lo llevaran, Pello pidió que volviera a escena para recibir una ovación absolutamente atronadora y prolongada. Así, Erramun lanzó sus bertso para delirio del respetable en este sentido homenaje.
Los personajes de Carnaval salieron corriendo por la pasarela. Pello tuvo un momento para su discurso, en el que agradeció a todos los que habían seguido su proyecto, no solo a quienes hablaban en euskera, sino también especialmente a quienes hablaban en castellano, gallego y catalán. Comentó que respetaba todas las lenguas y culturas. Siguieron los temas 'Hitzeman' y después 'Zeinen eterna izango den', que se convirtió en el momento en el que el público coreó la canción cada vez que se lo pedía Pello.
Volvió a desaparecer para que cuatro parejas de txalapartaris realizaran, en cuatro txalapartas, un set sonoro en el escenario. Al regresar, con una nueva vestimenta, interpretó el tema en inglés 'Pumped Up Kicks'.
Después, todos los personajes aparecieron en ambas alturas del escenario y a lo largo de toda la pasarela. El fuego flanqueó el cuadrado final de la pasarela. Era el momento de 'Akelarretan', y Pello terminó tocando el trombón. Este momento anticipó la bailable 'Ze deskontrola', con Pello en el centro del cuadrado.
Se iba aproximando el final, y así volvió a sonar nuevamente 'Itzulera', esta vez con un estilo más electrónico y bailable, para que la gente hiciera el coro con el "Eoa, eeoa".
Hasta Jagoba Arrasate salió al escenario para recitar unos versos como prólogo del final con el tema 'Aralarko dama', acompañado por seis bailarines que rodeaban a Pello en el centro del escenario.
Pero el espectáculo no acaba aquí: se volverá a presentar el 6 de septiembre de 2025 en Ilunbe, la plaza de toros de Donostia. El mito, la magia y las grandes melodías conquistaron el Navarra Arena con MitoAroa.

