Pamplona
La artesanía tiene relevo
La antigua estación de autobuses de Pamplona acoge hasta este 15 de diciembre (de 11 a 14 horas) un mercado de artesanía con 27 vendedores. Algunos de ellos protagonizan historias de relevo generacional


Publicado el 14/12/2024 a las 20:58
Hace 252 años, Babil Brun inició un negocio de herrería en Izurdiaga. Fue la manera en la que consiguió ganarse la vida. Lo que probablemente nunca imaginó por aquel año 1772 es que hoy, año 2024, Forjas Brun seguiría en pie. Y lo hace con un Brun al frente: Eduardo, séptimo relevo de una empresa que parece no tener fin. La familia de Eduardo Brun Irisarri protagoniza una de las historias de relevo generacional presentes entre los veintisiete comerciantes que participan en el mercado de artesanía de Geltoki, desde el viernes hasta este domingo 15 de diciembre (de 11 a 14 horas) en la antigua estación de autobuses de Pamplona.
“Había un refrán que decía que el cura, el alcalde y el herrero eran los que mandaban en el pueblo”, asegura el último de la saga, quien lamenta que la vertiente artesanal de su oficio haya perdido la vigorosidad que tuvo hace siglos. “Antes se trabajaba mucho más en la construcción, pero ahora hacen ahí mucha competencia las forjas industriales”, explica Brun, a quien le acompaña en su negocio Gerardo Brun Irisarri, su hermano, y Raúl Serrano Induráin, su amigo y colaborador. Los tres trabajan aún con grandes estructuras, como balcones o cierres de iglesias, aunque han encontrado un buen nicho en las piezas de decoración. Una de las que más repiten últimamente es la Mano de Irulegi. “El otro día mandamos una a Lisboa (Portugal), a Cádiz han ido un montón, a Chile también...”, comenta Brun.
Si los hermanos Brun heredaron la pasión por la herrería, los hermanos Pelegrín hicieron lo mismo por la joyería. Son la segunda generación de una saga joyera que inició su padre, Javier Pelegrín, artesano encargado en 2014 de realizar la última mitra de San Fermín. “Mi padre empezó barriendo un taller de joyas con trece años, y más tarde se puso a trabajar por su cuenta. Él era muy amante de la joyería, y mi hermano y yo lo hemos ido mamando desde pequeños”, expone Iker Pelegrín, quien trabaja en el taller que lleva el nombre de su hermano, Xabier Pelegrín. En esta edición del mercado de artesanía sólo participa Iker, quien expone una colección con piezas de inspiración en la cultura navarra. En su muñeca porta una de sus creaciones: una pulsera que representa las cadenas de Navarra.
DOS PUESTOS MÁS QUE EN 2023
Esta edición del mercado de artesanía de Geltoki ha experimentado un incremento de puestos: de 25 a 27. “Hemos ampliado un poco porque hemos cambiado el formato del mercado. El año pasado había un escenario donde el último día se realizó un concierto para niños. Este año, en cambio, sólo ha habido un set de 'DJs' para el que hemos colaborado con el colectivo DLC Kultur”, explica Lander Martínez Ortiz, responsable de comunicación de Geltoki. Todos los artesanos han pasado un proceso de selección, en el que la organización ha valorado “la calidad, la variedad y la rotación, de manera que no siempre sean los mismos puestos”, aclara Martínez.


“Hay un montón de mercadillos en estas fechas, pero creemos que este tiene su esencia particular. Lo que te encuentras en los puestos son personas que hacen artesanía, que elaboran sus productos a mano. Si no es así, no se puede participar”, asegura el responsable de comunicación de Geltoki, quien celebra que “cada año viene más gente”. Aunque no existe dato oficial, los visitantes se cuentan por miles.
El aumento de puestos no ha sido el único cambio de la organización con respecto al año pasado. También ha crecido el precio que pagan los artesanos por participar en el mercadillo: de 30 euros en 2023 a 50 euros este año. “Al final, Geltoki acababa poniendo más dinero del que puede para organizar el mercado, no cubríamos costes”, justifica Martínez. El beneficio, eso sí, al igual que en ediciones anteriores, es íntegro para los artesanos.