Homenaje
La Plaza de los Burgos, escenario de la pastoral 'Julia Fernandez Zabaleta'
Se representará el 12 de octubre en tributo a la maestra pamplonesa, pionera en la renovación de la enseñanza e impulsora de la lengua y cultura vascas en el primer tercio del siglo XX


Publicado el 03/10/2024 a las 05:00
Diez años después de haber llevado a escena la pastoral 'Bidador', en homenaje al investigador y escritor Joxemiel Bidador, la asociación cultural Zaldiko Maldiko representará un nuevo título dedicado a otro personaje pamplonés de gran calado: la maestra Julia Fernández Zabaleta. De carácter pionero, también se volcó en la renovación de la enseñanza y en la lucha por los derechos de la mujer.
El sábado 12 de octubre, la Plaza de los Burgos será el escenario para la representación de la pastoral en euskera 'Julia Fernandez Zabaleta', que lleva por subtítulo 'Mujeres pioneras'.
Escrita por Mikel Taberna y dirigida por Ihitz Iriart, la obra se estrenó el pasado mayo en el Colegio Público San Francisco de Pamplona, lugar en el que Fernández Zabaleta ejerció la enseñanza durante dos décadas. Se ofrecieron dos funciones con gran éxito, de ahí que se haya sacado adelante una tercera representación, esta vez con el apoyo del Ayuntamiento de Pamplona.
Este montaje reunirá en el escenario a más de 30 intérpretes, además de 10 músicos y cuatro bertsolaris: Saioa Alkaiza, Irati Majuelo, Sarai Robles y Ainara Ieregi.
La obra fusiona teatro, música, canto y danza para rendir tributo a una figura clave en la promoción de la lengua y cultura vascas durante el primer tercio del siglo XX.
A lo largo de 20 actos, la obra recorrerá la biografía de la protagonista. “La pastoral es una obra colectiva, hecha por el pueblo y para el pueblo”, recordó Ihitz Iriart, zuberotarra afincada en Pamplona y directora de la pastoral 'Julia Fernandez Zabaleta'.
Nacido en Zuberoa, este teatro de carácter popular y amateur se suele realizar cada año en un pueblo diferente de esta provincia de Iparralde. “Se elige un tema, se realiza una investigación y se escribe un texto en verso. También hay canciones, bailes y música, que se alternan con los versos para dinamizar la obra”, explicó Iriart. Los personajes están divididos en dos bandos: los buenos y los malos.
Iriart destacó algunos valores de este trabajo artístico que se realiza en comunidad: “Es un proyecto cultural que fortalece al pueblo y también fomenta la calidad de las relaciones entre sus habitantes”.
La historia que se narra en 'Julia Fernandez Zabaleta' está basada en una minuciosa investigación. “Hemos recogido testimonios de varias personas que fueron alumnos de Julia, sobre todo en las clases particulares que ella dio cuando estaba suspendida de empleo y sueldo por el Ayuntamiento”, señaló Mikel Taberna, autor de la pastoral. Entre estos testimonios figura el de la cineasta Mirentxu Purroy.
“A raíz del golpe militar de 1936, Julia perdió su trabajo. Le castigaron”, recordó Taberna. Fue destituida de su puesto de maestra durante 20 años. Tuvo que trasladarse a Bilbao y posteriormente a Lapurdi, donde siguió dando clases a hijos de refugiados. Regresó a Pamplona en la posguerra y dio clases particulares para ganarse la vida. Fue restituida como maestra en 1958 y ejerció en los colegios públicos Vázquez de Mella y El Alcázar, hasta que falleció en 1961.


UNA MUJER PIONERA
Julia Fernández Zabaleta nació en la calle Dormitalería de Pamplona en 1898. Hija de Concepción Zabaleta Apesteguia, natural de Zirauki, y de Valentín Fernández García, nacido en Mendigorría, organista de la catedral y músico; tuvo un hermano, Valentín, abogado. Julia estudió magisterio en la Escuela Normal de Pamplona y ejerció de maestra sobre todo en las Escuela Municipales de San Francisco, donde dejó un grato recuerdo. Interesada por la renovación de la metodología de la enseñanza, en 1916 obtuvo una beca del Ayuntamiento de Pamplona para asistir al curso que la eminente pedagoga italiana María Montessori impartió en Barcelona.
Escribió un exhaustivo informe que se conserva en el Archivo Municipal sobre los nuevos planteamientos de Montessori en el que incluía su propia reflexión crítica sobre algunos de ellos. Aplicó la nueva pedagogía en su docencia, muy novedosa, que llamó la atención de las autoridades educativas. Se trataba de un método activo, basado en la experimentación, reflexiones, salidas, canciones y juegos.
Julia aprendió decididamente euskera en las clases que la Diputación de Navarra instauró en la escuela de magisterio de Pamplona en 1922, y antes de que transcurriera un año, dio una corta pero emocionante conferencia organizada por la Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia en Doneztebe animando a la utilización del euskera. Dio numerosas charlas, como la que pronunció en San Sebastián en 1924 bajo el significativo título "Emakumien etorkizuna (el futuro de las mujeres)”.
Feminista y preocupada por los derechos de la mujer, en la citada conferencia abogó por su acceso a la educación, y mencionó que en algunos países la mujer tenía los mismos derechos que el hombre, que podía trabajar en todas las profesiones y que gobernaba junto a los hombres.
Participó activamente en la Asociación "Euskeraren Adiskideak" de la capital, entidad que puso en marcha iniciativas de todo tipo a favor del euskera y que se marcó como objetivo la creación de una ikastola, que finalmente se abrió en 1931. Julia fue la promotora principal junto a otras dos maestras pamplonesas: Catalina Alastuey y María Viscarret. Las tres coincidieron también, junto con otras mujeres, en la organización Emakume Abertzale Batza de Navarra y abrieron caminos para la plena participación de la mujer en la política.
REPRESALIADA
Como consecuencia del alzamiento franquista, Julia tuvo que trasladarse a Bilbao, donde formó parte de la comisión para la creación de la Universidad Vasca, y posteriormente a Lapurdi, donde siguió dando clases a hijos e hijas de refugiados. Fue represaliada y destituida de su puesto de maestra durante 20 años. Estando su madre enferma y su hermano exiliado en México, regresó a Pamplona en la posguerra y tuvo que dar clases particulares para ganarse la vida. Fue restituida como maestra en 1958 y ejerció en los colegios públicos de Pamplona Vázquez de Mella y El Alcázar hasta que falleció en 1961, como consecuencia de la reacción alérgica a una inyección.

