Fuga
El cómic de una historia del 36
Quince dibujantes ilustraron el pasado Salón del Cómic de Navarra en un cómic mural la huida a Francia de dos republicanos tras semanas escondidos en el reloj de la estación de autobuses de Pamplona. El Instituto de la Memoria lo acaba de editar


Actualizado el 11/09/2024 a las 20:53
"La lámpara llegó sin novedad”, y los familiares de Enrique Cayuela y de Ramón Díaz-Delgado respiraron tranquilos al escuchar por teléfono esta frase. Era finales del verano de 1936 y significaba que los dos hombres habían logrado llegar a Francia a salvo; que las semanas escondidos en el reloj de la estación de autobuses de Pamplona habían tenido un final exitoso para el abogado y el catedrático de Filosofía, republicanos buscados por falangistas y requetés. Hoy, 88 años después, esa frase se ha convertido en el título de una publicación especial: el cómic que narra su historia y que elaboraron en la edición del año pasado del Salón del Cómic de Navarra quince historietistas, en Geltoki, el mismo lugar donde se refugiaron aquellos dos hombres. Una obra colectiva en la que los creadores dibujaron en directo, de forma desinteresada, y que fue un cómic mural hasta que el Instituto Navarro de la Memoria cogió el guante y decidió digitalizar esas planchas, convertirlas en publicación y financiar una tirada de 2.000 ejemplares que se van a repartir de manera gratuita en los actos del Salón, bibliotecas y librerías y que formará parte del material del Programa Escuelas con Memoria. Está enriquecido con varios textos, uno del historiador Eduardo Martínez Lacabe, y biografías de los artistas.
En los quince años de existencia, el Salón del Cómic ha ido incorporando eventos: murales urbanos, actividades de relatoría gráfica, escaparates ilustrados... Uno de los más recientes es Komikitoki, feria de la autoedición y cómic de segunda mano, una plataforma para la autoedición, para el intercambio de cómic y para el encuentro que surge de la colaboración entre Tiza Asociación para la Promoción del Cómic, que es la que impulsa el Salón del Cómic, y El Polvorín Fanzinoteka. Y en este contexto surgió el año pasado la idea de elaborar un cómic mural colectivo para “homenajear el lugar en el que tiene lugar la feria, la antigua estación de autobuses de Pamplona, y escribir un guion contando la historia de dos de los vecinos del edificio, Ramón Díaz Delgado y Enrique Cayuela, una historia muy singular y ejemplo de miles de historias de represión que se vivieron a raíz del golpe de Estado del 36”, señaló ayer el director del Salón, Javier Pérez de Zabalza, acompañado por Sergio Biurrun Amplio, guionista de la publicación y representante ayer de El Polvorín Fanzinoteka; Ana Ollo, vicepresidenta y consejera de Memoria y Convivencia, y el ilustrador Joseba Beramendi Exprai.


Pérez de Zabalza y Biurrun contaron que se invitó a los artistas y que el 9 de septiembre del año pasado estos acudieron a Geltoki sin saber exactamente qué iban a hacer, solamente un acto en directo. Cada uno debió dibujar una página en una plancha de gran formato. Así surgieron las quince planchas, cada una de una mano, cada una de un estilo, quince formas distintas de retratar a los protagonistas.
“Hacerlo en directo y sin que supieran qué iban a dibujar hasta el mismo momento le daba la frescura que encontramos ahora en el cómic”, señaló Biurrun sobre estos dibujantes de Navarra, Valencia, Canarias y Bilbao: Agustín Ferrer Casas, Aritz Irigoien, Mikel Santos Belatz, Pedro Osés, Roberto Flores, Jorge Abuín, J.J. Chas, Don Rogelio J., Txema Esteban, Elías Taño, Víctor Díez Bildosola, Jokin Larrea, Ernesto Murillo Simonides, Zaldieroa y Julia Subiza. Dos nuevos artistas, Exprai y Hurrikrane, se sumaron para ilustrar la portada y otra página del interior, respectivamente.
El cómic mural fue primero una exposición efímera. Pero Pérez de Zabalza y Biurrun se dieron cuenta de que tenían entre manos “algo interesante” y que sería una pena que se quedara en aquel acto. Por eso se dirigieron al Instituto Navarro de la Memoria y hablaron con José Miguel Gastón, “que supo apreciar el valor” de lo que le planteaban: el cómic como forma de expresión y de divulgación. Así, el Instituto decidió digitalizar esas láminas y convertirlas en publicación gratuita, “muy importante para que pueda llegar a todo tipo de públicos” una obra que informa de la historia y sirve como plataforma para dar a conocer a los creadores de la tierra.


Con la decisión de convertir el cómic mural en publicación, se contactó con Exprai, para que elaborara la portada, lo que hizo “con el mismo espíritu con el que los otros historietistas dibujaron entonces: con lápiz y rotulado en el momento”. “Es un formato incómodo para trabajar, en el que no cabe una marcha atrás: puedes dibujar con el lápiz algo, pero te la juegas, aunque te lanzas con la tranquilidad de que lo que estás haciendo es jugártela con un dibujo. Esta gente”, señaló en referencia a Cayuela y Díaz-Delgado, “se la juegan de verdad”.
Le apena a Exprai que no surjan más iniciativas como esta “porque el proceso de dibujar tiene algo mágico y a la gente le gusta verlo en directo: donde no hay nada, de repente alguien con un lápiz o un rotulador crea algo”. “Entiendo que maraville. Es un espectáculo en sí mismo”, señaló el dibujante, que añadió la oportunidad de poder “recopilar en un soporte donde se guarde aquello que fue efímero e improvisado, con un recorrido más allá de ese momento de creación, sobre todo con contenido como este que merece ser recordado y estudiado”.
Es una obra que “ha puesto la memoria en el centro”, señaló Ana Ollo, que destacó “el lenguaje visual” de la publicación, “más cercano a la juventud, generaciones que hay que incluir en el espíritu de la memoria”. Porque, prosiguió, este es “un momento delicado en que se dicen impunemente, públicamente, mensajes revisionistas o directamente negacionistas con la memoria”. “Hay que redoblar el compromiso ante este avance de la ultraderecha que está poniendo en cuestión los principales valores de nuestra sociedad”.