Rutas veraniegas

Rozando las nubes desde el Monte de Ioar

La cima del Monte de Ioar es la más elevada de toda la Sierra de Codés, con 1.421 metros de altitud

La Sierra de Codés en contacto con las nubes en una imagen de archivo
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La Sierra de Codés en contacto con las nubes en una imagen de archivo
La Sierra de Codés en contacto con las nubes en una imagen de archivo

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Álvaro Huarte Llorens

Publicado el 12/08/2024 a las 05:00

El paisaje calcáreo, es decir, compuesto mayoritariamente por carbonato de calcio, marca la frontera con la provincia de Álava y deja grandes subidas que recompensan con unas vistas privilegiadas. El Monte de Ioar es la cima a batir y la ruta parte del Santuario de Nuestra Señora de Codés, dejando un trayecto lineal de aproximadamente tres horas y media, entre subida y bajada.

Tras girar a la derecha al dejar atrás el santuario, la subida por la vertiente sur de Ioar prepara las piernas por apacibles pistas de pendiente moderada. La ruta se adentra por un sendero que complica la subida a través de un canal rocoso que deriva en el collado La Llana, donde suaviza el terreno.

En esta época del año es complicado que la niebla agüe las vistas y por tanto, tras el camino que recoge gran desnivel en pocos kilómetros, merece la pena quedarse un rato para admirar el paraje, además de soltar las piernas un poco. Una vez recuperadas las piernas, el itinerario abre un abanico de oportunidades. Una de las opciones es la de bajar por donde se ha ascendido, pero también es posible seguir otros trayectos alejándonos del punto de partida y cruzando la frontera. Una ruta que aguarda historia, ya que el Santuario de Codés fue saqueado durante la guerra de la independencia por las tropas francesas y utilizado como cuartel por el guerrillero Espoz y Mina. Preciosos robledales y paisajes con bellos monolitos esta ruta otorga grandes panorámicas cerca de la localidad de Torralba del Río, junto a la frontera con el País Vasco.

Esta cima es la más elevada de toda la Sierra de Codés, con sus 1.421 metros de altitud, posee altas paredes donde habitan diferentes especies de aves. Buitres leonados, halcones peregrinos y búhos y águilas reales se crían en esta zona. Con una dificultad moderada, un reto para poner a prueba a las piernas.

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