Desde la Solana
Contra la desmemoria y el olvido


Publicado el 27/06/2024 a las 05:00
Tras unas semanas, mientras preparaba la cena, escuché la entrevista que Aimar Bretos le hacía en Hora 25 a una persona que no logré identificar inicialmente, pero que me interesó vivamente. Entrevistador y entrevistado, en un ambiente cálido y con un trato cercano, hablaban mientras paseaban por San Sebastián de dos cosas aparentemente dispares: los inicios de un grupo que irrumpió con fuerza en el panorama musical español y la lucha por la libertad frente a la tiranía de ETA en los años de plomo de la Transición. El nexo de unión era un joven donostiarra inquieto y comprometido de apenas veinte años, Pablo Benegas, estudiante de derecho en la Universidad del País Vasco, hijo del dirigente socialista vasco Txiki Benegas, y que hacía sus primeros pinitos en un grupo musical que dio en llamarse La Oreja de Van Gogh.
Aquella entrevista tenía como finalidad, lo supe al final, presentar un libro titulado Memoria, en el que Pablo Benegas, nos cuenta una etapa de su vida, que muchos de nosotros reconoceremos de una u otra manera, en la que convivimos con dos realidades aparentemente antagónicas: por un lado, una sociedad desarrollada, con mejoras evidentes en todos los órdenes de la vida, que parecía enfrentarse al futuro con optimismo y aparente libertad, y por otro, la existencia en esa misma sociedad de un grupo no pequeño, que pretendía imponer a sangre y fuego, nunca mejor dicho, su ideología totalitaria, y que consiguió inocular el miedo en amplias capas sociales hasta el punto de hacerse los dueños de la calle en pueblos enteros y barrios de algunas de nuestras ciudades.
El libro da cuenta de esa doble pasión, la política y la musical, vivida con especial intensidad. Emociona, por su entereza y desnudez, la narración en primera persona de las vivencias político-sociales. Relaja, por lo cercano y coloquial, asistir al nacimiento de un grupo llamado a revolucionar el panorama musical español. El libro da la sensación de haber sido rumiado muy lentamente durante años y, por causas que el autor explica, haber sido escrito a borbotones en un parto no muy largo, pero sí intenso. Son 240 páginas sin otro título que Memoria, sin capítulos que enuncien contenidos, dejándose llevar por los recuerdos, subrayando valores que fundamentan una vida: la amistad, los principios, la libertad y la paz, con la sana intención de que no se olviden “porque hay cosas que no os he contado y deberíais saber” dice en la dedicatoria a los que probablemente son sus hijos.
El libro se abre con una anécdota preciosa. Pablo Benegas, con siete años, asiste en Anoeta al mitin central de las elecciones autonómicas vascas de 1984, en las que su padre, Txiki Benegas, era el candidato a lehendakari por el PSE. Después de un buen rato de discursos varios, Pablo, que estaba en primera fila con su abuela, aprovecha un descuido de ésta y sale corriendo hacia los brazos de su padre que está en el estrado. Enrique Casas lo para y le invita a sentarse a su lado en la mesa presidencial. Y allí está, en la única foto del libro, junto al dirigente asesinado unos años después, delante de una pancarta en la que se lee solo la palabra “la paz”. Y el libro se cierra con un prometedor epílogo. Muchos años después, en el mismo velódromo y ante más de 10.000 personas, rememora aquella imprevista subida al escenario e imagina las palabras que le dirigió Enrique Casas: “Pablo, lucho contra el terrorismo por convicción y por dignidad con mi propia vida. Y ¿sabes para qué?, para que cuando seas mayor, puedas vivir la tuya en libertad”. Pero eso necesita memoria cierta de lo sucedido, una memoria que Benegas considera “el único camino posible para la futura convivencia en Euskadi, para no olvidar a nadie de aquel tiempo inolvidable”.
Que aquel joven inquieto y comprometido -que en los años siguientes a lo narrado vendió varios millones de discos con su grupo ponga por escrito sus vivencias es una buena noticia. El libro tiene garra, pasión, ritmo y mensaje. Y está muy bien escrito. Más que una lectura para el verano, es un libro que nos hará pensar en verano. Buena falta nos hace.
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