Pello Reparaz, ante el quinto aniversario de Zetak: "Mi felicidad no está en vender miles de entradas, sino en centrarme en mi obra"

Este "compositor de música popular" de 34 años y aficando en Arbizu, estrenará 'Mitoaroa'. Un espectáculo "muy especial" de música electrónica y folclore vasconavarro, que presentará el 4 de enero de 2025 en el Navarra Arena

El artista Pello Reparaz rodeado de joaldunas y momotxorros, personajes que le acompañarán en el espectáculo ‘Mitoaroa’, con el que celebrará el quinto aniversario de Zetak.
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Pello Reparaz rodeado de joaldunas y momotxorros, personajes que le acompañarán en el espectáculo ‘Mitoaroa’, con el que celebrará el quinto aniversario de Zetak en el Navarra Arena (4/1/2025)
El artista Pello Reparaz rodeado de joaldunas y momotxorros, personajes que le acompañarán en el espectáculo ‘Mitoaroa’, con el que celebrará el quinto aniversario de Zetak.

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Eva Fernández

Publicado el 29/05/2024 a las 05:00

Afincado en Arbizu, donde tiene “casa propia”, “estudio independiente” e incluso “oficina”, Pello Reparaz Escala se propone “redefinir la palabra éxito”. Este veterano músico, de tan solo 34 años, trombonista y compositor del grupo de ska punk Vendetta (activo entre los años 2008 y 2018) y líder, vocalista, compositor, productor y empresario “a la fuerza” del proyecto musical Zetak, que emprendió en 2020 después de su estancia de tres años en Londres, asegura que esta última etapa de su vida ha sido “maravillosa” y que quiere “celebrar por todo lo alto todo eso que ha pasado”. Para ello ha diseñado el espectáculo 'Mitoaroa', un “show muy especial” que se apoya en su tercer trabajo discográfico, 'Aaztiyen' ('Hace poco', 2023), en el que abunda en la mitología navarra y vasca y en la música electrónica, y que presentará en el Navarra Arena el sábado 4 de enero de 2025, coincidiendo exactamente con el quinto aniversario del primer concierto de Zetak en la sala Zentral de Pamplona. Las entradas se pondrán a la venta el próximo 4 de junio, en su propia página web (https://www.zetak.org) al precio único de 34,95€ para pista y gradas (que estarán sin numerar).

¿Qué significa ‘Mitoaroa’ en su carrera musical?

Es un punto de inflexión, un salto conceptual y cualitativo, donde vamos a poner toda la carne en el asador y donde vamos a contar no con colaboraciones al uso, sino con una participación muy especial de los joaldunas de Lantz, los momotxorros de Altsasu y de Unanu, los cipoteros de Tudela, el cantautor de 81 años Erramun Martikorena, la compañía de danza Kukai... Y mucho más... Aún no sé la duración, pero puedo adelantar que también será mucho más largo de lo habitual...

¿Cómo surgió este proyecto?

Soy navarro, siempre he vivido en Navarra y llevo toda mi vida dedicado a la música. En los dos primeros trabajos discográficos de Zetak (Zetak, 2019; y Zeinen Ederra Izango Den, 2020) ya había ciertos tamices de la cultura y el folclore vasconavarro, como el uso del euskera y la txalaparta, pero sonaban igual que podía sonar un proyecto hecho en Toronto o en Nueva Delhi. Sin embargo el tercero, Aaztiyen, es un disco que solo podía componer en Arbizu.

Explíquelo un poco más...

Es un recorrido conceptual y filosófico en el que bebo de mis costumbres, mi paisaje, mis amigos de toda la vida, mis bares, mi familia... Hecho desde esta fortificación... [risas]. En un mundo cada vez más globalizado, donde los creadores buscan algo genérico para llegar a más gente, yo defiendo lo particular y lo único...

Como es el euskera...

Después de mi estancia en Londres, lo lógico es que hubiera empleado el inglés en mis composiciones. Es lo que hace todo el mundo para llegar a más público... Sin embargo, allí me di cuenta de que el euskera y las sonoridades navarras despertaban muchísimo interés en la música electrónica. Cada vez que nos hemos alejado de lo genérico y nos hemos acercado a lo particular y a lo específico es cuando más éxito hemos tenido.

¿Por qué cree que tiene tanto éxito lo particular? ¿Es quizás lo más universal de todo?

Creo firmemente en la universalidad de lo particular. Más que en identificarse con el propio detalle, creo que en el ejercicio de fijarse en el propio detalle de qué es lo que nos hace únicos y qué es lo que construye verdaderamente nuestra identidad. En un mundo cada vez más globalizado, va a cobrar cada vez más valor lo particular.

¿Qué balance hace de estos cinco años de Zetak?

Siento que han sido el doble, teniendo en cuenta sobre todo que el proyecto nació poco antes de la pandemia. De los 80 conciertos que teníamos agendados, solo quedaron cuatro en pie. Afortunadamente teníamos un equipo muy joven y creativo, y pudimos componer una tipología de conciertos adaptados a las condiciones de la covid: aforos limitados, mascarillas... Luego llegó el primer festival Zeid Fest, que nació a raíz del tema 'Zeinen Ederra Izango Den', que se convirtió en un himno durante la pandemia y más tarde daría título al segundo disco. En la primera edición de este festival, en abril de 2022, se vendieron más de 10.000 entradas.

¿Y cómo lo lleva?

Pues sigo viviendo en la autoexplotación [risas], he dado mi vida en estos últimos años y creo que tengo que aprender a cambiar, a echar un poco el freno... Soy afortunado por esta experiencia que muy pocos artistas pueden vivir, pero Zetak no es un grupo al uso...

¿Qué quiere decir?

Los músicos de Zetak, Gorka Pastor (sintetizador), Iván Larreburu (batería) y Leire Colomo (percusionista) me acompañan en el escenario, pero en el día a día no están. En mi caso, tengo que gestionar una empresa con cientos de trabajadores, múltiples reuniones entre semana y fines de semana. Es algo complejo y que dista mucho de mi experiencia de hace años, cuando mi trabajo era solo tocar y disfrutar de la música.

¿A qué se refiere?

Sobre todo a la organización del Zeid Fest en el Bilbao Exhibition Centre (BEC). El pasado abril cerramos la tercera edición y ya vamos a por la cuarta, que se celebrará en abril de 2025. Es un equipo de 300 personas, entre grupos, show, videoclips, patrocinadores, seguridad...

Menos mal que vive en Arbizu, por lo menos algo de paz tendrá...

No echo de menos para nada vivir en una gran ciudad... Aunque no veo físicamente a mis ingenieros de sonido, producir un disco desde aquí es igual que hacerlo en Londres. Y en Arbizu, como he dicho antes, tengo a mi familia, mis amigos y mi San Donato, aunque con la rodilla rota pocas excursiones puedo hacer...

¿Qué le ha pasado en la rodilla?

Este año, poco antes de empezar la gira de Aaztiyen en la sala Totem (23, 24 y 25 de febrero), me rompí el ligamento cruzado y el menisco de la rodilla derecha jugando un partido de la Federación Navarra de Fútbol Sala con el equipo Arbizu K.T. [risas] Por suerte, he podido hacer una rehabilitación muy cañera con un fisioterapeuta navarro muy bueno y reconocido en todo el mundo y me encuentro muy bien para poder hacer todo el show. Hemos retrasado la operación al día 8 de enero, cuatro días después de Mitoaroa, así que puedo llevar a cabo el espectáculo, pero sí que es necesario operarme.

Por cierto, ¿qué significa el nombre Zetak? ¿Por qué lo eligió?

El nombre está muy ligado al primer trabajo discográfico, que abordaba historias ficticias de diferentes personajes solitarios, marginados, que habían sufrido algún tipo de trauma y reivindicaban su derecho a reinventarse, a empezar de nuevo... Los Zetas hacían alusión a esa última letra del abecedario que, pese a ser la última, es tan imprescindible para cerrarlo.

Emplean el euskera y traducen las letras de sus canciones en sus videoclips. ¿Por qué?

La música de Zetak está dirigida a un público masivo, por eso me gusta traducirla. No nos dirigimos solo al público que sabe euskera, sino que vamos más allá. Es una de las enseñanzas claves de este proyecto. Actuamos mucho más fuera de Navarra que aquí... Y no solo en el País Vasco, sino en muchas otras ciudades del país... Viajamos también al extranjero. Hemos tocado por Europa: Bruselas, París... También en Colombia, México o Estados Unidos...

¿De dónde le viene la vena artística? ¿Tiene algún otro músico en la familia?

Mi abuelo, el ‘aitite’ Robustiano Escala, que es de Etxarri Aranatz (pero al que llamamos ‘aitite’ porque mi abuela es vizcaína), había tocado la bandurria, pero no nos lo inculcó porque cuando nacimos ya se dedicó solo a los nietos. Creo que le debo más mi pasión por la música a mi padre y a las bandas que escuchaba en casa, como Pink Floyd, o a mi madre, que era una experta en piratear discos y me dio la oportunidad de escuchar mucha música. Gracias a ella, descubrí bandas de la segunda ola de ska británica, como The Specials, The Selecter, Bad Manners, Magnus.... que fueron claves para ligarme al estilo de Vendetta. También tenemos familia en Escocia y desde allí nos hacían llegar música. Y tampoco puedo olvidarme de mi hermana Inés, una gran guitarrista que me descubrió, entre otros, a Jarabe de Palo , Orishas...

Seis meses antes del espectáculo ‘Mitoaroa’ se podrá escuchar a Zetak el 8 de julio, en la plaza del Castillo. Se trata de su primera cita en Sanfermines...

Con Zetak, sí, aunque con Vendetta actuamos al menos dos veces en la plaza de los Fueros. El espectáculo de Aaztiyen muta y se adapta a cada circunstancia, así que lo que veremos en julio será un concierto también muy especial, diseñado para nuestras fiestas, en nuestra capital, y con cierto tamiz emocional.

Un artista joven como usted, pero que ha logrado tanto éxito, ¿qué expectativas tiene para el futuro?

En los dos o tres últimos años estoy redefiniendo la palabra ‘éxito’ y lo que significa para mí, algo que no es fácil. Tengo claro que quiero seguir dedicándome a la música y que el éxito me permite ser autónomo con el trabajo que quiero hacer. Pero mi felicidad genuina no depende de vender miles de entradas, sino de crear y centrarme en mi obra. Ahora solo quiero llenar el Navarra Arena de euskera y de esa antigua religión. Es un reto muy bonito el que tengo por delante. Y muchas ganas e ilusión.

DNI
Pello Reparaz Escala nació en Pamplona (22-4-1990), aunque la mayor parte de su vida ha residido en Arbizu. Estudió en la escuela pública de Arbizu, después en la de Etxarri-Aranatz y por último en el IES Altsasu. Cursó la diplomatura de Magisterio en la UPNA, donde se graduó en 2011. Fue profesor de lenguaje musical en la Escuela de Música de Berriozar y profesor de música en primaria en la Escuela de Etxarri-Aranatz. Trayectoria musical. Con 5 años asistió a la Escuela Municipal de Etxarri -Aranatz y con 8 comenzó a tocar el trombón. También estudió en la Escuela de Música de Altsasu y en el Conservatorio Pablo Saraste, además de recibir enseñanza particular. A los 17 creó el grupo de ska punk Vendetta, que estuvo activo de 2008 a 2018. Y de 2016 a 2019 residió en Londres, donde estuvo becado tres años por la SGAE y cursó varios masters de Música en el Institute of Contemporary Arts (ICA). Vive profesionalmente de la música desde 2015. Discografía. A su regreso de Londres, puso en marcha Zetak, con el que ha editado tres discos: 'Zetak' (lanzado en diciembre de 2019); 'Zeinen Ederra Izango Den' ('Qué hermoso será', diciembre de 2020), cuyo tema principal se convirtió en un himno durante la pandemia y por el que obtuvo el Premio MIN 2021 al Mejor álbum en euskera; y 'Aaztiyen' ('Hace poco', diciembre de 2023). Familia. Su padre es Miguel Ángel Reparaz Razkin; y su madre, María Carmen Escala Igoa: ambos están jubilados y viven en Arbizu. También reside en Arbizu vive su única hermana, Inés, siete años mayor que él; está casada con Iñigo y tiene dos niñas: Kattalin e Itziar.

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