Películas con historia (11)
'La La Land': la ciudad de las estrellas
El musical de Damien Chazelle protagonizado por Ryan Gosling y Emma Stone se convirtió en un fenómeno de masas


Publicado el 28/04/2024 a las 05:00
Ya han pasado unos cuantos años (ocho) desde que el director Damien Chazelle hiciera la que hasta ahora ha sido su película más rentable, costando 30 millones de dólares de producción y recaudando más de 400 en taquilla. Son cifras que marean, que aturden y que reflejan que la notoriedad de este musical no es casualidad. La cantidad de factores que han determinado el éxito de ‘La La Land’ son incontables.
A estas alturas, no haber visto esta película se podría tildar de pecado. Podríamos estar hablando de un clásico moderno, de una reinvención de ‘West Side Story’ (no tanto por la música, sino por la trama) y de una historia que sabe jugar contigo, con tus sentimientos y que tiene un final apoteósico.
Mia (Emma Stone) es una aspirante a actriz que trabaja en la cafetería de la Warner Brothers y que se pasea por todos los castings habidos y por haber, siendo rechazada por motivos de lo más absurdos. Por su parte, Sebastian (Ryan Gosling) es un bohemio intérprete de música jazz destinado a la grandeza, a que todo el mundo se deleite con su capacidad para improvisar con el teclado, una ilusión que se diluye en un espejismo, ya que cuando no está en paro, toca en restaurantes o bodas.
Chazelle ya había dirigido‘ Whiplash’, -otra película increíble-, que hablaba de la obsesión de un estudiante de batería en el conservatorio y de su necesidad por ser excelente con las baquetas y de alcanzar la perfección. ‘La La Land’ es la evolución orgánica de esa propuesta. Si bien está más centrada en la relación amorosa de sus protagonistas y no tanto en esa idea de ser “el mejor en lo tuyo”, no deja de ser llamativa la fijación que el director tiene por proyectar la cara menos amable de la industria artística y de la idea de cumplir tus sueños, ya sea a pequeña o gran escala.
El gran acierto de esta ‘La La Land’ es la construcción de personajes que el director fue capaz de imprimir y plasmar en el guion. Mia es la viva imagen de la dulzura y la inocencia, una chica que tiene como meta ser, cómo no, una estrella de Hollywood. Por otra parte tenemos a Sebastian, a “Sebs”. Su actitud chulesca y prepotente lo convierten en un personaje arrogante al principio, alguien con quien no nos tomaríamos un café, precisamente. Lo que Sebastian encierra es un sentimiento de inseguridad terrible, no es más que un tipo con una coraza que le impide ser quien es realmente. El hecho de ser un artista frustrado lo convierte en un tipo apático, egocéntrico y, por qué no, desagradable.
Sin embargo, con la llegada del otoño en la película, el amor florece.
UN AMOR IMPERFECTO
Polos opuestos se atraen. Es una ley que se aplica a Mia y a Sebastian, quienes poco a poco se van conociendo, quedada tras quedada, cita a cita y, como no podía ser de otra manera, acaban juntos. Las cosas comienzan a salirles bien a ambos, Sebastian se ablanda y Mia madura.


Sin embargo, cuando parece que la película se va a convertir en una “ñoñería” o una pastelada, Chazelle se reserva lo mejor para un segundo tercio en el que se nos revela la realidad, que la vida no es un camino de rosas, y mucho menos en un ámbito profesional en el cual hace falta algo más que destacar (quizá una pizca de suerte).
Sí, todo se tuerce. Pero no merece la pena seguir profundizando en el transcurso de los acontecimientos. ‘La La Land’ es de esas películas que si te hacen spoilers masivos, te arruinan la experiencia (y vaya experiencia, valga la redundancia).
Hay otros aspectos que permiten a esta película brillar con luz propia, como por ejemplo el apartado musical.
DOS PUNTOS DE VISTA EN UNA MISMA CIUDAD
En muchísimas películas el compositor de la banda sonora suele asignar un tema específico a un determinado personaje o situación. Por poner un ejemplo práctico, en ‘Star Wars’, a Darth Vader se le atribuye la amenazante Marcha Imperial, esa que tanto respeto impone cada vez que el personaje aparece en pantalla.
Algo similar ocurre con las composiciones de Justin Hurwitz en ‘La La Land’. Tanto Mia como Sebastian tienen su propio tema, dos piezas que reflejan su carácter. A Mia la acompañan canciones como Another day of sun o Someone in the Crowd: vibrantes, optimistas. Ambas son composiciones fruto de la visión esperanzadora que Mia tiene por hacerse un pequeño hueco en Hollywood. Todo lo contrario pasa con Sebastian. City of Stars nos enseña la visión que Ryan Gosling tiene de Los Ángeles. Gosling es la viva imagen del infortunio y del pesimismo. Un personaje al que el fracaso como intérprete le pesa como una losa, sentimiento que queda anclado en los versos de la más célebre canción de este musical.
Las canciones en la película actúan como canal para expresar las emociones de los protagonistas. Es un elemento fundamental de la trama, por el simbolismo que encierran y que nos hacen ver cómo hasta en la ciudad de las estrellas, su brillo a veces se puede apagar.
LA IMPORTANCIA DEL COLOR EN ‘LA LA LAND’
Es evidente que la música juega su papel y puede que, de hecho, tenga uno protagónico. No obstante, hay que fijarse con lupa en todos esos detalles que se nos escapan cuando vemos una película. Damien Chazelle convirtió a ‘La La Land’ en un lienzo en el que pintar con acuarela. La película tiene en todo momento una paleta de colores vivos, muy vivos, tanto como una ensoñación.
El amarillo se muestra en momentos alegres, se ve al principio de la película, en la canción de la autopista que abre el telón de esta obra maestra. También se asocia a Mia. Ella lleva un vestido de ese color la primera vez que tiene su primer encuentro agradable con Sebastian.
El azul, por el contrario, se utiliza en momentos más tristes o melancólicos y el blanco y el negro en los más sobrios. El vestuario, la iluminación e incluso la escenografía son más importantes de lo que parecen en un inicio, y es que ‘La La Land’ tiene una dirección artística impecable que realzan el resto de aspectos de la película, logrando una armonía y una experiencia audiovisual exquisita.
UN FINAL SOBRECOGEDOR
El cierre de ‘La La Land’ es el postre de un banquete cinematográfico. Una comedia romántica que no empalaga, sino que te enseña que la vida puede ser puro éxtasis, pero que también se reserva puñales para clavártelos cuando menos te lo esperas.
Actualmente se encuentra disponible en Netflix
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