Javier Egiluz lleva su 'Geografía latente' a La Fábrica de Gomas

El pintor pamplonés expone una segunda serie de 32 obras con escenas inspiradas en el paisaje y dotadas de misteriosas atmósferas

Javier Egiluz, posando junto a dos de sus obras en La Fábrica de Gomas. Los negros, grises y ocres son los colores protagonistas
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Javier Egiluz, posando junto a dos de sus obras en La Fábrica de Gomas. Los negros, grises y ocres son los colores protagonistas
Javier Egiluz, posando junto a dos de sus obras en La Fábrica de Gomas. Los negros, grises y ocres son los colores protagonistas

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Nerea Alejos

Publicado el 09/03/2024 a las 05:00

Tierra y aire. Estos son los dos elementos con los que el artista Javier Egiluz crea sus misteriosas “composiciones”, en las que se atisban las laderas y cielos que conforman su Geografía latente. Fue en 2020 cuando Egiluz acuñó este concepto -tituló así la exposición que mostró aquel año en la galería Ormolú-, y ahora lleva su Geografía latente II a La Fábrica de Gomas. “Se podría considerar una continuación del trabajo anterior, pero quizá profundizo más en el acercamiento a la figuración”, reflexiona Egiluz, cuya obra se sitúa en ese terreno “difuso y fronterizo” entre la figuración y la abstracción.

De las 70 obras nuevas que ha creado en los dos últimos años, expone un total de 32 en la espaciosa galería de Lezkairu, donde el propio Egiluz ofrecerá una visita guiada mañana a las 12.30 horas. “En Geografía latente II profundizo y desarrollo más la idea de aquellos primeros cuadros de 2020”, explica. En esta ocasión ha trabajado “a partir de un mismo patrón”, tomando ideas del mundo natural y llevándolas al terreno de lo “no representativo”, pero jugando con diferentes grados: desde lo puramente abstracto hasta escenas más definidas que él mismo considera “paisajísticas”. En otras obras crea composiciones geométricas y también presenta una docena de cuadros en pequeño formato.

Sensación de quietud

En comparación con su trabajo anterior, “en esta segunda serie de Geografía latente hay más recursos compositivos. Por ejemplo, he jugado mucho con los márgenes de los cuadros”, detalla. Egiluz percibe que también ha cambiado la energía que transmiten estos nuevos ‘paisajes’. Frente al “dinamismo o movimiento” que evocaba su primera serie, los cuadros de Geografía latente II “inspiran una sensación de quietud”. En estos paisajes “latentes” cobra especial peso la atmósfera: el ojo percibe una especie de neblina que acentúa el aire misterioso de unas escenas que terminan de concretarse en la imaginación del espectador.

Juego entre diferentes capas

Egiluz detalla el elaborado proceso que exigen estos cuadros: “Yo siempre trabajo por capas, utilizando brochas y espátulas”, explica. “Parto de capas más oscuras y luego voy añadiendo otras capas que tienen cada vez más luz. Intento que haya un juego entre esas distintas capas. Por otro lado, las texturas ayudan mucho a que se cree esa especie de nebulosa”.

En la elaboración de sus obras hay una parte puramente intuitiva: “Es fundamental que los elementos del cuadro funcionen o dialoguen como a ti te interesa. Tiene que surgir eso”, explica. “En ese proceso pasas muchas horas. Aparcas el cuadro, ves que algo no te acaba de convencer y vuelves a modificar cosas. Muchas veces es un poco obsesivo”.

A Egiluz le guía la búsqueda del equilibrio de formas y de fuerzas, “pero hay cuadros a los que les das mil vueltas porque no acaban de funcionar”. En algún caso, el proceso de trabajo ha llegado a alargarse hasta medio año.

Dedica “muchas sesiones” a cada cuadro. De hecho, suele trabajar en varias obras a la vez: “Mientras unos cuadros se van secando, voy avanzando con otros”. En sus cuadros distingue dos zonas: una más “controlada” y otra más “accidental”, donde se concentra la experimentación con las texturas. “Para mí la clave en todos los cuadros es que esa zona más accidental y la zona más controlada se integren bien y dialoguen bien”.

El artista confiesa su predilección por los grises “cálidos” y los blancos, colores a los que saca “distintos matices”, buscando siempre los “equilibrios entre luces y sombras”. En otras obras cobra protagonismo el color ocre, muy ligado la tierra, a veces fundido con tonos verdosos. “El buscar texturas terrosas o arenosas siempre te acaba llevando a los ocres. En esta exposición quizá estos ocres son más luminosos, porque se van al naranja o al amarillo”, describe. Incluso hay un cuadro que llama la atención por su verdor, y al que Egiluz considera “el más paisajístico de todos”.

Al detalle

‘Geografía latente II’. Hasta el 30 de abril en La Fábrica de Gomas (Lezkairu). Horario: martes a viernes de 12.00 a 13.30 y de 18 a 20 horas. Sábados y domingos de 12.00 a 14.00 horas.



Visitas guiadas. Mañana domingo a las 12.30 horas y todos los domingos de abril. 

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