Películas con historia (3)

‘El acorazado Potemkin’: cuando una escalera y un carrito de bebé cambiaron la historia del cine

La película de Serguéi Eisenstein supuso una revolución en lo que al montaje respecta y se convirtió por méritos propios en una de las producciones más importantes del cine ruso de los años 20

Fotograma de la escalera de Odesa de la película 'El acorazado Potemkin'
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Fotograma de la escalera de Odesa de la película 'El acorazado Potemkin'
Fotograma de la escalera de Odesa de la película 'El acorazado Potemkin'

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Jorge Eraso

Publicado el 03/03/2024 a las 05:00

¿Es una película en blanco y negro? Sí. ¿Se trata de cine mudo? También. ¿Es aburrida? Depende. Depende de múltiples factores, de hecho: del público, de sus expectativas y de las ganas que se tenga para indagar en este capítulo de la historia del séptimo arte.

Para poder hablar de ‘El acorazado Potemkin’ tenemos que remontarnos un siglo atrás y hablar de varias de las figuras que fueron claves durante esos años para que el cine soviético fuera tan importante. Esta película hoy en día puede parecer un auténtico “tostón” si no la miramos con perspectiva y la comparamos con cintas que pueden presumir de lucir unos efectos especiales imposibles y disponer de recursos con los que los rusos en aquella época sólo podían soñar. No obstante, Eisenstein dio con la tecla. Más que un cineasta, era un artista y teórico que destacó por sus técnicas del montaje.

Fotografía de Einsenstein.
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Fotografía de Eisensteinarchivo
Fotografía de Einsenstein.

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PRIMEROS FOTOGRAMAS DEL CINE SOVIÉTICO

Bajo el reinado del zar Nicolás II, las películas eran un mero espectáculo en el imperio bolchevique, cortometrajes que recibían el apoyo y el aplauso del pueblo en ciudades como San Petersburgo o Moscú y que mantuvieron esa línea entre los años finales del s. XIX y el año 1917.

Tras la Revolución de Octubre, Lenin apostó por utilizar el cine como herramienta para transmitir ideas y consolidar de esta forma el nuevo régimen. Esto supuso la nacionalización de los estudios privados y la regularización de la industria para convertirla en un instrumento de propaganda. Fue entonces cuando comenzaron a producirse películas que reflejaban las aspiraciones del régimen comunista y que trataban cuestiones como la lucha de clases o la construcción del socialismo.

Es en este contexto cuando surgen cineastas como Vertov (creador del noticiario audiovisual Kino- Pravda) y, por supuesto, Eisenstein, quien creó el llamado “montaje de atracciones”. ¿Y qué demonios es eso? Pues no es otra cosa que yuxtaponer planos de modo que estos jueguen con las emociones del espectador. Lo que pretendía el cineasta era crear una narración emotiva a través de las imágenes, y esto lo podemos apreciar en su obra más célebre: ‘El acorazado Potemkin’.

Cartel de la película Él acorazado Potemkin', de Serguéi Eisenstein
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Cartel de la película Él acorazado Potemkin', de Serguéi Eisensteinarchivo
Cartel de la película Él acorazado Potemkin', de Serguéi Eisenstein

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LA ESCALERA DE ODESA: UNA SECUENCIA HISTÓRICA

Eisenstein supo aplicar teorías de otros cineastas como Kuleshov para utilizarlas a su favor. Lo cierto es que ‘El acorazado Potemkin’ no tiene una trama llamativa ni un guion brillante. No estamos hablando de ‘El Padrino’, no tiene nada que ver. La historia que se nos cuenta es la de un motín que hubo a bordo del buque Potemkin para enfrentarse a las fuerzas zaristas. Si esta brevísima sinopsis no te llama la atención, no es de extrañar. Eisenstein estuvo muy involucrado en política tras la Revolución y eso se vio reflejado en su obra.

Dado que la trama no es lo que nos interesa, hablemos entonces de la escena que hace de esta película una de las más importantes de la historia.

En una protesta pacífica en la escalinata de Odesa, dos filas de soldados del zar deciden abrir fuego, acción que desata el caos entre la multitud.

En un “sálvese quien pueda”, los soldados se ubican en todo momento en escalones superiores respecto a los ciudadanos, dándonos a entender de forma visual su poderío ante la fragilidad de los manifestantes. En aquella época, los espectadores no estaban acostumbrados a escenas tan violentas, lo que acentúa la importancia de esta.

En medio de esta represión, cuando se abre fuego contra la multitud, se dispara a una madre, quien, tras exhalar su último aliento de vida, empuja por accidente el carrito de su bebé. Las ruedas del cochecito avanzan lenta pero de forma inexorable bajando unos escalones interminables. Esta imagen queda grabada en la retina del espectador porque el mensaje que nos quiere transmitir Eisenstein es que hasta un ser tan puro como un recién nacido no escapa de la represión a la que está sometido el pueblo bolchevique. Es la representación de la tragedia y la injusticia a través de la masacre.

Fotograma del carrito del bebé cayendo por la escalera de Odesa
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Fotograma del carrito del bebé cayendo por la escalera de OdesaArchivo
Fotograma del carrito del bebé cayendo por la escalera de Odesa

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Tal fue el impacto de esta escena que ha sido imitada o referenciada en múltiples ocasiones, destacando la película de ‘Los Intocables’ de Brian de Palma en una escena en la estación de tren de Chicago o incluso en ‘El Padrino’ de Francis Ford Coppola, durante la escena del Bautismo.

‘El acorazado Potemkin’ se encuentra actualmente disponible en múltiples plataformas en streaming como Movistar plus o incluso en YouTube.

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