Diálogo fotográfico en La Puerta Gótica para ‘despertar’ los corazones

Los artistas Lupe de la Vallina y Santi G. Barros muestran sus obras en la sala expositiva del C. M. Belagua bajo el título ‘Cor meum vigilat’

Los fotógrafos Lupe de la Vallina (dcha.) y Santi G. Barros posan con sus obras en La Puerta Gótica.
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Los fotógrafos Lupe de la Vallina (dcha.) y Santi G. Barros posan con sus obras en La Puerta Gótica
Los fotógrafos Lupe de la Vallina (dcha.) y Santi G. Barros posan con sus obras en La Puerta Gótica.

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Eva Fernández

Publicado el 08/02/2024 a las 05:00

“Yo dormía, pero mi corazón estaba despierto” es uno de los versos más famosos del libro del Antiguo Testamento ‘Cantar de los cantares’ y del que toma el título la última exposición de La Puerta Gótica: ‘Cor meum vigilat’ (‘Mi corazón estaba despierto’). Una colección de 30 fotografías, agrupadas en 15 parejas, de los artistas Lupe de la Vallina (Madrid, 1983) y Santi G. Barros (Barcelona, 1990) y escogidas para crear un diálogo entre ellas. “A veces el diálogo es algo puramente formal, a veces tiene que ver con el tema y en otras ocasiones es una metáfora de la vida contemporánea”, explica el fotógrafo y realizador de raíces colombianas . “Ya existían previamente, así que dejamos que se juntaran sobre la marcha, casi sin querer, y luego entendimos qué querían decirnos y encontramos una lectura nueva de las obras”, añade la retratista de firma habitual en la prensa española. La muestra puede contemplarse en el espacio expositivo del Colegio Mayor Belagua y estará abierta al público hasta el próximo 1 de junio.

‘Cor meum vigilat’ es la séptima exposición fotográfica de La Puerta Gótica desde su inauguración en 2014 y la primera desde 2019, el año previo a la pandemia, remarca el comisario de la exposición, Nacho Perlado, y artífice de la muestra: “Coincidí en Madrid con Santi , exalumno de la UN, por casualidad y sabía que ambos artistas se conocían, aunque nunca habían trabajado juntos. Así que me pareció una magnífica oportunidad para establecer un diálogo entre sus obras, aprovechando que hacía tiempo que no traíamos fotografía a La Puerta Gótica”.

Las obras de De la Vallina y de Barros tienen orígenes diferentes. Las imágenes de la retratista provienen de encargos para reportajes periodísticos. Las del fotógrafo ‘freelance’ están muy influenciadas por la pintura. “La pintura ocupa una parte de mi cabeza -señala él-, así que mis imágenes tienen una forma más premeditada, en ellas construyo más pintura, sabiendo que la fotografía sale siempre de la materia, de lo que existe”. A lo que ella añade: “Tanto en sus obras como en las mías veo algo mágico; es como si algunas fotografías mostraran precisamente un sueño de la persona que aparece en la otra imagen”.

Ninguna de las obras tiene título y tampoco un identificativo del autor, para que no condicionen la mirada de los propios espectadores. “Queremos que no se sepa de quién es cada foto y que la obra acabada y conjunta de las dos imágenes tenga sentido por sí misma”, confiesa la retratista madrileña. “Queremos hacer consciente al espectador de lo grandes que son las cosas, aunque no lo parezcan -apunta el también realizador publicitario y director de videoclips-. Nuestras imágenes no son un escape de la realidad porque esta no sea suficiente, sino para mostrar la profundidad de las cosas, de la poesía, del arte, del amor...”.

La muestra está formada por 15 parejas de fotografías -cada una de ellas perteneciente a uno de los artistas- que dialogan entre sí.
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La muestra está formada por 15 parejas de fotografías -cada una de ellas perteneciente a uno de los artistas- que dialogan entre síjosé carlos cordovilla
La muestra está formada por 15 parejas de fotografías -cada una de ellas perteneciente a uno de los artistas- que dialogan entre sí.

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Según comentan sus propios autores, las fotografías tienen una temática variada. Algunas muestran interiores, otras naturaleza y también las hay más místicas, “como más espirituales y misteriosas”. “Nos han dejado mucha libertad en este espacio expositivo para que al juntar las dos miradas salga algo auténtico, con una perspectiva formal y concreta”, agradece Barros.

“Creo que el diálogo entre nuestras fotografías funciona porque Santi y yo estamos en un momento de consolidación desde el punto de vista visual, técnico y de oficio. Pero, a la vez, ambos dejamos una puerta abierta al mundo, haciendo trabajos en paralelo. Casi sin saberlo, y sin darnos cuenta, los dos hemos entrado en un momento de cosecha”, concluye De la Vallina.

Santi G. Barros y Lupe de la Vallina suceden en La Puerta Gótica a los fotógrafos Paco Sada y Javier Berguizas (ambos en 2014), Antxón Hernández (2015), César Azkárate (2016), Amézaga (2018) y Pilar Guerrero Jerez (2019).

+ ‘Cor meum vigilat’ de Lupe de la Vallina y Santi G. Barros. La Puerta Gótica, Colegio Mayor Belagua. De lunes a viernes, de 10 a 14h. y de 16 a 20h. Sábados y domingos, cerrado. Fecha: hasta el próximo 1 de junio.

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