Concierto
La leyenda de Sting deslumbra al Arena
El público que llenó el pabellón cantó y disfrutó al son del músico británico
Actualizado el 17/12/2023 a las 00:29
Una leyenda encantó este sábado 16 de diciembre al Navarra Arena. Uno de los nombres fundamentales del rock en el mundo, Sting, repasó algunos de sus temas más conocidos ante más de 8.000 personas, que quedaron encandiladas por las armonías de los temas del músico británico.
Los más madrugadores entre el público se acercaron al Navarra Arena de forma muy espaciada desde la apertura de puertas a las 20 horas y sin tener que hacer colas.
La primera cita era la de Joe Sumner, hijo del propio Sting, que aunque lleva años en el mundo de la música como bajista y cantante del grupo Fiction Plan, a Pamplona vino a presentar las canciones de su primer álbum en solitario Sunshine in the Night.
Salió a escena a las 21.15 horas saludando en español: “Buenas noches, Pamplona. Vengo a tocar mis canciones”. Con un gran parecido a su padre, más en lo físico aunque en lo vocal, también transmitió un repertorio a guitarra y voz, aunque con el apoyo sonoro de toda una base instrumental, coros incluidos en un estilo pop-rock muy mainstream.
PÚBLICO DIVERSO
Para las 21.20 horas el Navarra Arena se había llenado en un 80% de público de todas las edades, mayormente de personas por encima de la cuarentena, aunque también había familias enteras con hijos pequeños de 10 o 12 años.
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Joe exhibía carácter y simpatía en sus cortas intervenciones hablando en castellano. La temática de algunas de sus canciones estuvieron dedicadas a su familia, mujer e hijos, como Juliet o Jellybean, con algunos fraseos y a modo de proyectar la voz muy al estilo de su padre. En el tema Hope ya salieron al escenario para acompañarle en voces y percusiones ligeras varios músicos de la formación de su padre.
Y sí, Gordon Matthew Thomas Sumner Sting salió al escenario con puntualidad británica, a las 22 horas según lo previsto, con uno de los grandes clásicos no ya de The Police sino de la historia de la música popular como es Message in a Bottle. Apoyado por lo que a priori cabía esperar, sonido excelente bien balanceado en los detalles y planos sonoros, Sting lucía una percha estupenda a sus 72 años, con su bajo Fender Sting Precision Bass Artist Series descascarillado que data del año 1957.
La iluminación era espectacular, apoyada por grandes momentos de realización audiovisual en ambas pantallas de vídeo que flanqueaban el escenario.
Fue fantástico el seguimiento del público en el maravilloso Englishman in New York con una armónica haciendo las veces del famoso fraseo del clarinete. Todo el mundo cantó, también los más jóvenes, los coros del Every Little Thing She does Is Magic, incluidos los “Iyoho, Iyoho”.
Después de una versión mucho más soul que la conocida de If You love Somebody set them free, aprovechó para presentar a la banda y saludar en castellano: “Buenas noches, Pamplona. Estamos muy contentos de estar aquí, es la primera vez”, continuó con el conocidísimo tema de The Police Spirits in the Material World, exhibiendo esa línea tan espectacular de bajo que le ha otorgado el don de ser uno de los mejores temas del trío en su trayectoria.
En pistón rítmico bajó un poco para afrontar la balada medio tiempo The Hounds of Winter con unas espectaculares intervenciones de la corista Melissa Mussique, en un aire muy soul-gospel. El concierto que calcó el repertorio que había tocado el viernes en Madrid y en otros momentos de su gira, siguió con el tema If I Ever Lose My Faith in You en el que Sting volvió a lanzar al respetable en los coros.
MÚSICOS PROTAGONISTAS
Le acompañaban en el concierto Dominic Miller (guitarra), Josh Freese (batería), Rufus Miller (guitarra), Kevon Webster (teclado), Shane Sager (armónica) con Melissa Musique y Gene Noble (coros). Dominique dejó la guitarra eléctrica para acompañar y protagonizar en parte la maravillosa balada -sin duda una de las mejores de toda su carrera- Fields of Gold.
Y con esas ganas de dejar espacio y protagonismo a sus músicos le preguntó a su armonicista Shane Sager si era capaz de emular a Stevie Wonder en el tema Brand New Day (como sucedió cuando en su día publicó la canción). Shane contestó con un templado pero rotundo “sí”. Lo hizo en otra exhibición de armónica. Ese in crescendo emocional y musical subió aún más si cabe con el gran final gospel soul de Heavy Cloud No Rain con la rompedora Melissa. Le siguió otra inspiradísima Shape of My Heart para que su otro vocalista, Gene Noble, se luciera cantando esa letra perturbadora y doliente que en traducción al castellano dice: “Él reparte las cartas para encontrar la respuesta. La sagrada geometría de la oportunidad. La ley oculta del resultado probable... los números conducen una danza...” Era un concierto en el que la belleza del sonido te llevaba de la mano y al público no le quedaba más que gritar de emoción, asombro y empatía con el aguijón de la música popular.
Después de la bella Why Should I Cry for You? llegó el momento de All this time para que el concierto ganara en cadencia rítmica. Las velas se encendieron en la pantalla central con la hermosa A Thousand Years, que Sting aprovechó para cantarla sentado en una banqueta alta...
Imagen y sonido iban de la mano en un concierto de factura técnica realmente espectacular, de tratamiento artístico exquisito. Así fue con otro tema de The Police, el Walking on the moon que fue girando rítmicamente al reggae con los coros lanzados para empalmar espectacularmente con So lonely -tema germinal de la primera época de The Police- muy coreado por el público.
So loney creció y creció. Sting en uno de esos giros estilísticos lo llevó también al reggae para parafrasear y homenajear uno de los temas más conocidos de Bob Marley.
En las pantallas las imágenes se fundían en tres o cuatro capas simultáneas tanto de las cámaras que captaban las evoluciones de los músicos como los motivos ornamentales figurativos. Fue el momento de la hermosa y étnica Desert Rose. Y le siguió King of pain, en la que su hijo Joe salió al escenario para acompañarle en los coros y protagonizar como primera voz la última parte de la canción. La guitarra seguía haciendo de las suyas en los riffs y punteos y Sting dirigía sus misiles emocionales de la armonía cómo y a dónde quería.
MOMENTOS FINALES
Y sí, llegó el momento final con Every Breath You Take que tuvo un in crescendo imparable con una iluminación espectacular y una realización visual a la misma altura. El público enloqueció e hizo todo lo que el gran Sting le iba pidiendo en armonías y coros. Fue un final hermoso que volvió a dibujar un sonido espectacular, detallista y muy bien medido en presión sonora.
El saludo de todos los músicos de la mano a borde de escenario les llevó en un pequeño espacio de tiempo, menos de dos minutos, a bambalinas. Pero tenían prestos los bises y el primero fue la tremenda Roxanne, en la que nuevo se convirtió en un espectáculo de nuevas armonías con un puente mas improvisación reggae fantástica para derivar a un tremendo rush final.
Para el último bis cambió su viejo bajo por la guitarra acústica para dedicarnos una delicada y exquisita Fragile. Perfecta voz y afinación, precioso el punteo que él mismo resolvió y un gran final para un concierto de enorme categoría.
Sting, fiel a su fama, estuvo a la altura de las expectativas. Él, y por supuesto todos sus magníficos músicos y su equipo técnico, protagonizaron un excelente espectáculo.
Sting, un mito en perfecta forma física y vocal, un imprescindible en la música popular, protagonizó quizá el mejor concierto del Navarra Arena en este 2023.
