Melendi luce como James Bond en el Navarra Arena
Un público mayoritariamente muy joven llenó el pabellón para ver al cantante asturiano, que hizo un repaso de su trayectoria
Actualizado el 18/11/2023 a las 00:00
El público gritaba cuando se hizo el oscuro en el Navarra Arena. En grada lateral una muchacha lloraba mientras se tapaba la boca y con la otra mano esgrimía el móvil sin ser muy consciente de si la mano se le movía demasiado. Las lágrimas le impedían razonar. Mientras, el tema principal de James Bond sonaba y en las dos grandes pantallas verticales de los laterales se veían esas imágenes del 007 encendiéndose el cigarrillo y disparando a través del círculo. Pero no era Bond. Era Melendi en traje oscuro y pajarita. En la realización audiovisual pasaron a una imagen del asturiano que salía por el túnel de vestuarios, cual galáctico de Primera, para tomar el centro del escenario en primer nivel -había dos- rodeado por 8 músicos, cuatro a cada lado. En el nivel de arriba había otros cuatro. La fiesta estaba servida. Y comenzó a sonar 'El parto' que unió sin pausas con 'Piratas del bar Caribe'.
La gente cantaba frase a frase y él aprovechó para dar las gracias “por estar ahí en una gira tan especial para mí. Gracias Pamplona.” Hizo algunas bromas con los carteles que exhibía el público. “Que no, cariño, que para que cante en tu boda en junio aún falta mucho”, dijo de uno. Fue preámbulo para otro de sus grandes éxitos 'Con la luna llena' para que todo el mundo cantara ese “porque te quiero como el mar quiere a un pez que nada dentro...”. Al terminar aprovechó para presentar a su guitarrista José Losada. La cadencia rumbera personalizó a 'Kisiera yo saber' que sirvió de introducción a la primera balada de la velada que fue 'Llueve'.


Como transición. las imágenes proyectan drops y rayaduras electrónicas de las cintas de vídeo del formato VHS para tornarse en cañones de fuego -cuatro- al borde del escenario. Y así entró 'Fuego'. Los colores básicos iban protagonizando los ambientes en el escenario. El rojo se hizo dueño y señor de 'Tocado y hundido'. Melendi seguía haciendo bromas: “Ahora cuando los jóvenes me piden una foto por la calle me dicen que es para su madre. Hay que saber envejecer con dignidad”.
Siguió el concierto con 'Sin noticias de Holanda' y el show subió enteros con 'Vuelvo a traficar' y 'Caminando por la vida'. La rumba se hizo la dueña y señora del Arena. Imágenes de palmas figurativas y en colores básicos animaban el ritmo. La guitarra acústica se convirtió también en señora de la mezcla sonora con esos punteos que son casi el otro 50 por ciento del “sonido Melendi” para dar forma a la locura que se desató con 'Un violinista en tu tejado'. “Le pido a la luna que alumbre tu vida, la mía hace ya tiempo que yace fundida... mejor no te quiero, será mas barato”.
La cosa seguía disparada y a toda velocidad y fue un buen trampolín para 'Barbie de extrarradio' y su “Tú subes como la marea, yo bajo como la tensión. Pa’ mí es como un rompecabezas lo que pa’ ti cae de cajón”.
'Billy el pistolero' fue el gran ejemplo de que el concierto rayaba a más altura en imagen, luz y puesta en escena que en sonido. La voz de Melendi llegaba en un primer plano sonoro a regañadientes... Pero en Billy los carteles de “Reward, se busca”, y el tono tan sepia amarillento de las imágenes, tan western, dieron un sabor más que especial. Luego llegó el momento de que Melendi presentara con orgullo a sus músicos, sobre todo porque son varios los que están con él desde el principio (Carlos, Rafa, Loli, Jose) y así fue presentando a Enzo Filippone en la batería, a Odei Lizaso en la Percusión, en el piano a Luca Germini, en los teclados a Pau Álvarez, a José de Castro ‘Jopi’ en las guitarras, a Rafa Giménez en la guitarra, a Carlos Rufo en las guitarras, en el bajo a Guere, en el chelo a Ana Mula, a Neus Ferri y Loli Abadía en los coros y finalmente a José Losada en la guitarra acústica.
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El idilio con el público que se desgañitaba cantando tema a tema continuó con 'Cenizas en la eternidad’ y la balada 'La promesa'. El siguiente momento fue audiovisualmente de lo más logrado porque se pobló de imágenes de televisores ochenteros, de los de tubos, en siete filas de arriba a abajo pero en diferentes tamaños y reproducían imágenes tanto de Melendi como de ruido rosa, carta de barras de colores y un largo etcétera en un número cercano a las cuarenta. Y así desfilaron los momentos de 'Sé lo que hicisteis' y de 'Mi rumbita pa tus pies'. Señora rumba que es el terreno musical donde Ramón Melendi Espina se siente mas cómodo.
De nuevo más locura general con 'Hablando en plata': “Hablando en plata, soñando en oro, subiendo al cielo, bajando el moro, cd’s piratas, chinos con rosas, cuento de hadas, un funeral y cuatro bodas” y otra balada como es el 'Cheque al portamor'. y toda su facilidad para ser cantadas. El momento “balada” se extendió con 'Tu jardín con enanitos'. Pero aquello dio la vuelta con 'Nano', la canción que dedicó a Fernando Alonso.
Enfilaba el concierto su recta final con la rumba-rock y las guitarras mordientes de 'Arriba Extremoduro', su particular homenaje a Extremoduro y a Evaristo de La Polla Records. Y después para despedirse, 'Canción de amor caducada', con todos los músicos arropando a Melendi y bien juntitos en primera línea de escenario. El artista se despidió dando las gracias “por su presencia y su amor”: “Sean felices”. Y la nutrida tropa se retiró para que sonaran las intensas peticiones de bises del publico.
Así fue y salieron para despachar 'Gracias por venir' con sus “20 años no son nada” y la que no podía faltar, uno de sus mayores éxitos 'Lágrimas desordenadas'. Habían sido dos horas de rumbas, rock y baladas. Sonaba el tema de la banda sonora de Los Cazafantasmas. Y Melendi, orgulloso de su trayectoria, porque 20 años no son nada.


