Mikel Izal: "Soy superantidroga, nunca he probado nada"
"Quería volver a ponerme nervioso y sentir que no tengo todo controlado", asegura el artista navarro, que acaba de lanzar 'El miedo y el paraíso'


Publicado el 09/11/2023 a las 08:25
Hace algo menos de dos años, Izal anunciaba un parón "indefinido" que llegaría al término de su última gira, la que en esos momentos enfilaban para presentar 'Hogar'.
Tras doce años de trayectoria, la banda ponía punto final en octubre de 2022 a una exitosa carrera que les llevó a encabezar de buena parte de los festivales de España, a colgar el cartel de no hay billetes en un montón de escenarios y a cruzar el charco en varias ocasiones. Ahora, Mikel Izal (Pamplona, 41 años) lanza 'El miedo y el paraíso', un álbum conceptual con diez canciones que recogen las distintas emociones por las que el artista ha transitado a lo largo de estos últimos años, entre bases programadas y sintetizadores.
El año que viene lo presentará con una extensa gira que comenzará en México y que le llevará por buena parte de la geografía española, con algunos recintos ya agotados.
-Empecemos por el final. ¿Por qué Izal dice adiós?
-Tengo un poco de inconformismo crónico, lo cual es un problemón a nivel de estar en paz y feliz, pero también es un buen combustible para generar movimiento. Tras doce años tan intensos con Izal, por pura inquietud musical necesitaba cambiar para seguir ilusionándome con lo que hacía.
-Pero Izal era su proyecto. ¡Si hasta tenía su apellido! ¿Se sentía encerrado en esas canciones?
-No, porque a nivel compositivo he escrito siempre lo que quise. Los 'izales' en esa fase no se metían y siempre me sentí muy libre. Pero el proceso de grabación de discos, de giras y demás ya era siempre el mismo. Ahora todo es diferente, a pesar de que creo que a nivel musical todavía hay puntos que se tocan. Siguen siendo canciones que salen de dentro de mí. Pero incluso a nivel compositivo, como ya no tenía el paracaídas de ellos a la hora de componer estas canciones, me curré mucho más la producción en mi casa, quería acabar los arreglos en vez de dejarlos para luego. He dado mucho más caña a sintetizadores, he tirado mucho de beats electrónicos... O sea, todo ha sido muy diferente a pesar de que quizá el resultado final no sea antagónico, ni mucho menos.
-¿Un nuevo comienzo es también abrir una puerta a las inseguridades?
-Es que la ilusión viene siempre de la mano de miedos. Porque si te ilusiona algo, es porque por lo general es nuevo y eso viene acompañado de dudas siempre. Y es que de eso se trata, de intentar disfrutar también un poco de esa incertidumbre. Es querer volverme a poner nervioso, es querer sentir que no tengo todo controladísimo.
-'El miedo y el paraíso' es un álbum conceptual. ¿Cómo surge?
-Lo compongo en un momento personal bastante malo, hace dos años y medio ya, a principios de 2021. Mi forma de afrontarlo fue irme de Madrid, alejarme del ruido, apartarme en una playita de Valencia y empezar a componer compulsivamente para estar ocupado y dedicar mi tiempo a algo que no fuera pensar y rayarme sino emocionarme pensando. Se trataba de convertir todo lo que tenía dentro en algo que, al final del día, con una canción nueva, en vez de ser doloroso, fuera gratificante y emocionante. Fue una salvación absoluta y el disco no es todo de dolor, ni mucho menos. Es un yin-yang absoluto de luz y sombra. Hablo de esperanza, de quedarte con lo bueno de las cosas malas que te pasen, de llegar al paraíso, pero también hablo del miedo, de la rabia...
-Ha apostado por la electrónica.
-El sonido está influenciado por los dos últimos discos de Bon Iver, 'i,i' y '22, A Million'. Lo digo sin ningún problema, Iver es el faro de luz al que he seguido porque todo lo que hace me parece interesantísimo, es un genio. Me interesaba mucho ese mundo de no tener miedo de jugar con los 'autotunes'. También hay algo de James Black y de Jack Garratt, que ya sonó un poco en 'Hogar', de Izal, porque esto en realidad está muy pegado en el tiempo.
-Cuando se es joven y se tiene éxito, ¿es muy difícil no caer en los excesos?
-Yo la verdad es que no he sido muy fiestas, soy superantidroga, nunca he probado nada. Sigo saliendo como cuando salía en la universidad con mis colegas y, en ese sentido, no he cambiado nada. Hay que desmitificar un poco la vida del rock and roll porque en mi caso no existió.
-En 'El presente' se envía a sí mismo una carta desde el futuro.
-Sí, es como si mi yo de dentro de diez años, con todo lo que tenía dentro en el momento en el que estaba componiendo esto, me dijera: "Eh, tranquilo, que no pasó nada al final". Es un todo salió bien. Y sí, bueno, hablo de eso, de que yo nunca he estado mucho en pareja, de que me costaba, y eso es algo que me preocupa porque en el fondo tengo un sentimiento romántico, que me gustaría acabar viviendo eso de morirte con alguien.
-¿Cree que eso tiene que ver con la vida del artista?
-No, yo siempre he sido así. Es porque me aburro rápido de los estímulos y no paro de querer moverme.
-¿Hay antídoto?
-Bueno, llevo haciendo terapia unos años. Ahora estoy contento. Yo sé que sería mucho más feliz si valorara y disfrutara de las cosas que tengo delante, sin que te surja la necesidad de buscar todo el rato algo que no sabes ni qué es.
-¿Cómo va a ser la gira?
-La columna vertebral del repertorio será el disco nuevo, pero también rescataré diez o doce canciones de mi repertorio de los últimos diez años, modificadas a un sonido que me interesa un poco más cercano a este último disco, pero es que no sería honesto tocarlas exactamente igual que siempre, no me interesa.