Concierto de Hombres G en Pamplona
Rafa Gutiérrez Muñoz, guitarrista de Hombres G: "Llegamos al corazón y eso es para toda la vida"
Hombres G, el mítico grupo formado por David Summers, Javi Molina, Dani Mezquita y Rafa Gutiérrez en 1983, aterriza este sábado en el Navarra Arena (21:00h) con su gira '40 años y seguimos empezando'. El músico desvela los secretos de su éxito.


Publicado el 05/10/2023 a las 05:00
Considerada una de las bandas más exitosas de la década de los 80 en España, Hombres G aterriza este sábado en el Navarra Arena (21:00h), con su gira '40 años y seguimos empezando', un aforo de 9.800 entradas y más de 8.000 entradas vendidas por ahora. El espectáculo, pensado para homenajear sus cuatro décadas sobre los escenarios, hará un repaso de más de dos horas a las canciones que han acompañado la vida de sus legiones de fans, pero también las de sus hijos. El guitarrista del grupo, Rafa Gutiérrez Muñoz (Madrid, 1960), desvela los secretos de su éxito.
¿Qué tal va la gira '40 años y seguimos empezando?
Pues muy muy muy bien y por varias razones. La primera es que mantenerse 40 años en la industria musical no es algo muy habitual, ¿sabes? Además, estamos a un nivel altísimo después cuatro décadas, lo que nos ha servido para hacer algún cambio no en el repertorio, pero sí para ofrecer algo distinto a lo de estos últimos años. Hemos estado haciendo giras sin parar, pero para esta ocasión nos hemos planteado algo especial, con una puesta de escena que no habíamos hecho nunca, así que estamos contentísimos.
¿Cómo se compensan esos añitos de más en el escenario...?
Evidentemente no estamos como con 18 años y no podemos tirarnos tres o cuatro días de actuación y sin dormir, pero lo importante al final son los conciertos. Nos cuidamos más, viajamos más cómodos y cuando subimos al escenario estamos a tope, porque nos lo pasamos muy bien y eso te da muchísima energía. Hacemos como cualquier persona de edad o, como decía el brasileño aquel, 'Menos samba i mais traballar' [ríe].
Para nada están un poco oxidados...
No, en absoluto. Desde que volvimos en 2002, tras el parón de casi una década, cuando empezamos nuestra segunda etapa, hemos estado continuamente de gira. Gracias a Dios, con el legado que tenemos no hemos necesitado discos nuevos para hacerlas. Llevamos 20 años dando conciertos sin parar en España, Latinoamérica y EE UU, así que con esta gira solo nos planteamos algo distinto, de la mano de Live Nation, la empresa organizadora de conciertos más importante a nivel mundial. Y ha sido la unión perfecta, un bodorrio fantástico...
Usted entró a formar parte de Hombres G cuando conoció a David Summers en 1982 en el programa musical 'Aplauso'...
Sí, ambos teníamos una amiga común que nos hizo coincidir en los estudios de Prado del Rey donde íbamos los sábados a hacer figuración al programa. Yo entonces tenía un grupo que se llamaba Plástico y ellos ya habían empezado a hacer sus pinitos, aunque buscaban a un guitarrista. Así que ahí empezó todo. Me recuerdo haciendo play-back con la guitarra y Antoñito y Carmen, los hijos de la adorada Rocío Durcal. [risas]
Debutaron en 1983 en la mítica sala madrileña rock-ola y en 1985 con su primer elepé homónimo, 'Hombres G', ya eran un auténtico fenómeno social. ¿Cómo vivieron esos tiempos enloquecidos con miles de fans?
Aparecimos al final de la movida madrileña, cuando ésta ya iba un poco más floja y en decadencia. Hacíamos conciertos por nuestro barrio y venían a vernos los amigos, que eran muy punkis, pero también sus hermanas. Poco a poco se fue creando la leyenda de las niñas, lo mejor que le puede pasar a cualquier artista es tener un grupo de fans... Y ahí empezaron también un poco las envidias... Un día vino a vernos un manager, nos metió en su agenda y empezamos a hacer una gira ese mismo verano por toda la costa mediterránea y lo petamos. En las discotecas, ya con el primer disco lanzado, ponían nuestros temas a todas horas y comenzamos a crecer rapidísimamente.
Visto con distancia, ¿cuáles creen que han sido los ingredientes de su éxito?
Todos hemos pensado mucho en ello y hemos intentado verlo desde fuera. ¿Qué hicimos para calar tan hondo? Un artista puede llegar a las orejas del público y entonces tiene éxito durante un tiempo, o puede llegar al corazón (no solo a las orejas) y entonces es para toda la vida. Creemos que llegamos al corazón del público, porque nuestras canciones eran sinceras, tenían humor, tenían amor... Hablaban de cualquier chaval de 18 a 19 años... Tampoco teníamos pretensiones, no buscábamos ni la fama ni el dinero... Buscábamos solo divertirnos y hacer la música que nos gustaba. Esa sinceridad es la que te coloca en un camino único, que hace que no te parecezcas a nadie y que no vayas a rebufo de nadie... Además, éramos amigos de todo el mundo, no nos escondíamos, no vivíamos como estrellas, sino en nuestro barrio de toda la vida, con la gente y con nuestros amigos de siempre, así que caíamos muy bien...
En su momento, fueron vilipendiados por un sector de la crítica que les veía muy pijos...
Me encanta mi país y no podría vivir en un lugar que no fuera España, pero hay una cosa que no soporto de él y es la envidia. Eso de que cuando alguien le vaya bien, pues nos joda... Así que teníamos también una legión de envidiosos... Un día, un chico nos comentó tras una actuación que venía a ver nuestros conciertos para acompañar a su novia, pero que le fastidiaba que su novia tuviera una foto nuestra en su mesilla... Y yo le dije: ‘Tranquilo, las chicas son así. Disfrútalo, porque es tu novia y va a seguir siéndolo’.
Pero tras el parón de diez años, se convirtieron en banda de culto y en 2003 salió su disco tributo, 'Voy a pasármelo bien', en el que 17 grupos y solistas cantaron sus canciones...
En 2002, tras el paréntesis, veníamos de una gira por Latinoamérica de dos meses -aunque habíamos ido para actuar solo cuatro días en México- y en la Plaza de Toros de Las Ventas lo petamos igual que en nuestros comienzos. Entonces vimos que con nuestro público había un fuego que no se había apagado y que se podía volver a prender. Así que a la discográfica se le ocurrió la idea de hacer dos discos tributo, uno en España y otro en México. Fue muy bonito escuchar nuestras canciones interpretadas de otra manera por otro artistas.
¿Creen que a estas alturas esa imagen de banda pija está ya superada?
Nos preocuparía que alguien que nos quiere pensase mal de nosotros, pero los que no son nuestros seguidores no. Gente de otro espectro musical es lo normal. Si yo soy del Barça, ¿como voy a hablar bien del Real Madrid? Nosotros somos nuestros mayores críticos a la hora de hacer nuestro trabajo y eso es lo más importante para lograr la calidad.


Precisamente ‘Voy a pasármelo bien’ es el título de la película musical con banda sonora de los Hombres G estrenada en 2022. ¿Cuál fue el objetivo y cómo resultó ese proyecto?
Hace tres o cuatro años, empezamos a ver que nuestro público bajaba en edad. No solo teníamos a nuestros fans de 50, sino también a sus hijos, así que recibimos una llamada de Enrique López Lavigne, el productor de cine y de televisión, y nos dijo que tenía un guión de David Serrano, el director, que cuando era joven también era muy fan de los Hombres G. Nos pareció muy bonito trabajar con esa generación de chicos de 12 a 15 años que tienen tanto talento. Tenemos una fe enorme en la juventud, donde hay gente muy válida. Les seguimos y nos siguen, así que son nuevos amigos que tenemos.
En su trayectoria profesional figuraban también las películas ‘Sufre, mamón’ (1987) y ‘Suéltate el pelo’ (1989), ambas dirigidas por Manuel Summers, el padre de David, en los que fueron actores interpretándose a sí mismos. ¿Cómo recuerda la experiencia?
Muy divertida, lo pasamos muy bien, con Manolo además que era un genio... Nos gustó recuperar ese cine tan español de los años 60 (con Los Bravos, Los Brincos, Raphael…) que era tan típico nuestro. Aunque fue muy duro rodar y actuar al mismo tiempo, éramos jóvenes y mereció la pena probar un nuevo trabajo como actores
¿Es cierto que cuando empezaron con Hombres G era usted el único casado del grupo, pero que para 1987 ya se había divorciado?
Cuando pasó aquello, mi mujer me decía que nos habíamos casado pero que no nos veíamos nunca, así que cuando me tocó elegir lo hice y creo que no me he equivocado. Pensé que si dejaba un grupo así, me iba a convertir poco a poco en un amargado y al final me iba a dejar ella a mí. Ella se casó después, fue feliz y yo también. Ahora llevo casi 30 años como mi actual mujer con la que tengo dos hijos. El mayor se llama Rafa, como yo y tiene 17; el pequeño cumple hoy (por ayer) 12 años. Esperé a dar con la persona adecuada y ahora tengo algo tan importante como una familia…
Para matrimonio el que han vivido en Hombres G estos 40 años… ¿Qué tal se llevan entre ustedes?
Fantástico. Esto sí que ha sido un matrimonio perfecto.[risas]
No sé si mucha gente conoce que la canción de Luz Casal ‘Te dejé marchar’ la compusieron ustedes: David Summers, la letra; y Dani Mezquita, la música. ¿Lo han hecho para más artistas? ¿Quiénes componían en el grupo?
Siempre teníamos más canciones de las que salían en el vinilo o en el CD, donde cabían 10 o 12, así que teníamos que elegir las que encajaban mejor en el disco y nos sobraban algunas. David ha sido siempre muy prolífico, así que ‘Te dejé marchar’ fue una de las que quedó fuera. Él dijo que esa canción podía ir muy bien para Luz Casal y ahora no hay nadie que no la identifique con ella. Yo también he compuesto mis cosas y hay otros miembros del grupo que también lo han podido hacer en tres o cuatro ocasiones, pero el estilo Hombres G lo tiene dominado David, así que todos hemos preferido trabajar con sus canciones. En mi caso, prefiero preocuparme por hacer una buena guitarra para Hombres G que hacer algo distinto.


En estos 40 años no se han prodigado mucho por Navarra. Hay registrados dos conciertos. El primero fue el 8 de julio de 2005 (tras 20 años y 9 discos en el mercado) y actuaron ante 2.000 personas en la Carpa Rojilla de la plaza de los Fueros. ¿Tiene algún recuerdo de aquellos Sanfermines?
Sí... Recuerdo que hacía fresquito y había niebla, era muy bonito... Veníamos de tocar con El canto del loco en el Vicente Calderón ante 50.000 personas, así que lo vivimos de puta madre, como un relax total...
No consiguieron hotel en Pamplona y tuvieron que adelantar en el concierto a sus teloneros (El color de la duda y La lengua de trapo), para ir a dormir a Logroño...
Vaya... Lo comprendemos. Nosotros también fuimos teloneros antes, ¿eh?
El otro concierto fue el 2 de diciembre de 2008 por el Día de Navarra, en el que actuaron en el pabellón Anaitasuna con Amaral ante unas 4.000 personas...
Igual estoy confundido con los conciertos, porque mis recuerdos son vagos... Pero con lo que me quedo es que si no recuerdo ningún incidente es que fue todo muy bien... Y que disfrutamos. Como espero que también lo hagamos el sábado en el Navarra Arena.

