Bob Pop, escritor: "Las librerías son un refugio contra el algoritmo"

El escritor vuelve a la arena editorial con 'Días simétricos', un diario en el que intercala reflexiones de otros autores que han sido sus maestros

Bob Pop acaba de publicar 'Días simétricos'
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Bob Pop acaba de publicar 'Días simétricos'
Bob Pop acaba de publicar 'Días simétricos'

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Agencia Colpisa

Publicado el 19/06/2023 a las 09:59

El escritor Bob Pop vuelve a estar presente en las librerías con 'Días simétricos' (Alfaguara), un nuevo diario en el que entrevera reflexiones propias con las de otros autores a los que admira y han cultivado el mismo género, como Kafka, Susan Sontag, Miguel Torga o Curzio Malaparte. En el libro asoman lecturas, películas, biografía, y se hurga en el dolor físico y emocional, sin temor a salir escaldado. Escritos con impudicia y autenticidad, Bob Pop se reivindica como una "vedette intelectual". El autor hace una apuesta por la verdad, lo que verdaderamente nos hace únicos, y aboga por la escritura como forma de conocimiento. Vive en Barcelona entregado a una gustosa hiperproductividad: escribe, lee, actúa en el teatro, da clases de escritura y está a la espera de que le dejen rodar la segunda temporada de 'Maricón perdido', la serie en que cuenta su vida. 

¿Solo la belleza salvará al mundo?, que diría Dostoyevski.

Lo fundamental es tener una vida que merezca la pena ser vivida, no solo por uno, sino por todo el mundo. No hemos de tener la sensación de que la muerte es el camino más dulce para acabar con un suplicio. -¿Cuánta mentira hay en un diario? -En el mío poca. La mentira nos uniforma un montón y lo que de verdad nos hace únicos y diferentes es la verdad que cuenta cada uno. Por eso intento contar las menos mentiras posibles. También es verdad que a veces la memoria te miente. Seguramente habré mentido involuntariamente, pero porque he rehecho algunos recuerdos.

            

Estos diarios no son nada terapéuticos, al contrario, se hurga en el dolor.

No entiendo la literatura terapéutica. Por la terapia hay que pagar, de lo contrario no funciona. Escribo para entender y conocer. Estoy muy en contra de esa teoría de algunos cursos de literatura creativa que recomienda a los alumnos escribir sobre lo que uno sabe. Yo hago todo lo contrario. Solo sé pensar por escrito y muchas veces pienso contra mí y contra mis prejuicios, contra mi falta de matices.

            

¿Qué le pasa por la mente cuando va a una librería y encuentra tantos libros de autoayuda? 

Es que tenemos que elegir entre los libros que no estén en la lista de los más vendidos. Las librerías son ahora mismo un refugio contra el algoritmo. Es la única manera de rebelarnos contra lo que esperan de nosotros. Cuando veo que los libros de autoayuda triunfan, me quiero morir directamente. Hay un libro fantástico de Belén Gopegui que se titula 'El murmullo'. Es una reflexión sobre cómo la autoayuda es una grandísima trampa neoliberal, egoísta y nada solidaria, pues atribuye toda la responsabilidad al individuo y nada al entorno y la sociedad.

            

VERDAD Y MENTIRA

Dice que escribir es mentira y leer es verdad. ¿Qué significa esa sentencia? 

Como lector llego mucho más lejos que como escritor. Hay cosas a las que yo no sería capaz de enfrentarme a pecho descubierto como autor, pero en cambio me encanta que me las muestren y que me obliguen a planteármelas como lector. -¿Y a qué cosas no es capaz de enfrentarse como escritor? -Por ejemplo, a la violencia, al dolor de los niños, que es algo que me impresiona muchísimo. No sé nada de la maternidad, que es algo que me interesa como lector. Hay muchos aspectos sobre los que me siento incapaz de escribir por falta de arrojo. Lo único que no soporto como lector es la falta de piedad.

Está usted siempre trabajando. ¿Por qué esa hiperproductividad? 

Tiene que ver con varias cosas. Primero, con el precio a pagar por ser niño marica en la escuela, donde debía ser el más listo y el más trabajador. Durante mi adolescencia y juventud me harté de escuchar la frase: "es marica, pero". Ser aplicado en los estudios era la forma de salvarme y redimirme de todo eso. También hay una herencia de mi padre, que era un señor que trabajaba todo el tiempo. Le odiaba por eso y he hecho como él. Y desde que tengo movilidad reducida y ha avanzado la enfermedad degenerativa [sufre esclerosis múltiple], tengo la sensación de que lo único que me da un espacio en la sociedad es ser productor, ya ni siquiera ser consumidor. Siento que la única forma de que no me arrinconen es seguir haciendo cosas.

            

¿No pensar en el futuro es valentía o una herramienta de defensa? 

Ni una cosa ni otra. Es una incapacidad, porque para pensar necesito verme en el futuro, y la incertidumbre que provoca la enfermedad y la degeneración me impiden saber cómo estoy, quién soy y qué lugar ocupo en ese momento.

            

¿Se ha autocensurado?, ¿se ha impuesto alguna vez el pudor? 

El pudor no, pero sí el respeto a los amigos. Con todo, la obra me parece impúdica. Algo he cortado, sí, pero sobre todo he evitado algo que odio, que es contar historias donde yo quede bien.

¿Cuál es su relación con el dinero? 

Vengo de una familia obrera y de un padre que hizo dinero y luego se arruinó, de manera que tengo rencor de clase. Para mí el dinero es fundamental para vivir bien, poder estar en buenas condiciones a la vista de que padezco discapacidad y movilidad reducida.

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