Electronostalgia de los 80
Concierto de los grupos, y en ese orden, Tú peleas como una vaca y DJ Moderno Live celebrado el sábado 22 a partir de las 20.30 horas. Lleno.


Publicado el 08/05/2023 a las 06:00
Concierto de los grupos, y en ese orden, Tú peleas como una vaca y DJ Moderno Live celebrado el sábado 22 a partir de las 20.30 horas. Lleno. Los primeros actuaron durante 45’ y el trío que encabeza Dj Moderno, durante 55’. Tú peleas como una vaca son Jorge y Julio. DJ Moderno Live son el trío formado por Germán Ormaechea ‘Dj Moderno’ en los sintetizadores, programaciones, vocoder y voz, Isabel Borbolla ‘Isa atómica’ en la voz y armonías y Alberto ‘Berthy’ García en guitarras y sintetizadores.
Germán Ormaechea se ha convertido en una referencia nacional después de una larguísima trayectoria primero en la escena navarra y luego en la nacional. Recordamos su evolución en las pasiones del ‘pop’ y ‘power’ con todas sus aristas caleidoscópicas sonoras a partir de la década de los 80 en grupos como Grey Souls, Los Hermanos Maravilla o Horthy, por citar. Aunque ha estado en otras, tanto aquí como en Madrid, cuando se mudó a la capital.
Aquí tuvo el valor de lanzar señeros festivales como el FEP (Festival Electropop Pamplona) durante cinco ediciones, acercando a nuestra capital lo mejor no solo ya del ‘electro pop’ sino del ‘indie’. Inquieto donde los haya, dejó su labor de ingeniero para dedicarse ya enteramente a la música en múltiples facetas, ejerciendo de productor, con su propio sello discográfico, al mando de una empresa de eventos (FEP producciones) y, sin duda, como músico en su faceta de compositor y de DJ.
Con el apodo de ‘Moderno’, lleva más de quince años siendo residente de conocidas salas de la capital que le llaman para sus tremendas sesiones -ha actuado en todos los grandes festivales como el FIB, Sonorama o el Easy Pop Weekend, por citar-, en las que se convierte en un agitador sonoro moviendo su coctelera de ‘indie’ y de ‘electro’. En este pasado año fueron más de 150.
Pero su paso por tantas bandas siempre le ha dejado un poso y un gusanillo que le hizo plantearse volver a los directos justo en medio de la pandemia. Y ahora quería volver a su Pamplona natal y al Txintxarri, que es uno de nuestros pequeños templos de la música independiente en directo. Allí presentó un nuevo álbum que ha publicado a finales de 2022 con el título de La nave nodriza y nuevos singles que ya ha compuesto pensando en sus dos nuevos compañeros que le acompañan en directo para volver al concepto de grupo en escena. Compañeros Isa y Alberto que, por cierto, le han sentado mejor que bien porque le dan una opción de hacerse sonoramente más orgánico y así ampliar su variedad del directo.
No es que Germán sea en las letras de las canciones un filósofo, pero sí que abarca la experiencia y el paso de los años de una manera más existencial, especialmente en canciones como Un mal día, Todo va a ir bien o la oscura Esa habitación. Hay en su mensaje un sano y saludable cinismo (siempre lo tuvo en algunas de sus canciones a lo largo de los años) en canciones como Rentón o Ya no eres especial, en el que quita el antifaz a los súper héroes. Era la lógica que tiene el ‘electropop’, que te lanza al baile no sólo desde un enfoque de hedonismo porque sencillamente otras veces se coloca en el polo opuesto y la hace desde el existencialismo de lo cotidiano menos brillante o incluso más doloroso, como una forma de exorcismo o de sanación espiritual. Está claro que desde la tribu en el neolítico la danza nos hacía a los humanos exorcizar los miedos y fantasmas y pasar a otro estadio vital. Y ahora es el ‘dance’ y el ‘electro’, en una música que nunca dejará de ser cíclica en su evolución.
Como así lo entendieron también los que les precedieron en escena, esos divertidísimos Tú peleas como una vaca que apelan al mismo espíritu del exorcismo hecho danza, a los que les pegan las etiquetas de ‘retro’ y/o ‘kitsch’ y que sin duda deben inspiración y salero sonoro a Fangoria y a La Casa Azul, pero que tienen su propio discurso -divertido e inteligente en las letras-, como destilaron en Txintxarri con canciones como Dueles, en la que sacan chispa de la relación entre una ‘influencer’ y otra persona que no evoluciona a la misma rapidez digital.
Males del siglo XXI a los que exorcizan desde su vis cómica, con el desternille de canciones como Oye Siri, Ateo (Yo era hetero), Lo mío no es bailar o La misma dirección, canciones en las que los tintes chispeantes se mezclan con el sonido orgánico de las guitarras Fender, las voces limpias o distorsionadas -a demanda- y un espíritu de “no paréis de bailar, que en ello os va la vida”. La música es cíclica, pero eso también es divertido.