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Tesoros descubiertos por la sequía

El descenso del nivel del agua en los pantanos saca a la luz restos del pasado que van desde construcciones megalíticas hasta campanarios medievales

Ampliar Vista del campamento romano de Aquis Querquennis, en Bande
Vista del campamento romano de Aquis Querquennis, en BandeBrais Lorenzo
Actualizado el 17/08/2022 a las 08:05
El pasado mes de julio no solo fue el más cálido de los vividos en España desde que hay registros (1961), sino que también fue el más seco de los últimos 15 años, y no solo para nuestro país, sino para la mayor parte de la Europa occidental. A dos meses del cierre del año hidrológico en España, la reserva hídrica ha caído por debajo del 39,2%, según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, del pasado día 9. En estos momentos los embalses acumulan 21.996 hectómetros cúbicos, 693 menos que la semana anterior y unos 5.000 menos que el mismo mes del año pasado.
Habría que remontarse 27 años atrás, hasta 1995, para encontrar lecturas tan preocupantes en el almacenamiento de los embalses. Los pantanos se están secando y, como sucede siempre que se atraviesan tiempos de «pertinaz sequía», en sus lechos vuelven a estar a la vista los restos de los pueblos que desaparecieron bajo sus aguas.
En la mayor parte de los casos, suele tratarse de ruinas de casas, más o menos evocadoras dependiendo de su estado de conservación, entre las que sobresale algún campanario especialmente vistoso. Como la célebre torre del pueblo de Rozas de Valdearroyo (Cantabria), en el embalse del Ebro, que atraía a tantos curiosos que se acabó habilitando una pasarela para facilitar las visitas.
Entre todo este gran catálogo de ruinas, ahora a la vista, también hay ejemplos sobresalientes, algunos incluso de categoría monumental. Presentamos seis ejemplos notables entre otros muchos, entre los que se podría destacar también el asentamiento prerromano de Castro Candaz (Chantada, Lugo), el pueblo de Mansilla de la Sierra (La Rioja) y el puente antiguo de Boadella (Cataluña).

Aquis Querquennis, un campamento romano de libro en Galicia

A principios de los años veinte del siglo pasado, el pionero de la arqueología en Galicia Florentino López Cuevillas empezó a excavar en el prometedor yacimiento romano de Aquis Querquennis, que era conocido popularmente como ‘A cidá’, la ciudad. Situado en la parroquia de Baños de Bande, a orillas del río Limia, resultó ser un espectacular campamento militar, que debía de estar relacionado con una de las vías romanas más importantes del noroeste peninsular, la XVIII.
Pero en 1949 todo aquello desapareció bajo las aguas del lago que se creaba tras la presa de 48 metros de alto y casi 170 metros de longitud del embalse de As Conchas, que fue inaugurado, cómo no, por Franco.
Los restos del asentamiento militar dejaron de ser un recuerdo doloroso para los arqueólogos gallegos cuando Fenosa permitió que se pudiera trabajar en ellos a partir de 1975, en los momentos en que el nivel del pantano los hacía accesibles. Las excavaciones de lo que es uno de los complejos arqueológicos más importantes de Galicia continúan, hoy en día, bajo la dirección de Santiago Ferrer Sierra.
La sequía de este año ha dejado a la vista el yacimiento en toda su extensión. Se trata de un campamento militar que fue construido y ocupado durante el siglo I, probablemente para supervisar desde él la construcción de la citada vía romana y para ‘pacificar’ el territorio. Cubre una extensión de 2,5 hectáreas y es casi un ejemplo ideal de este tipo de construcción, un gran recinto rectangular planeado sobre dos ejes principales perpendiculares -el cardo, orientado de Norte a Sur, y el decumano, de Este a Oeste-, protegido por una muralla y foso externo. En su centro está el cuartel general o ‘principia’, a su alrededor, distribuidos regularmente, los barracones de la tropa o ‘strigia’, divididos en ‘contubernia’, al fondo, la parte sagrada, con un templo, el hospital o ‘valetudinarium’...
Cerca del conjunto arqueológico se encuentra el Centro de Interpretación Aquae Querquennae-Vía Nova, desde el que se ofrecen visitas guiadas al campamento. Poder visitarlo es uno de los pocos beneficios de la sequía.

El mal llamado ‘Stonehenge español’

Los  monolitos que componían la cámara funeraria con los restos del túmulo al fondo.
Los monolitos que componían la cámara funeraria con los restos del túmulo al fondo.Jero Morales
Suele ser citado a menudo como el ‘Stonehenge español’, aunque esto es un error, porque no se trata de un cromlech o gran círculo de piedras, sino de un dolmen, una construcción megalítica formada por grandes losas que solía estar cubierta por un túmulo y que cumplía la función de sepulcro colectivo. El dolmen de Guadalperal, de entre finales del V y el III milenio a.C. y situado en la localidad cacereña de El Gordo, fue excavado por Hugo Obermaier en los años 20 del siglo pasado y cubierto por las aguas del embalse de Valdecañas, en el río Tajo, a partir de 1964, cuando se inauguró la infraestructura. Tras la sequía de 2019, que lo sacó a la luz, se iniciaron los trámites para protegerlo. Actualmente es Bien de Interés Cultural.

La falta de agua revela un puente al pasado

Restos de las casas de Búbal.
Restos de las casas de Búbal.EFE
Inaugurado en 1971, el pantano de Búbal, en el Valle de Tena (Huesca), embalsa las aguas del río Gállego. El último trimestre fue el más seco de toda la serie histórica de la cuenca del Aragón y el embalse está al 8% . Las ruinas del pueblo de Búbal están a la vista y entre ellas, los restos de un puente medieval.

La iglesia del siglo XII que atrae a turistas

El templo románico de Sau se ha convertido en un atractivo turístico.
El templo románico de Sau se ha convertido en un atractivo turístico.David Borrat
La Diputación de Barcelona se ha visto obligada a regular los accesos al pantano de Sau, un pequeño embalse del río Ter. Como cada vez que escasea el agua y baja el nivel, el lugar se ha convertido en un atractivo turístico al que acuden cientos de personas, atraídas por la estampa de la antigua iglesia del pueblo de San Román de Sau.

El pueblo bajo un pantano transfronterizo

El embalse obligó a abandonar el pueblo en 1992.
El embalse obligó a abandonar el pueblo en 1992.MIGUEL VIDAL
El pueblo fantasma de Aceredo, en Orense, ha vuelto a aflorar por el inusual nivel bajo de las aguas del embalse transfronterizo de Lindoso, limítrofe con Portugal y que tiene la presa, la de Alto Lindoso, situada en el país vecino. El pantano es de construcción relativamente reciente, apenas supera los 30 años, lo que explica el aspecto de estas ruinas, tan bien conservadas. Cuando fue abandonado, el pueblo contaba con 120 habitantes.

El pueblo que consiguió salvar su iglesia

Portomarín, en Lugo, en el Camino de Santiago y a orillas del río Miño, es uno de los lugares que mejor reflejan casi cada verano las consecuencias de la falta de agua durante la época estival. Se ven las ruinas del antiguo pueblo. En este caso, sin embargo, la joya monumental de la localidad se salvó: la iglesia románica fortificada de San Juan fue trasladada piedra a piedra al pueblo actual
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