Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Tribuna cultural

Sebastián de Albero: de Roncal a la historia

El autor recorre en este artículo la vida del compositor, organista y clavecinista roncalés en los trescientos años de su nacimiento. Llevó el nombre de Navarra a la corte madrileña de mediados del siglo XVIII, donde fue organista principal de la Real Capilla

Ampliar Sebastián de Albero nació en Roncal en 1722
Sebastián de Albero nació en Roncal en 1722archivo
  • Carlos Andrés Sánchez Baranguá
Publicado el 02/08/2022 a las 06:00
El 10 de junio se cumplió el tricentésimo aniversario del nacimiento de Sebastián Ramón de Albero y Añanos (1722-1756), compositor, organista y clavecinista roncalés que llevó el nombre de Navarra a la corte madrileña de mediados del siglo XVIII, al reinado de Fernando VI (1713-1759) y Bárbara de Braganza (1711-1758).
Fue el tercero de los cinco hijos que nacieron del matrimonio formado por Juan Antonio Albero, médico de profesión y natural de Oliete (Teruel), y Francisca Añanos, natural de Ansó. Fallecida la madre en 1725, el padre se volvió a casar en 1728 con Ángela Isabel Pueyo, nacida en Artajona, con quien se asentó en Ujué y tuvo tres hijos más. Es muy probable que las primeras nociones de música del joven Sebastián fueran impartidas en esa misma localidad por Joseph Antonio Phelipe, quien, además de organista, fue el maestro del pueblo e impartía doctrina cristiana, música, canto llano e incluso nociones de órgano a los niños.
El 8 de noviembre de 1734, con doce años, Sebastián fue admitido como infante en la Catedral de Pamplona y se encargó a los músicos Francisco de Alba y, posteriormente, a Andrés de Escaregui, que se hicieran cargo de él, hasta el 23 de junio de 1739, día de su despedida. En este tiempo habría tenido mucha importancia en su formación el prestigioso Andrés Gil, organista de la Catedral pamplonesa entre los años 1711 y 1752, que realizó una importante labor educadora con todos los miembros de la Capilla.
Las investigaciones realizadas hasta la fecha no han arrojado luz sobre el paradero de Albero después de su marcha oficial de la Catedral de Pamplona, ni el año exacto en que partió hacia Madrid, aunque conocemos que durante un breve periodo perteneció a la escuela de José Elías, organista de las Descalzas Reales de Madrid desde 1725.
Sebastián de Albero fue nombrado con 24 años organista principal de la Real Capilla mediante Real Decreto del 29 de septiembre de 1746, del rey Fernando VI. Había cuatro organistas en la Real Capilla con funciones diferentes. Así, los dos primeros eran considerados “principales” y los otros dos, “segundos”. En esta época los organistas principales fueron José de Nebra y Sebastián de Albero y los segundos, Antonio Literes y Joaquín Oxinaga. Es muy probable que el músico navarro fuera además maestro de música del monarca, aunque no había nombramiento oficial para ello. El 18 de noviembre de 1747 Albero contrajo matrimonio con María Ángela de la Calle, natural de Bargota.
Las obras del músico roncalés se encuentran principalmente en dos fuentes: Ms. 4-1727 (2) (Obras para clavicordio o piano forte, en la Biblioteca del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid) y Ms. It. IV, 197b (=9768) (Sonatas para clavicordio, en la Biblioteca Nacional Marciana de Venecia). También pueden encontrarse obras en otros manuscritos que se hallan en la Biblioteca del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, en la Biblioteca Nacional, en el Real Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia y en el Archivo Diocesano y Biblioteca Diocesana del Seminario de Gerona. También hay constancia documental de un manuscrito perdido con música del compositor roncalés y que fue propiedad de la reina Bárbara de Braganza: Differenti Sonate scelte per cembalo.
A pesar de su puesto oficial como organista, Albero dominaba la técnica y la escritura del clave; incluso el título de Obras para clavicordio o piano forte nos señala que conocía también el pianoforte, un instrumento todavía novedoso y en desarrollo durante su vida, pero que pudo conocer y apreciar de primera mano, gracias a los instrumentos que la reina -discípula de Scarlatti y gran aficionada a la música- poseía en la corte.
La música de Sebastián de Albero demuestra una sólida formación en los procedimientos compositivos provenientes de la antigua tradición ibérica de música para teclado, así como gran preparación técnico instrumental. Pero también evidencia gran conocimiento de la música de su época, abierto a la modernidad en su escritura y su estilo, de tal modo que el organista navarro podría ser considerado el primer compositor español de música para piano, pues evoluciona hasta la escritura pianística que hasta entonces había sido básicamente para clave.
Albero presenta en su música gran cantidad de rasgos hispánicos: giros armónicos, ritmos de bailes regionales, imitación al teclado de instrumentos típicos españoles, así como otros rasgos que caracterizan el estilo de los músicos ibéricos (el uso frecuente de la imitación, el empleo de texturas de melodía y acompañamiento y la elaboración rítmica de progresiones). Otro aspecto muy personal y por el que se le relaciona también con el rey es el sentimentalismo, la expresividad y la melancolía que impregna toda su obra y que habría sido muy del gusto de Fernando VI, por su personalidad depresiva.
Sebastián de Albero falleció el 30 de marzo de 1756 a la edad de 33 años. Se desconoce la causa de su fallecimiento, aunque resulta muy probable que una epidemia acabara con su vida. Fue enterrado en la antigua parroquia de San Martín de Madrid, donde se había casado. A pesar de haber caído prácticamente en el olvido durante el siglo XIX y parte del XX, Genoveva Gálvez y Antonio Baciero no escatimaron esfuerzos a partir de la década de los setenta para ponerlo en valor, editando sus manuscritos principales y grabando sus composiciones.
Hoy en día, aunque contamos con diversas grabaciones de toda su obra, numerosos artículos tanto de investigadores españoles como extranjeros y al menos dos tesis doctorales sobre este gran compositor de música para tecla, podemos afirmar que sigue siendo muy desconocido. Pero afortunadamente su música sigue viva y los dos manuscritos principales que se conservan suscitan un interés creciente en muchos músicos de tecla.
Aunque todo apunta a que la labor de Albero tanto dentro de la Real Capilla como fuera -de hecho, ninguna de las obras conservadas es religiosa- debió de ser más importante de lo que se le reconoce actualmente, no se puede obviar que en esa época había otros compositores como Francesco Corselli, Domenico Scarlatti o José de Nebra mucho más prestigiosos e importantes por su gran trayectoria profesional y por su gran producción compositiva, y esto sin contar con el gran Farinelli, que estuvo en la corte de 1737 a 1759.
Nunca podremos llegar a saber qué hubiera dado de sí un talento como el de Sebastián de Albero si hubiera seguido componiendo durante toda la segunda mitad del siglo XVIII, sobre todo si tenemos en cuenta que Scarlatti se reveló como el gran compositor de sonatas para tecla que conocemos, a partir de los 35 años, coincidiendo con su llegada a la corte portuguesa en 1720, y donde comenzó a ser el maestro de la entonces princesa Bárbara de Braganza. El músico roncalés, por su parte, solo trabajó en la corte española una década, y su temprano fallecimiento a los 33 años truncó lo que podría haber sido una de las trayectorias más brillantes en la evolución de la tecla ibérica. Aun con todo, y por lo que nos ha llegado, podemos afirmar que Albero partió un día de Navarra para entrar en la Historia.

Carlos Andrés Sánchez Baranguá es profesor de Piano y Música de Cámara, jefe de estudios del Conservatorio Profesional de Música Pablo Sarasate y doctor por la Universidad Pública de Navarra

volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE