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Exposiciones

El juego pictórico de Juan Belzunegui

Una pintura expresionista, llena de color y trazos gestuales, centran la obra de Juan Belzunegui, artista de Carcastillo que protagoniza una exposición en la galería Apaindu y que presenta obras que transitan entre la figuración y la abstracción

Ampliar El artista Juan Belzunegui posa junto algunas obras de la exposición en la galería Apaindu
El artista Juan Belzunegui posa junto algunas obras de la exposición en la galería Apaindu©Jesús  Garzaron
Publicado el 26/06/2022 a las 06:00
Una tela blanca, una paleta de colores cada vez más amplia y la necesidad de expresar lo que siente en su interior son los pilares básicos sobre los que se sustenta la pintura de Juan Belzunegui (Carcastillo, 1955). A partir de aquí, cada obra se convierte en una aventura para un artista que lo mismo pinta de pie que agachado en el suelo, que trabaja con pinceles y espátulas, pero que también juega con los brazos y las manos para trazar esas formas con las que va cargando de materia cada una de sus pinturas.
Acercarse a la pintura enérgica y sugerente de Juan Belzunegui es posible gracias a la exposición que protagoniza en la galería Apaindu de Pamplona. La muestra hace alusión a distintas etapas pictóricas y se convierte en un recorrido en el tiempo, pues conviven cuadros pintados hace cuarenta años con piezas creadas antes de la pandemia y las últimas abstracciones que ha realizado este año. “Es una exposición un poco particular porque abarca distintos años, pero hay un elemento aglutinador que resume lo que hago. Es una pintura expresionista, enérgica de color y de gestos, con trazos muy impulsivos”, explica el autor.
SUS INFLUENCIAS
Cuando Juan Belzunegui comenzó a estudiar en la Facultad de Bellas Artes de Bilbao, ese joven de 25 años ya tenía sus primeros contactos con el arte a través de la terracota , el mármol, la cerámica y el dibujo. Pero fue llegar a la universidad, adentrarse en la biblioteca y descubrir varios artistas que le marcaron en su devenir pictórico, como Willem De Kooning, Antonio Saura o José Luis Zumeta. “Descubrí unos monográficos enormes de estos grandes artistas y me quedé fascinado. Cuando abría esos libros y veía lo que hacían con el color, con unos empastes potentes, unas masas enfrentadas a otras, supe que era era la pintura que quería hacer”, recuerda.
Con estas influencias del expresionismo abstracto, el informalismo español de los años 50 y 60 y el neoxpresionismo de los años 80, Juan Belzunegui se adentró en una pintura que siempre se ha caracterizado por ser impulsiva, imprevisible, pulsional y que ha dado un giro desde la figuración a la abstracción, pero sin abandonar la senda del expresionismo. “Me mueve siempre lo enérgico, nunca lo reflexivo”, añade el artista, para quien sus obras se convierten en un juego entre el color y unas formas imprevisibles y matéricas que van cerrando planos en la composición. “Lo imprevisible sale de tí y supone explorar esos territorios que te van a desconcertar. Y esa es mi motivación.
El color protagoniza la obra del artista de Carcastillo que apuesta también por una pintura gestual
El color protagoniza la obra del artista de Carcastillo que apuesta también por una pintura gestual©Jesús Garzaron
Fondos malvas, violentas, magentas, azules intensos, rojos, distintas tonalidades de amarillo, grises, verdes o naranjas componen el universo de un artista que hace del color su gran apuesta expresiva, además de considerar que da musicalidad a las obras. “He ido enriqueciendo la paleta porque el cuadro también suena. No es una musicalidad física, sino espiritual. Hay colores que si se relaciona, generan una vibración hermosa, una satisfacción, un agrado y una buena armonía”.
LA FUERZA DEL TRAZO
Juan Belzunegui indica que el inicio de su proceso creativo comienza con impulsos irreflexivos que van dando forma a las obras. No le gusta trabajar con bocetos ni dibujos previos, sino que son sus inquietudes las que van fluyendo con los trazos enérgicos y las capas de pintura. “No puedo tener ideas previas ni dibujos preparatorios porque así no me estoy abriendo a lo desconocido. Y lo importante es justamente lo contrario, asomarme a lo desconocido. Lo imprevisible sale de ti y supone explorar esos territorios que te van a desconcertar. Eso es lo que busco. Si quitara esa motivación, mi pintura sería mucho más detenida, seca”.
Esa impulsividad se deja sentir en los trazos con los que genera formas y las carga de materia. “El cuerpo es muy importante, a veces pinto moviéndome, agachándome, por lo que es una pintura algo corporal. También utilizo mucho las manos. Pinto con guantes y los gestos a veces fluyen mejor con las manos, para darles inmediatez. No debe haber nada que se interponga entre la obra y yo. Ese es el misterio de mi pintura, que la mente siempre esté dispuesta, no sé si con furia, sino con ímpetu, pues busco desconcertarme a mí mismo”.
+ Juan Belzunegui. Espacio Apaindu (c/Curia, 7). Hasta el 30 de junio. Horario: lunes a viernes, 10 a 13.30 y 17 a 20 horas. Sábados, 10 a 14 horas.
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