Literatura
Miguel Izu nutre con un segundo libro el subgénero de la novela negra sanferminera
Ambienta en vísperas de las fiestas de 2019 ‘La habitación de Vanderford’, con un crimen, personajes ficticios y reales y hechos históricos e inventados


Publicado el 23/04/2022 a las 06:00
Miguel Izu encontró a Hemingway “por casualidad”, cuando, al empezar a escribir hace muchos años sobre Sanfermines y documentarse, se dio cuenta de que “está en todas partes” -“en cuanto alguien, de aquí o de fuera, se pone a escribir algo sobre Pamplona o los Sanfermines le cita”-. Y como en esos encuentros fue acumulando información sobre el periodista y escritor estadounidense, decidió él también publicar un libro, en 2019, 'Hemingway en los sanfermines'. Fue corrigiéndolo y dispuesto a aparcar a este personaje histórico y las fiestas de Pamplona cuando le llegó la idea para 'La habitación de Vanderford' (Cosecha Negra Ediciones), novela negra e histórica que acaba de publicar, ambientada en las fiestas de San Fermín de 2019.
Jurista, político y escritor y recién galardonado con el premio Black Mountain Bossòst 2022 por 'Retorno a Balincourt' que presentará en breve, esta novela de Izu (Pamplona, 22 de junio de 1960) arranca con la aparición en la habitación del hotel La Perla donde se dice que se alojaba Hemingway del cadáver de una jubilada, Isabel Quintana, estrangulada. La investigación la narran tres voces: la del inspector Nicolás Adánez, de la Policía Foral, “reservado, metódico y concienzudo, apasionado por su trabajo y aficionado a la novela policiaca”; la de la subinspectora Renata Ibáñez, “su mano derecha, joven, brillante, alegre y decidida”, y la de Michael Campbell, profesor estadounidense especialista en Hemingway que reside en Valencia, “nostálgico y sentimental, enamorado de España” y visitante asiduo de los Sanfermines.
El avance de la investigación y la desaparición de unos documentos en poder de la víctima apuntan a que el crimen puede tener relación con hechos de la época de Hemingway en San Fermín y con oscuros intereses políticos y económicos del presente. Una narración que recorre las calles de Pamplona, sus fiestas “y la variopinta fauna internacional que las habita”, pasajes de la historia de la literatura y del convulso siglo XX en la que Izu mezcla personajes reales y de ficción con hechos ficticios y sucesos históricos. Una novela que divulga también la vida y la obra de Hemingway y Kennet Hale Vanderford, el exespía, profesor de español y aficionado taurino norteamericano con el que le confundían incluso tras morir.
El autor de numerosos ensayos y las también novelas 'El asesinato de Caravinagre', 'El crimen del sistema métrico decimal' y 'El rey de Andorra' pensó en Michael Campbell como el narrador en primera persona. “Pero entonces vi que necesitaba un policía que contara cómo iba la investigación y tener así dos visiones, la del guiri y la del autóctono”, reveló este jueves durante la presentación en Pamplona. Y ya con la novela muy avanzada, un personaje se le sublevó. “Yo también quiero hablar”, le vino a decir sobre el papel. Era la subinspectora Ibáñez, que ha resultado ser para Izu el personaje que más le ha gustado precisamente por no contar con ella. “Una vez que la creé, empezó a ir a su aire, dictándome qué tenía que escribir, mientras los otros son para mí más previsibles y aburridos”.
El escritor ha convertido a la víctima, Isabel Quintana, en la hija de Juanito Quintana, un personaje histórico que ha introducido en la novela, si bien con aspectos inventados, como, precisamente, que tuviera una hija -tuvo un hijo-. “Se sabe, y lo he escrito en otros sitios, que Quintana tenía un hotel en la Plaza del Castillo; que conoció a Hemingway porque a este le recomendaron ir allí, por alojarse muchos toreros; que se hicieron muy amigos y lo fueron toda la vida”.
Lo fueron incluso tras los años que pasó en el exilio cuando por ser republicano le decomisaron el hotel en 1936, después de los Sanfermines y mientras asistía a una corrida de toros en Mont-de-Marsan, en las Landas francesas. Al regresar a España y hacerlo también Hemingway en los años cincuenta volvieron a reencontrarse, acompañando al escritor por todas partes. “Fue el único amigo que Hemingway tuvo de verdad durante muchísimos años en Pamplona”.
Considera Izu “un subgénero” el de la novela negra sanferminera, que descubrió al comprobar la cantidad de libros que existen sobre esta temática, siendo 'Un extraño lugar para morir', del granadino Alejandro Pedregosa, de las que más le han gustado.
“Me he dedicado a coleccionar libros de este subgénero inventado por los guiris, pues hay un montón de novelas de americanos y británicos, poco conocidas aquí por no estar traducidas, de aquellos que empezaron a caer por aquí en los años sesenta y setenta y tuvieron la idea en aquella época en la que estaba muy de moda la trama de espías”. Y de hecho al inspector Adánez le ha prestado un dato autobiográfico: sobre el papel le ha creado como coleccionista de novelas negras sanfermineras.