Arte
Esculturas de barro y óxido
Una serie de figuras estilizadas y diversos bustos componen el universo creativo de Alberto Aldaba, artista que presenta más de veinte esculturas en la exposición de la galería Ormolú


Publicado el 14/03/2022 a las 06:00
Tocar el barro con las manos y empezar a modelarlo hasta darle forma es algo más que una experiencia para Alberto Aldaba. Es una forma de sentir y de expresar, una manera de plasmar todas las emociones y pensamientos que fluyen de su interior y que construyen su personalidad. Una representación de estas inquietudes componen Óxido, la exposición de la galería Ormolú en la que el artista presenta una serie de piezas de barro y óxido.
La muestra incluye 23 obras realizadas en los dos últimos años, pues fue durante el confinamiento cuando Alberto Aldaba descubrió que su tránsito artístico iba a discurrir de la mano del barro, las resinas y los ácidos. “El confinamiento fue muy duro, pero hay que ver el vaso medio lleno. Para mí fue una bendición porque venía de trabajar muchas horas y fueron 45 días de vida de artista. Me levantaba, desayunaba, me ponía música, cogía el barro y a disfrutar”.
Aunque utiliza los mismos materiales y procesos en sus obras, la exposición incide en dos líneas creativas diferentes. Por un lado, distintas cabezas que surgen de la improvisación y no están modeladas siguiendo un modelo de referencia. El artista indica que es así como le gusta crear estos bustos que no recuerdan a nadie pero sí evocan a la condición humana.
UN LARGO PROCESO
El resto de obras son unas figuras estilizadas, que evocan a cuerpos humanos y se caracterizan por sus cabezas pequeñas, unos cuerpos estrechos en su mayor parte, así como con unas extremidades largas y la ausencia de pies y manos en buena parte de las piezas. “No le doy importante a estos miembros, muchas veces no los necesito. Mis obras no son hombre o mujeres, son personas y en esas figuras me dejo llevar por lo que me dice el subconsciente. Soy yo mismo”.
El autor indica que, tras varios años de explorar materiales y técnicas, ha encontrado en estas esculturas oxidadas sensaciones tan importantes para un artista como la capacidad de sorprenderse a si mismo y comunicarse con el exterior. “Trabajo mucho con el automatismo, no pienso. Siempre tengo un papel a mano y cuando me viene algo a la cabeza, ya está, hago el boceto. Y yo mismo me sorprendo. Luego, con el tiempo, me doy cuenta qué es lo que estoy haciendo y que representa para mí, porque todo es un reflejo. Es una proyección de mi persona, mis e mociones, sentimientos, dudas, agobios... Un poco lo que es mi vida”.
El barro no era un material desconocido para Alberto Aldaba. Todo lo contrario, en sus 35 años de dedicación artística ya lo había utilizado para crear unas esculturas que luego revestía con silicona o vendas de escayola. Ahora, esa masa moldeable de agua y tierra adquiere otra dimensión, por el proceso de construcción, ya que las piezas no pasan por el calor del horno, sino que secan con ayuda de productos que incrementan su rigidez.


CAPAS DE ÁCIDO
El proceso comienza con una estructura metálica que el artista elabora tras la soldadura de tres o cuatro varillas de hierro. Colocadas en un soporte, el siguiente paso consiste en ir colocando el barro y modelando con las manos para conseguir el volumen y también las texturas, para las que también juega con distintas arenas naturales que su hermano y su cuñada le traen de las distintas playas que visitan en sus viajes.
Una vez conseguida la figura deseada, que siempre inicia por el cuerpo, comienza un proceso de capas y capas de resinas que endurecen el barro, para terminar con varias pátinas o capas de partículas de hierro combinado con ácido hasta conseguir el nivel de óxido deseado. “Trabajar el barro es muy fácil, a mí me aporta mucho. Como hay que tener cuidado para que no se rompa, lo encapsulo en resinas para que quede cerrado y sellado. Y con las capas de ácido también hay que tener cuidado porque, si te pasas, la pieza puede dañarse”, explica el autor.
CREATIVIDAD
Vinculado al arte desde que a los 17 años participó en una exposición en la Ciudadela tras recibir un accesit en el certamen de Jóvenes Artistas la pintura y la escultura han estado presentes en la vida de Alberto Aldaba. A ambas disciplinas se dedicaba el tiempo libre que le dejaba su trabajo. “No quería estudiar y mi padre tenía un taller de carpintería metálica en el que aprendí mucho. Conocí materiales como la piedra o la madera y a los 14 años ya usaba el soplete y estaba soldando”.
Su carácter inquieto le llevó a apartarse un tiempo de la pintura y la escultura “aunque nunca he dejado de crear” para adentarse en la música tras comprarse una guitarra. “Cuando eres joven e inquieto, te mueves de un lado para otro. Me gustaba el rock, tocas en bandas, haces conciertos, compongo canciones, pero siempre tenía la escultura en la cabeza, hasta cuando me metía a la cama”. Hasta que en 2014 decidió mostrar en un local en Villava toda las creaciones que hasta ese momento tenía guardadas. “Alquilé un local y monté una exposición pirata. Me dio un subidón de ánimo el accésit de Jóvenes Artistas y me volvió a ocurrir lo mismo con aquella exposición, pues a la gente le gustó lo que estaba haciendo”.
Así es como el artista se adentró en la experiencia expositiva ya que en 2015 participó en el Barrio de los Artistas y expuso en la entonces denominada Galería San Antón, mientras que volvió a exponer en la Ciudadela y posteriormente en La Fábrica de Gomas. “En la galería San Antón conocí a Esther Blasco, que para mí fue un impulso total. Ella siempre ha creído en mí y me ha apoyado. Llegué a estas esculturas haciendo procesos de prueba y, ahora, con el barro y el oxido estoy en un mundo abierto para poder expresarme sin limitaciones. El arte, más en concreto, la escultura es mi forma de estar en el mundo, es mi forma de expresarme. Y el barro me ayuda a ello. Si no lo tengo en casa, me entra ansiedad”.
+ ‘Óxido’. Alberto Aldaba. Galería Ormolú (c/Paulino Caballero, 42). Hasta el 29 de marzo. Horario: lunes a jueves, 9 a 14 y 18 a 20 horas. Viernes, 9 a 14 horas.