Fotografía
La luz y la calma de Rafael Navarro, en Tudela
El fotógrafo zaragozano, con una trayectoria de casi 50 años, expone una colección de sus obras en la Casa del Almirante hasta el 15 de mayo


Publicado el 11/03/2022 a las 06:00
"Fotografiar es dibujar con luz”. Esta frase resume la visión de Rafael Navarro (Zaragoza, 1940) de su profesión, en la que lleva desde la década de 1970. Su obra ha sido expuesta en galerías y museos de Europa, América y Asia y forma parte de colecciones públicas y privadas de todo el mundo. En reconocimiento a su contribución al Arte Contemporáneo, la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis le distinguió con su incorporación como Académico de Número y en octubre de 2013 recibió del Gobierno de Aragón el Premio Aragón Goya, siendo la primera vez que se otorgó a un fotógrafo.
Desde este jueves, Navarro muestra parte de su obra en la Casa del Almirante de Tudela y lo hace con una colección muy especial. Bajo el título ‘A destiempo’, compuesta por 40 imágenes de gran formato (1,60 metros) y presentada en 2011, supuso, como él mismo afirma, “una doble pirueta”. Pasó de la fotografía con negativo a la digital y por primera vez introdujo el color, ya que hasta entonces siempre utilizaba el blanco y negro.
“Es una especie de compendio de lo que he venido haciendo en blanco y negro, que se basaba en tres patas: cuerpo humano; texturas de naturaleza que generan sentimientos; y abstracción pura. Esta serie es una especie de compendio de todo eso. Habían sido 35 años en blanco y negro y quería contarlo en color”, relata.
Y explica por qué tardó tanto a dar el salto al color. “Para el proceso de color siempre tenías una dependencia de laboratorios y perdías el control de los matices. Y yo lo que hago siempre es que mi fotografía sea un poco metafórica. Cuando fotografío un árbol no quiero que sirva para una ilustración, sino que diga algo: soledad, tristeza, alegría... Trato de volcar sentimientos”, señala. Y añade: “Nuestra visión es de color y con el blanco y negro se produce una metamorfosis. Un cuerpo humano en color lo relacionas con el cuerpo, pero en blanco y negro, y según las luces, hay muchas más sugerencias”.


SALTO A LO DIGITAL
Su otro reto fue pasar a la fotografía digital, sobre todo porque siempre ha hecho el proceso al completo, desde la toma a las copias. Un cambio “que tiene cosas buenas y malas”. “Antes había que cuidar todos los detalles. Una luz que se metía destrozaba la imagen. Ahora, con el Photoshop, son corregibles. La herramienta es brutal, no hay que pagar película, haces 20 disparos y los demás los tiras. Tiene muchas ventajas, pero en el cuarto oscuro tenías una foto con todos los detalles, metías la copia en el caldo y la veías subir tras horas trabajando. Esa emoción en la digital no existe”.
Un paso a lo digital que considera que es un arma de dos filos. “Al profesional que vive de la fotografía le han destrozado. Antes siempre se recurría a un profesional pero, ahora, si no necesitas un catálogo impresionante lo resuelve cualquiera, hasta con un teléfono. Es un momento complicado. Han empezado a reventar los precios, aunque yo no entro en ese campo porque siempre me he movido en la fotografía creativa, como un pintor”, apunta.
Una fotografía creativa que defiende desde la calma. Y pone un ejemplo. “Llevo 50 años creando y tengo firmadas unas 700-800 obras. Es otra cosa, con calma y sobre todo intencionalidad, intentando decir algo, transmitirlo, es como un escritor, un músico, un pintor... Se puede tirar como churros o pararse a pensar, y una veces sale y otras no”, concluye.
La muestra, inaugurada este jueves con la presencia del autor, la concejal de Cultura, Merche Añón, y Jesús Mª Ramírez, patrono de la Fundación María Forcada, se podrá visitar hasta el próximo 15 de mayo. El horario de visita es de martes a sábados de 10.30 a 13.30 y de 17.30 a 20.30 y domingos y festivos de 10.30 a 13.30.

