Psiquiatra

Marian Rojas: "Las ‘personas vitamina’ disfrutan de tus alegrías incluso más que tú mismo"

Hay gente que nos alegra la vida, nos anima a reír y aporta serenidad. Otros, sin embargo, nos hacen enfermar solo con pensar en ellos. Son las personas vitamina o las que nos intoxican. De ellas habla esta experta en salud mental

Marian Rojas Estapé trabaja en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas
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Marian Rojas Estapé trabaja en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas
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Sonsoles Echavarren

Publicado el 04/03/2022 a las 09:58

Seguro que hay personas que le hacen la vida más fácil. Que con solo pensar en ellas se esboza una sonrisa en su cara. Son hombres y mujeres, adultos o niños por los que no se siente juzgado sino comprendido y escuchado. Y que siempre tienen tiempo para usted. Por el contrario, hay otra gente que nos intoxica únicamente con su presencia y, mucho más, con sus palabras, gestos o silencios. ¿Y a qué se deben estas situaciones? Pues, sobre todo, a la química de nuestro organismo. Y a dos hormonas: la oxitocina, que genera el apego, y el cortisol, que se activa en momento de estrés y amenaza. Sobre estas dos hormonas y sobre las personas ‘vitamina’ y las ‘tóxicas’ habla la psiquiatra Marian Rojas en su último libro, Encuentra tu persona vitamina. En la familia, en la pareja, en los amigos, en el trabajo (Editorial Espasa, 19,90 euros). Licenciada en Medicina por la Universidad de Navarra, hija y nieta de psiquiatras (su padre es el conocido especialista Enrique Rojas), Marian Rojas se erige actualmente como la autora de no ficción española que más vende en los últimos años. De su primer libro, Cómo hacer que te pasen cosas buenas (2018), se han vendido más de 350.000 ejemplares en más de cuarenta países. Además “y sobre todo”, atiende a sus pacientes en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas y ha fundado el proyecto ilussio, sobre las emociones, motivación y estrés en la empresa. Madrileña de 39 años, Rojas está casada y es madre de cuatro hijos.

La oxitocina y el cortisol son la pareja protagonista de su último libro. ¿En qué consisten? ¿Qué efectos tienen sobre nosotros?

El cortisol es una hormona muy importante del organismo que se activa en los momentos de estrés, amenaza, miedo o incertidumbre. Activa nuestro cuerpo y lo modifica en cuestión de segundos. Lo que ocurre es que el cerebro no distingue cuándo te está ocurriendo algo realmente o cuándo lo imaginas. Para él, el peligro es el mismo. Cuando estamos estresados, podemos tener problemas digestivos, respiratorios, dermatológicos... La oxitocina, sin embargo, es la hormona del apego, la del parto y la que se pone en marcha cuando existen vínculos afectivos con otras personas. Si eres capaz de activarla, disminuyen los niveles de cortisol.

A este respecto, usted ha contado una anécdota que le ocurrió cuando daba de mamar a uno de sus hijos... ¿Nos la recuerda?

Estaba con la lactancia de mi tercer hijo, cuando tuve que ir a una jornada médica. Salí de allí pronto porque tenía que volver a casa. Y en el parking, un tipo con muy mala pinta me pidió las llaves de mi coche. Me subí al vehículo, tuve un pico de cortisol y todos los síntomas de un ataque de pánico. Llamé a mi marido para contárselo, muy nerviosa. Pero al llegar a casa y empezar a dar de comer al bebé, me relajé. No entendía por qué estaba tan tranquila porque yo sabía que el cortisol tarda mucho en bajar. Entonces pensé: ‘¿Y si la oxitocina (de la lactancia) tuviera el poder de bajar el cortisol?’ Descubrí entonces que esta hormona del apego es capaz de reducir la sensación de miedo. Y es lo que llevo investigando estos últimos dos años.

¿Cómo identificamos a las ‘personas tóxicas’?

Yo no creo que haya ‘personas tóxicas’, sino gente que nos intoxicamos de cortisol solo con pensar en ellas. Aunque unas de otras son diferentes, tienen algunos puntos en común: siempre dicen que ‘no’ a todo, son poco agradecidas, van de víctimas, son envidiosas (sufren con la alegría de otros y para sentirse bien tienen que criticar mucho), son amargadas (te quitan la luz y la ‘chispa’ que llevas dentro), te juzgan, te manipulan (y llevan a su terreno), son dependientes...

¿Por qué debemos alejarnos?

Porque nos hacen enfermar (psíquica y físicamente y nos cambian el carácter). Tenemos que preguntarnos: ‘¿Qué sensación se produce en mi cuerpo al estar con esa persona?’ ¿Me envidia? ¿Es un rebelde? Nadie es tóxico desde siempre y hay un momento dado en el que sucede algo (te juzga, te altera...). Lo que debemos hacer, como dice mi padre, es ponernos el ‘impermeable psicológico’ y no permitirles que nos hieran. ¡No hay que darles tanto poder ni dejar que nos inflamen o afecten nuestro intestino!

¿Y qué ocurre si estas personas que nos intoxican viven bajo nuestro mismo techo o forman parte de nuestra familia?

Son unas situaciones muy graves y complicadas. Hay que aprender a gestionarlas y ver hasta qué punto puedo mantener distancia.

Por el contrario, ¿quiénes son las ‘personas vitamina’?

Las que nos hacen felices, no nos juzgan y nos sacan del estado de alerta en cuestión de segundos. Las que disfrutan de tus alegrías incluso más que tú. Y a las que les importa si tu entrevista de trabajo ha funcionado, tu cita ha ido bien o las pruebas médicas de tu hijo han sido positivas. ¡Hay que saber elegirlas y rodearnos de estas personas! ¡No tienen precio!

Antes hablaba de cómo el cortisol nos hace enfermar y de la relación entre cuerpo y mente...

Es un tema maravilloso y apasionante. Se ha visto que muchos pacientes con enfermedades digestivas (colon irritable, gastritis...) habían sufrido ansiedad, depresión... Junto con una amiga internista, hicimos una investigación de la heces. Se ha demostrado que el estrés mantenido genera inflamación. Y que hay probióticos que bajan la inflamación y generan bienestar. Sería bueno que el psiquiatra estuviera en relación con el especialista de digestivo para mejorar una depresión o un colon irritable. Cuando se unen, el cambio es brutal y mejora muchísimo la calidad de vida del paciente.

“Hay que prevenir en salud mental igual que con el cáncer de mama”

Psiquiatras y psicólogos coinciden en que, desde que comenzó la pandemia, la salud mental ha caído en picado...

Estamos desbordados y no tenemos horas para atender a los pacientes. Hay muchos suicidios. Ayudamos y hacemos un seguimiento pero ¡estamos en modo supervivencia! Lo que ocurre es que la gente solo acude a las consultas cuando está muy mal. En salud mental, habría que hacer prevención, como ocurre con la salud física, con los programas de cáncer de mama, colon, pulmón... En las universidades, entre los políticos, habría que enseñar esto. Quizá, la pandemia se hubiera gestionado de otro modo.

Hemos vivido sin abrazos...

En el momento de más cortisol, no pudimos compensarlo con la oxitocina. Los expertos dicen que los abrazo de ocho segundos, como mínimo, tienen la capacidad de bajar el estado de alerta rápidamente porque activan la oxitocina.

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