El simbolismo conceptual de Juan Béjar

Adultos en cuerpos y rostros infantiles pueblan el universo de Juan Béjar, que regresa a Pamplona para mostrar la obra de los dos últimos años

El artista Juan Béjar regresa a Pamplona, ciudad en la que expone regularmente desde 1977
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El artista Juan Béjar regresa a Pamplona, ciudad en la que expone regularmente desde 1977
El artista Juan Béjar regresa a Pamplona, ciudad en la que expone regularmente desde 1977

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Cristina Altuna

Publicado el 27/12/2021 a las 06:00

Si la pintura es una manera de interpretar el mundo, una expresión del espíritu o una forma de canalizar las emociones, el artista Juan Béjar (Málaga, 1946) refleja a la perfección dichas interpretaciones. Cada una de sus obras parte de un proceso en el que confluye lo intelectual y lo emocional hasta derivar en una serie de personajes que no dejan indiferente. Todos ellos conforman el “universo bejariano”, así lo denomina el autor, en el que conviven hombres y mujeres de rostros pálidos y ojos abiertos, encerrados en cuerpos infantiles pero llenos de experiencia vital.

Esas criaturas surgidas del imaginario de Juan Béjár, esos niños grandes que te miran, te inquietan, te imponen respeto o te producen ternura se han instalado en la sala Fermín Echauri 2. El artista, que expone de forma regular en dicha galería desde 1977, muestra una selección del trabajo realizado en los dos últimos años. Se trata de unos lienzos representativos del simbolismo conceptual en el que transita y con el que amplia ese universo de personajes sugerentes y misteriosos que esconden una historia y reflejan en sus rostros todo lo que han vivido, desde alegrías y satisfacciones hasta penas, dudas o desilusiones.

La exposición de la Galería Fermín Echauri 2 muestra los últimos personajes que el artista malagueño ha incorporado a ese “universo bejariano” que ha creado
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La exposición de la Galería Fermín Echauri 2 muestra los últimos personajes que el artista malagueño ha incorporado a ese “universo bejariano” que ha creadoJesús M Garzaron
La exposición de la Galería Fermín Echauri 2 muestra los últimos personajes que el artista malagueño ha incorporado a ese “universo bejariano” que ha creado

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PROCESO INTELECTUAL

Las obras de Juan Béjar esconde un proceso intelectual que comienza con una idea y termina con la precisión de los pinceles para crear unas composiciones con atmósferas evocadoras. En esos fondos aparecen sus personajes, pero también distintos animales y objetos cotidianos cargados de sutileza. Así ocurre, por ejemplo, en La noche, en la que aparece un chupete suspendido en el fondo y sujeto con una pinza de tender de madera. Unos detalles o elementos que no están pintados al azar, sino que tienen que ver con las emociones. “Es difícil explicar las emociones, pero existen y yo trato de hacerlo con la pintura. Es fundamental que los elementos tengan un sentido, que me llamen la atención, que no me dejen indiferente. Creo que a las personas que contemplan mis obras les ocurre lo mismo, se fijan en esos elementos y hacen su propia interpretación”.

Antes de enfrentarse al lienzo en blanco, el artista se adentra en una etapa previa en la que la reflexión es fundamental. Además, pinta de memoria, no realiza bocetos. “El proceso de pensar el cuadro es importante y a veces me lleva mucho tiempo”, explica Béjar, quien define sus obras como “poesía pintada” cargada de un contenido que tiene que ver con el ser humano y la sociedad. “Siempre cuento algo, mi pintura viene de historias psicológicas, surrealistas. Pinto las ideas que tienen mucha conexión con la vida, con una sociedad internacional de todos los tiempos. Me gustan los valores que podían tener importancia en el siglo XVII, en el XIX y también ahora. No trato de ser localista, mis personajes tienen que ver con la vida”.

Las obras de Juan Béjar reflejan una pintura muy elaborada y precisa, en la que el manejo del pincel, a veces solo son tres pelos, es fundamental. “El proceso de pintar me lleva mucho tiempo, un tiempo de perfección, de ser autocrítico, de reflexionar si el cuadro me deja frío o responde a lo que he querido contar. Borro muchos cuadros porque dejan de interesarme o no salen como había pensado. Siempre digo que mi mayor perfección es la imperfección”. Esta perfección se traduce en los detalles y precisas pinceladas de un artista que se inició en la pintura con 14 años con sus primeros retratos y que ha transitado por distintos estilos en sus más de cincuenta años de trayectoria.

Dos obras de Béjar que muestran cómo el artista trabaja los fondos y los pequeños detalles
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Dos obras de Béjar que muestran cómo el artista trabaja los fondos y los pequeños detallesJesús M Garzaron
Dos obras de Béjar que muestran cómo el artista trabaja los fondos y los pequeños detalles

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CREATIVIDAD

El artista malagueño explica que tuvo facilidad para el dibujo desde la infancia y que siempre contó con la aprobación de sus padres cuando les dijo que quería dedicarse a la pintura. De formación autodidacta, Béjar comenzó con los retratos “con los que me ganaba algunos dinerillos” que le permitían viajar a Madrid para visitar el Museo del Prado. “Me fui formando, fui adquiriendo cultura por mi cuenta”, añade, al tiempo que reconoce que la lectura es otra de las facetas que ha cultivado desde joven.

Su primer contacto con el arte fue a través de la pintura clásica, si bien Béjar ha mostrado otras expresiones artísticas. Tras el arte clásico, comenzó su etapa impresionista, para continuar con una pintura cercana al surrealismo que más tarde derivó en el expresionismo. “Mi pintura ha ido evolucionando. Cuando leí a Freud y Kafka, por ejemplo, me acerqué al surrealismo y luego, con el expresionismo creaba unos personajes eran muy feos, muy tristes”.

Su evolución le llevó también a realizar guiños a la abstracción “una técnica que me ha servido mucho” para derivar hacia un estilo propio que se identifica con el simbolismo conceptual y no con la figuración, a pesar de la fuerza que adquiere la figura humana en sus lienzos.“No me siento cómodo con la figuración sin más, mi obra es algo más. Los críticos le llaman estilo bejariano. Esos personajes son míos y son reconocibles. Es mi mundo, el que yo he creado y me parece que todavía hay un espacio muy grande, pues la creatividad no es algo simple. Es un estilo personal”.

El pintor no tiene intención de adentrarse en otros estilos, técnica o temas. No lo necesita, pues se siente identificado con esas composiciones que dicen y callan, que muestran y ocultan y que siempre quedan a la interpretación del público. “Son muchos años y con el tiempo vas ganando confianza en ti mismo y ves que tus obras gustan y están en muchas colecciones. No he pensado en abandonar estos personajes”.

Obra titulada El paseo, con figuras y atmósferas evocadoras
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Obra titulada El paseo, con figuras y atmósferas evocadorasCedida
Obra titulada El paseo, con figuras y atmósferas evocadoras

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ROSTROS Y MIRADAS

Un amplio bagaje de exposiciones en Berlín, Frankfurt, Nueva York, San Salvador, Ámsterdam, Róterdam y Miami, así como en Madrid, Barcelona, Málaga y Pamplona reflejan la internacionalidad de la pintura de Juan Béjar que está presente en colecciones como Várez Fisa, la de la duquesa de Alba, Helmut Brenske en Hannover o la colección Kablanc en Otazu. Su obra también está representada en museos, universidades y la Fundación Picasso. “Con 16 años me fui al extra jero porque Málaga era un desierto cultural hace 60 años. Me afiancé como artista, sobre todo en Alemania y Holanda”, explica.

El pintor disfruta cuando se encierra en su estudio para dar vida a esos personajes que muestran expresiones adultas en caras de niños. “Me gusta crear misterio y que tengan una mirada enigmática, que sean pálidos, anacarados y con expresiones de haber vivido una madurez”. Y cuando describe a sus personajes de expresiones adultas en caras de niños recuerda al protagonista de El tambor de hojalata, ese niño que no quería crecer. “Mis personajes han regresado a la juventud con la experiencia de la vida y me gusta mucho las miradas que miran, pero que inquietan. En cuanto a los rostros, me interesan las caras de Velázquez, pues aprendí mucho de este pintor, también del Renacimiento”.

Juan Béjar se refiere a sus creaciones con el cariño de quien forma parte de su vida artística pues son muchos años pintando esas figuras que requieren el oficio del pintor y la interpretación del escritor. Y ese cariño le lleva a definirlos como “esos locos bajitos”, en referencia a Manuel Gila, aunque su expresión preferida es “bombones envenenados”. “Tienen una expresión buena, pero después amargan mucho”, concluye.

+ Juan Béjar.  Galería Fermín Echauri 2 (c/San Antón, 6). Hasta el 28 de enero. Horario: lunes a viernes, 10 a 14 horas y 17.30 a 20 horas.

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