Fotografía
Los fotógrafos navarros también ponen palabras a la pandemia
Se edita un libro con imágenes y reflexiones de 33 asociados de Aregna ante su trabajo durante 2020


Publicado el 17/12/2021 a las 06:00
Las cámaras de fotos, fundas, flashes y ópticas se convirtieron en elementos de alto riesgo al concluir la jornada. Para quien las fotografías eran su voz, esta quedó silenciada con la pandemia. Hubo a quien la garganta se quedó a veces seca por la incertidumbre de lo que podía pasar; quien sintió miedo, por contagiarse y contagiar a los suyos, y quien sintió dudas de si valía o no la pena exponerse o exponer a otros; quien daba vueltas a la cabeza de si el virus estaba pegado al suelo, si se adhería a paredes o si flotaba en el aire. Quien notó por primera vez un nudo, y sintió muchos más después, al tomar consciencia de lo frágiles que podemos ser. Quien descubría sus fotografías oníricas, donde lo que ayer no era más que un sueño hoy ya era parte de nuestras vidas. Quien, en cierto modo, se sentía mal por tener ‘la suerte’ de poder hacer su trabajo, en la calle, con la población encerrada en sus casas, y porque la gente estaba nerviosa y había quien no entendía su labor. Y así, las vivencias, sentimientos y reflexiones de treinta y tres fotógrafos de la Asociación de Reporteros Gráficos de Navarra (Aregna) en 'Crónica gráfica de la pandemia en Navarra', el libro publicado en colaboración con el Parlamento y que incluye 157 fotografías que tomaron, prácticamente todas, en 2020. Las que han considerado las mejores para resumir ese año .
Por primera vez, los fotógrafos no han querido que las imágenes quedaran huérfanas de palabras. No porque fueran necesarias para explicarlas, pero sí para expresar sus sensaciones. “Y soledad, incomprensión, confusión, angustia y temor han sido los sentimientos más repetidos”, destacó este jueves José Luis Larrión, presidente de Aregna, quien recalcó que el libro supone el esfuerzo del medio centenar de asociados, incluidos los reporteros de vídeo aunque no están presentes en esta obra por estar impresa en papel. A ellos se unen Carlos Cánovas, Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2020, y Susana Vera, fotoperiodista de Reuters y Premio Pulitzer, con su percepción de lo que es la fotografía documental. El libro no se pone a la venta -será regalo institucional-, pero se repartirá por la red de biblioteca públicas de la Comunidad foral. “Esta crónica”, siguió Larrión, “quiere dar a conocer esas pequeñas o grandes historias que conformaron nuestro día a día durante la crisis sanitaria, crónica que los fotógrafos esperan que sirvan de fuente de información para las futuras generaciones y ayuden a contextualizar lo vivido a las presentes”.
IMÁGENES A PESAR DE
Pronto se dieron cuenta estos profesionales de la importancia de tocarnos, abrazarnos y besarnos, se lee en un texto. Y de poner rostro a las cifras, lo que no fue fácil porque enseguida vieron "las primeras barreras, las institucionales”. “Estoy inmersa en una pandemia mundial, pero se me niega el acceso a esos lugares de interés informativo. Pienso que solo puedo enfocar calles vacías”, se desgrana en otras líneas.
“Muchas de las imágenes aquí presentes”, escribe Larrión, “fueron obtenidas a pesar de. Es decir, una vez superadas trabas e impedimentos de quienes consideraban que mostrar la realidad podía crear un estado de alarma social; que era preferible que la ciudadanía se mantuviera, en cierto modo, anestesiada ante la cruda realidad. Nuestra obligación, sin embargo, no era otra que documentar lo que ocurría”. Un día a día que, como expone otra de las profesionales, les ha llevado a cambiar la manea de trabajar: “Más pausada, más contemplativa, más meditada, más cautelosa”. De hecho, hay quien agradece “haber tenido la oportunidad de vivir y aprender tanto de aquello” y quien ha aprendido que contar es sanador y que no duele lo que no se esconde.
A la sensación de parecer estar anestesiados de vernos con mascarilla, de mantener las distancias de seguridad, de hacer colas cuando no nos toca... se refirió también el secretario de Aregna, Iñaki Porto, que espera que con el libro quede para la Historia lo que no damos cierta importancia ahora. “Creemos que con el paso del tiempo se valorará un poco más el trabajo que hemos realizado y seguimos realizando”. Un valor que ya otorgó con sus palabras el presidente del Parlamento, Unai Hualde. “Vivimos un momento en que la imagen tiene mucho valor. Sin embargo, a veces no se valora suficiente el trabajo que hay detrás de la imagen, el de los y las profesionales tras una cámara”.
Ya en marzo Aregna organizó en el Parlamento una exposición de fotografías de la pandemia y ya entonces ambas partes compartieron la importancia de conservarlas para la historia. “Nos pueden servir de permanente recordatorio sobre la importancia de la salud, de los cuidados y de reconocer el trabajo de las personas que nos cuidan”, apuntó ante esta sexta ola”, añadió Hualde.
La presentación del jueves se celebraba con el mundo del fotoperiodismo en Navarra de luto por el fallecimiento el martes de Luis Azanza. Y se notaba entre los asistentes, colegas muchos durante años. Por eso Larrión quiso tener un recuerdo “muy especial” por su compañero y amigo. “Fue impulsor clave del asociacionismo en nuestra profesión”, subrayó. “Un abrazo allá donde estés, Luis”.