Educación
Francisco Castaño, educador: “No sirve de nada educar a los hijos gritando o enfadados”
El educador y autor de libros educativos impartió una conferencia sobre adolescentes en Diario de Navarra


Publicado el 26/11/2021 a las 06:00
“No sirve de nada educar a los hijos con gritos o enfadándonos. De verdad. A los niños y adolescentes hay que darles abrazos y mucho cariño”. Así de contundente se mostró el educador Francisco Castaño durante la conferencia que impartió en Pamplona. Profesor de instituto en Barcelona, padre de dos hijos varones de 25 y 17 años y autor de varios libros educativos (como A salvo en la red o La mejor versión de tu hijo), desgranó las claves para ‘Educar y comprender a tu hijo adolescente’. Y lo hizo en Diario de Navarra, en el marco de las actividades de educación y familia organizadas por el rotativo, con el nombre de ‘Expofamily, mes a mes’. Ante más de treinta personas, se refirió a los límites y las normas, a cómo conseguir que adquieran un hábito de estudios y ordenen su habitación y qué hacer ante los botellones.
“Lo más importante es comprender a los hijos, lo que no significa permitir. Así se reducirán mucho los conflictos”, insistió. Y recordó que el cerebro de los adolescentes es muy emocional y por eso son “tan impulsivos”. “Pretendemos que hagan cosas de las que realmente no son capaces”. Los límites y las normas, junto con el afecto, son, a su juicio, las claves para educar, en la adolescencia y a cualquier edad. “Educar con firmeza no está reñido con el cariño. Nuestros hijos necesitan límites porque si no, nunca tienen fin y piden más y más”.
Educar, insistió, consiste en enseñar a los hijos a “tomar decisiones”. “En el caso de los botellones, tendremos que dejar claro que no queremos que beban y, por supuesto, no les compraremos la bebida. Ahora bien, ¿van a beber? Probablemente, sí. La decisión la toman ellos pero sabrán qué es lo que está bien y qué está mal”. Y el peor mensaje que podemos transmitir a nuestros hijos a este respecto, recalcó, es “que se lleven las botellas de casa”.
Respecto de las rutinas, aclaró, es muy importante enseñarles a tenerlas para todo (para el tiempo de estudio, de orden, de utilizar el teléfono móvil, de ducharse, de ver la tele...) “Debemos ayudarles a organizarse. Establecer un tiempo de utilizar el móvil y, por supuesto, que no lo miren mientras están estudiando”. La protección del menor, añade, prima sobre su derecho a la intimidad. “Por eso, podemos mirarles el teléfono y controlar qué hacen. ¡Tenemos derecho a saber sus contraseñas por su bien!”