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Arte

La mirada serena de Joseja Casado

La naturaleza, a través del paisaje, centra ‘Serenidad’, la exposición de Joseja Casado en la galería Ormolú. Sus obras reflejan su apuesta por los caminos, el trabajo de luces y sombras, así como una paleta cromática con verdes intensos

Joseja Casado, junto a dos de las obras, de distintos formatos y enmarcaciones,  que forman parte de la exposición Serenidad instalada en la galería Ormolú
Joseja Casado, junto a dos de las obras, de distintos formatos y enmarcaciones, que forman parte de la exposición Serenidad instalada en la galería Ormolúbuxens
Publicado el 19/11/2021 a las 06:00
Contemplar un paisaje, fijarse en los detalles de los árboles o caminos y tener la sensación de que esa pintura transmite paz y tranquilidad. Así ocurre, al menos ha sido la intención del artista, con las obras que Joseja Casado (Tudela, 1968) ha pintado durante este año, con las que hace un guiño a ese estado anímico que ha sentido durante estos meses y que ha traslado en cada uno de los treinta y cinco cuadros que componen Serenidad, la exposición de la galería Ormolú que hace un recorrido por distintos paisajes de Navarra y zonas limítrofes.
Joseja Casado lleva más de veinte años haciendo de la naturaleza el centro de su pintura, una temática que en sus pinceles es inagotable y que le obliga a plantearse nuevos retos en la búsqueda de la luz y las sombras, los horizontes, los cielos, incluso en su paleta cromática. Los años que suma de trayectoria profesional le han permitido adentrarse en distintas exploraciones pictóricas, siempre inspirado en el romanticismo del siglo XIX y en la pintura española del mismo siglo. A pesar de la evolución, el artista se mantiene fiel a una pintura realista que invita a la contemplación en silencio, así como a la búsqueda de los detalles que pincela en cada una de sus composiciones.
ESTADOS DE ÁNIMO
Joseja Casado defiende que la pintura es un claro reflejo del artista y considera que las etapas por las que ha transcurrido su pintura van en paralelo a su tránsito vital y sus estados de ánimo. Así ocurre con las treinta y cinco obras que ha creado en los últimos diez meses y que apelan a la tranquilidad. “Serenidad es un guiño al estado anímico en el que me encuentro. Estoy muy tranquilo, disfrutando mucho de la pintura y de todo lo que estoy haciendo. Creo que los cuadros lo notan, es mi expresión y esa manera de sentirme se traduce en mis paisajes”, explica el artista.
Los paisajes nunca se agotan en sus pinceles. Puede ir varias veces al mismo lugar y encontrarse con un paraje que ya conoce, pero no por eso le dejará de sorprender y es posible que encuentre algún detalle que le hace crear un paisaje diferente al pintado años atrás. “Hay lugares que he pintado muchas veces, como la zona del Carrascal o el Arga. No pueden faltar nunca en mis creaciones, pero siempre salen diferentes. Veo cuadros que he pintado hace 10 años de un mismo lugar y no los reconozco. Todo depende de tu forma de mirar y del estado en el que me encuentro en ese momento”.
PASEOS Y CAMINOS
Si algo necesita es el contacto con la naturaleza. Sus largos y tranquilos paseos por distintos parajes son una fuente de inspiración para su pintura y una necesidad vital. “Salir, pasear, ver, mirar, tomar algún apunte y recorrer la naturaleza en silencio es fundamental, me ofrece una relajación total”, agrega el artista, quien se traslada del campo a su estudio para plasmar en sus lienzos esos caminos y campos transitados, así como los ríos, árboles o cielos que pasan del gris al azul según el momento del día y la estación del año.
La exposición Serenidad está llena de árboles, campos y caminos, uno de los elementos que, junto a los ríos, identifican su pintura. “Es una de las cosas que más me gusta hacer”, reconoce el artista navarro, quien considera que este elemento natural le permite incidir en las luces y sombras de su pintura. “Busco con frecuencia esos caminos medio iluminados, medio soleados, en los que entran los rayos de sol”. Esta búsqueda de la luz le ha supuesto también un cambio en su paleta cromática. “Esta exposición es un poco más verde, con esos verdes más intensos que hacen que la obra se mueva más y sean más luminosas por el contraste con la luz”.
SOPORTES Y MARCOS
La fidelidad que mantiene con el paisaje se extiende también a la presentación de sus obras. El pintor rehuye las enmarcaciones más convencionales para adentrarse en otro estilo en el que tienen cabida desde piezas de antigüedades y ventanas o puertas de madera antigua hasta piezas metálicas o materiales industriales, así como piezas de construcción como moldes de ladrillo. Una serie de piezas que Joseja Casado encuentra en anticuarios, fábricas, a través de internet o por regalos que le hacen.
Entre las nuevas adquisiciones que presenta en Serenidad, destacan cajas de madera de balanzas de farmacia antiguas, piezas de altos hornos utilizadas como peanas, además de unas fresqueras holandesas para guardar pan y queso. Otras pinturas se presentan con moldes de ladrillo, espejos antiguos o una puerta de roble del siglo XIX. “Estos acabados forman parte de mi estilo, identifican mi obra. Quiero que mis pinturas queden bien envueltas, con unas pinturas que estén a la altura de las enmarcaciones. Pero con cuidado, hay que buscar el equilibrio”.
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