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ENTREVISTA
Poeta y ensayista

Ramón Andrés: "El libro es un relato con la música y la filosofía como protagonistas"

Reacciones tras lograr el Premio Nacional de Ensayo 2021

El escritor Ramón Andrés González-Cobos (Pamplona, 1955) posa en Elizondo el 5 de junio de 2020, donde reside actualmente
El escritor Ramón Andrés González-Cobos (Pamplona, 1955) posa en Elizondo el 5 de junio de 2020, donde reside actualmenteMONTXO A.G.
Actualizado el 18/10/2021 a las 20:43
El poeta y ensayista Ramón Andrés (Pamplona, 1955) ha obtenido el Premio Nacional de Literatura en su modalidad de Ensayo 2021 por su publicación Filosofía y consuelo de la música, una obra de 1.168 páginas que plantea un recorrido desde la antigua Grecia hasta finales del siglo XVIII que conecta la música y la poesía, además de mostrar una relación sagrada entre la filosofía y la música. A pesar de los dos años tan atípicos que se han vivido a raíz del coronavirus, la pluma de Ramón Andrés ha sido agraciada. En 2020 ganó el Premio de la Crítica 2020 por su poemario Los árboles que nos quedan, un libro en el que predomina la naturaleza. También una publicación que le sirvió como una “desintoxicación” y una limpieza de mucho “cansancio personal y sentimental” tras los tres años que pasó escribiendo Filosofía y consuelo de la música.
Estos dos años, 2020 y 2021, a pesar del coronavirus han sido muy fructíferos para usted en cuanto a galardones. ¿Cómo se siente al recibir estos premios tan importantes? En especial este último.
Es cierto, son premios importantes que recibo con tanta gratitud como humildad. Humildad porque mi trabajo es de zapa, silencioso y de enorme esfuerzo. Un trabajo solitario que uno piensa que quizá, en estos días tan confusos, sirva de bien poco. Me alegro, sobre todo, por las personas que me quieren.
Es la primera vez que el Premio Nacional de Ensayo se otorga a un libro centrado en la música. ¿Por qué cree que ha sido? ¿Quizá la música ha jugado este año, y el año pasado durante la cuarentena, un papel clave, una especie de retorno al mundo social?
No sé, ciertamente, por qué ha sido así, pero me alegra por todos los músicos y aficionados a la música, tan desasistidos en nuestro país. Sin duda, muchas se han acercado con seriedad y constancia a la música durante la pandemia, del mismo modo que se han acercado a la lectura. Sé que ha crecido el número de lectores. Esa es una noticia muy buena, porque un lector es un crítico potencial ante la complejidad de los tiempos.
Han definido su libro Filosofía y consuelo de la música como un libro “que atrae a lectores del mismo signo, que une música y filosofía dialogando con la Antigüedad”. ¿Cómo ha hecho que conversen? ¿Cuál es esa relación sagrada entre filosofía y música?
Platón ya había dicho que la música es una forma de filosofía, y en cierto modo es así. La música, creadora de un lenguaje paralelo, también es abstracción y búsqueda de sentido. No es casual que la historia de la filosofía esté llena de autores que se han interesado por la música… Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Descartes, Rousseau, Diderot, Schopenhauer, Nietzsche, Adorno… No sigo.
¿Se trata de un libro accesible? ¿Cómo debe enfrentarse un lector a él?
Para un lector no habituado es un libro que debe leer despacio y de manera escalonada, por así decir. En el fondo, es un relato de una historia de la cultura que tiene en la música y la filosofía sus protagonistas. Claro que no se puede leer como una novela comercial, pero con un poco de voluntad el lector puede pasar un buen rato.
¿Cómo de diferente percibimos la música los seres humanos contemporáneos frente a los que vivían en la antigua Grecia? ¿Ese cambio de percepción, si es que lo ha habido, ha sido para mejor o para peor?
No sólo por lo que respecta a la música. Nuestra percepción es desde luego distinta, seguro, pero el fondo es el mismo, quiero decir el fondo humano que interpreta las cosas, el mundo. No podemos distar mucho de los antepasados porque tenemos la misma naturaleza, nos dolemos y alegramos de una manera similar a como sucedió antaño. De modo que la música serenaba o enardecía en la misma medida que hoy nos exalta o relaja.
El libro pone de manifiesto que oído e intelecto son inseparables. ¿Uno no puede existir sin el otro?
Occidente se ha constituido como una civilización marcada por la visualidad, pero en sus orígenes el oído fue importantísimo. La experiencia que tuvimos de los dioses primero fue auditiva. Los dioses no se ven, se oyen. Se expresaron a través del trueno, de los fuertes vientos, de los ecos en los montes, todo un mundo sonoro lleno de significados que marcaron un modo de sentir y pensar.
¿Trabaja actualmente en otra publicación?
Siempre estoy trabajando en algo, es mi oficio y también mi naturaleza, ya que jamás puedo estar quieto. Terminé este libro en 2019 y ahora he entregado otro sobre un compositor del siglo XV, Josquin Desprez, que publicará Acantilado, mi editorial de siempre.
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