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Arte

La obra más espiritual de Fermín Alvira

El artista presenta ‘La escala de Jacob’ en La Fábrica de Gomas, una exposición que confronta figuración y abstracción a través de cien obras llenas de sugerencias

Obras de pequeño formato conviven con la primera instalación de Fermín Alvira, una pintura sobre tela suspendida  en el aire.
Obras de pequeño formato conviven con la primera instalación de Fermín Alvira, una pintura sobre tela suspendida en el aire.eduardo buxens
Actualizado el 02/10/2021 a las 20:13
Cada una de las obras de Fermín Alvira tiene horas de oficio, pero también de pensamientos y reflexiones que tienen que ver con el espacio vital y social. Durante los meses en los que creo el centenar de obras de su nueva exposición, el artista pensó en la espiritualidad que siente cuando se encierra en su taller, desde el momento en que se enfrenta al lienzo en blanco hasta que concluye cada una de sus obras. También recordó ese relato del Libro del Génesis del Antiguo Testamento que narra como Jacob, patriarca de Israel, en su huída de su hermano Esaú, tuvo un sueño en el que había una enorme escalera que llegaba hasta el cielo por la que subían y bajaban los ángeles hasta la tierra.
Esta escalera descrita en dicho pasaje bíblico, que también ha acabado por simbolizar la conexión del mundo terrenal con el espiritual, le ha servido a Fermín Alvira para dar nombre a su nueva exposición de La Fábrica de Gomas en la que, bajo el título La escala de Jacob, presenta un centenar de obras de distintos formatos realizadas con diferentes técnicas pictóricas, como óleo, acrílico, acuarela o tinta. “Me parecía un cuento, una historia que reflejaba muy bien lo que siento pintando. Es esa dimensión que tocas cuando estás en conexión con los que estás haciendo, con amor con tu trabajo que, en mi caso, es la pintura”.
JUGAR CON EL ESPACIO
La escala de Jacob es, según explica el artista, su exposición más ambiciosa. No solo por el número de obras que atesora, sino porque ha conseguido que la figuración y la abstracción dialoguen dentro de la misma obra, además de conseguir una estética en la que conviven las formas más orgánicas y azarosas con la geometría y las formas más controladas. “Es un hilo conductor en mi obra en genral, pero aquí está muy definido. Es la convivencia entre el azar y el control, lo orgánico y lo geométrico. Esta convivencia se traslada a la vida misma, pues hay situaciones que podemos controlar, pero otras no. Y cuando consigues reconciliarte con alquello que no puedes controlar y aprovechas el azar, es una experiencia muy rica. Lo utilizo en el arte porque es como la vida misma”.
Fermín Alvira reconoce la espiritualidad de su pintura y quiere que siga siendo así porque, en definitiva, es su manera de sentir el arte. “Es algo con lo que yo me siento en conexión y si trabajando siento una experiencia espiritual, ojalá que el público también lo siente”, explica el autor, quien ha querido que su nueva exposición sea algo más que una serie de cuadros colgados en una galería. “Es otro concepto, un proyecto que se ha acompañado también con otras actividades, además de que el propio montaje sea discursivo, expresivo, que cuente cosas”.
SIN LIMITACIONES
La exposición está reñida con la rapidez y las prisas de querer mirar las obras en el menor tiempo posible. Todo lo contrario. Adentrarse en la galería es sumergirse en unas obras cargadas de lirismo y matices, unas pinturas en las que un círculo se fusiona a la perfección con la figura de una mujer para crear una obra llena de sutileza. Este juego entre abstracción y figuración ha sido una de las apuestas de Fermín Alvira y ha hecho convivir ambos estilos de una manera consciente para mostrar al público que todos los estilos son arte, que en todos ellos hay oficio por parte del artista y que es preciso eliminar etiquetas a la hora de pintar y, también, de visualizar. “Era una apuesta arriesgada, pero estoy contento de haberme atrevido”.
El artista confronta figuración y abstracción en un diálogo lleno de sugerencias, a través de unas obras que evocan lo cotidiano, la naturaleza, la figura humana y mundos llenos de misterio, fantasía y sueños. Una serie de temas con los que quiere apelar a la emoción. “Una mancha no sale sin oficio por lo que, una vez que el oficio está ahí, me interesa que la emoción esté muy presente. Estoy contento con lo que he hecho, pues así se rompen o difuminan las etiquetas que queremos poner al arte. Me apetece más trabajar pensando en la pintura y no tanto en ese condicionante, pues parece que hay que decidir si haces una cosa u otra. Lo vivía como una limitación y he apostado por no limitarme en ese sentido”.
Si el atrevimiento le ha permitido combinar estilos, lo mismo le ha ocurrido con la creación de una obra nueva, convertida en la pieza estrella de la exposición. Con ciertos recelos y dudas iniciales, pero animado por su mujer y por Alberto García Vega, responsable de La Fábrica de Gomas, Fermín Alvira ha creado una pieza de gran formato, convertida en una instalación, que consiste en una loneta pintada a través de manchas y un círculo central . suspendida en el aire, con una sensación ingrávida gracias a la curvatura de la tela.”No lo veía fácil, pero recibí el empuje suficiente para hacerla. Es una obra muy emocional y, al mismo tiempo, muy espiritual. Tuve muchas dudas, tuve mi crisis, pero salió adelante y ahora es una de las joyas de la muestra. Fue todoun reto, pues no acostumbro a hacer obras que aborden el espacio de esta manera”.
El artista Fermín Alvira posa junto a una de las obras de la exposición ‘La escala de Jacob’
El artista Fermín Alvira posa junto a una de las obras de la exposición ‘La escala de Jacob’EDUARDO BUXENS
OBRA MÁS COLORISTA
Si La escala de Jacob es su exposición más ambiciosa, el artista entiende que ha ido asumiendo retos artísticos y que ha conseguido realizarlos. Al diálogo enter abstracción y figuración y la instalación con su obra suspendida, se suma también los cambios que ha introducido en su obra más reciente respecto al color. Se trata de unas pinturas en las que los tonos neutros, grises, algo apagados han dejado paso a los rojos, rosas, azules y una amplia gama más colorista.” Nunca utilizo colores chillones, pero ahora hay tonos más vivos e intensos. No es algo premeditado, simplemente ha surgido mientras pintaba. Es posible que refleje la emoción y mi momento vital , que es optimista y en el que siento mucha energía”.
Ese estado animico también se deja sentir en la composición de las obras realizadas bajo la idea de la rapidez y la inmediatez. “Cuando hay imediatez conectas más con la emoción del momento, enriquece lo que estás haciendo. Cuando trabajas prolongadamente en el tiempo, vas perdiendo la emoción. Tienes oficio, estrategias, técnicas, pero pierdes la conexión con el instante. Y a mi me apetece que la parte emocional tenga importancia en la balanza. Para ello, me ayuda trabajar con cierta agilidad, sin elaborar mucho, siempre tiendo a que las obras sean ligeras, que no pesen, que dejen zonas vacías, que dejen descansar y ofrezcan una sensación liviana.
Sutileza y delicadeza de una mano, que contrasta con las manchas en el conjunto del tríptico
Sutileza y delicadeza de una mano, que contrasta con las manchas en el conjunto del trípticoeduardo buxens
Otro de los objetivos de la exposición es acercar el arte a la población, incluyendo a las personas que tienen discapacidad física, sensorial, cognitiva o riesgo de exclusión social. Para ello, se han organizado visitas guiadas y talleres y alguna obra se acompaña de material accesible, incluyendo QR con acceso a descripción sonora de la obra y texto de lectura fácil, material que ha sido realizado por la empresa Calícrates. “Hay que ser cercanos a todo tipo de colectivos. Nos enriquece disfrutar del arte, pues ojalá ellos también puedan difrutar”.
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