Cine
Pamplona revive 125 años después su descubrimiento del cine
Una placa recordará el lugar donde tuvo lugar la primera proyección, que se repetirá el 24 de octubre en el Gayarre


Publicado el 30/09/2021 a las 06:00
Alberto Durán es un desconocido del que se saben pocas cosas más allá de que trajo el cine a Pamplona. Fue hace 125 años. El 24 de octubre de 1896 presentó a los pamploneses qué era aquello de la “fotografía animada” en el Teatro Principal, y 125 años después la Filmoteca de Navarra lo va a conmemorar el mismo día y en el teatro en el que se convirtió aquel Principal, este jueves el Gayarre.
Dos días antes se colocará una placa en el lugar donde estaba situado aquel escenario, cerrando la Plaza del Castillo entre el Palacio de Navarra y el Banco de Santander. Allí se manifestará que el Teatro Principal estuvo allí y que allí tuvo lugar la primera sesión de cine en la historia de Navarra.
Era una vieja aspiración de Alberto Cañada, responsable de la Filmoteca de Navarra, que ya lo planteó sin éxito para el centenario de la efeméride y que lo ha conseguido llevar a cabo ahora para el 125 aniversario.


PERSONAJE MISTERIOSO
Alberto Durán es el nombre que consta en la instancia dirigida a la Comisión de Fomento de Pamplona pidiendo organizar una sesión de cine en el Teatro Principal de. El mismo día que la escribió, el 22 de octubre de 1896, le contestaron que sí. “En la respuesta reconocían que tenían interés en que esa maravillosa invención de Edison se presentara ante la ciudadanía”, explica Cañada. De Durán, sin embargo, ni los historiadores del cine más prestigiosos de Europa han conseguido averiguar prácticamente nada. Sólo se sabe que en agosto de aquel año había estado en Londres presentando un vivagraph. “En aquella época había un montón de aparatos, no solo el de los Lumière sino también los de otros inventores”, señala Cañada. En Pamplona no consta qué aparato utilizó. “Lo que sí se sabe es que una vez que salió de Inglaterra rumbo a España para hacer una gira, la primera ciudad que visitó fue Pamplona”, relata Cañada. “Aquí presentó su cinematógrafo y aprovechaba para explicar en qué consistía”, añade. Las reseñas indican que el éxito fue grande.
Ciento veinticinco años después, se hará una réplica de aquel acto. El núcleo será la proyección de los ocho títulos que se vieron, de apenas un minuto y la mayoría procedentes del catálogo Lumière, acompañados al piano por Javier Asín. “Hemos podido encontrar y recuperar las películas que responden a los títulos que se anunciaron”, expone Cañada. Esos títulos no eran excesivamente metafóricos, sino que anunciaban exactamente lo que se iba a ver. Teniendo en cuenta su breve duración, hoy directamente los llamaríamos spoilers. Son películas como Una pelea de negros; Una fragua en la que se ve el martillear del hierro, o Los boulevares de París con su aglomeración de gentes y coches que van y vienen, entre otros.
HOMENAJE A LOS CINES
Sin recurrir a los números de cabaret con que se alargaban las sesiones originalmente, lo puramente cinematográfico se arropará en el Gayarre con dos programas con los que se quiere hacer un homenaje a los principales salones cinematográficos de Pamplona. En primer lugar, antes de las películas, se ambientará aquella época con una sucesión de imágenes fijas que mostrarán cómo era la Pamplona de finales del XIX, una pequeña ciudad de 30.000 habitantes sin vehículos a motor, según adelanta Cañada. Los textos han sido redactados por el historiador Juan José Martinena, que ha aportado también las fotos, junto con la Filmoteca, el Archivo Municipal y el Archivo General de Navarra.
Para cerrar, por último, se proyectará un montaje dedicado a recordar los salones cinematográficos más importantes de la ciudad a lo largo de estos años. Será una evocación nostálgica que va desde las barracas de feria en San Fermín a los locales que se alquilaban en el Primer Ensanche, los salones parroquiales, de colegios y las distintas salas que ha habido. Estos otras partes también estarán acompañadas por el piano de Javier Asín.
Este miércoles, el director general de Cultura del Gobierno de Navarra, Ignacio Apezteguía, situó aquella época dentro de un fin de siglo convulso, con una tensión muy potente en España y una Europa en plena ebullición cultural. “Años convulsos a los que Navarra no era ajena”, situó. De hecho, en mayo de 1896 tuvo lugar la primera proyección de cine de España en Madrid y solo cinco meses después llegó a Pamplona.
Jorge Urdánoz, director de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona, por su parte, hizo un repaso de la historia del teatro, que abrió sus puertas en 1841 como Teatro Principal en la Plaza del Castillo y 45 años después celebró su primera sesión de cine. Después vino el cambio de nombre en 1903 en honor al tenor roncalés y el de localización a la actual de Carlos III, en 1931. El teatro dejó de proyectar cine en 1998, cuando se rescindió la concesión a la empresa que lo gestionaba y pasó a estar consagrado exclusivamente a las artes escénicas.