Cine
Natalia Ardanaz: “Es muy difícil hablar con las estrellas del destape, no quieren mirar atrás”
Natalia Ardanaz ha llevado el destape a la universidad, con la primera tesis sobre ese tipo de cine. Ahora participa como especialista en varios documentales que demuestran un renovado interés por aquel fenómeno sociológico


Publicado el 27/09/2021 a las 06:00
El destape está de moda. No como género cinematográfico, no es que vuelvan a la cartelera esas particulares películas que mezclaban viejos cómicos con jóvenes semidesnudas o desnudas enteras (según iban avanzando los años); el destape vuelve como tema, como asunto de interés para las nuevas generaciones, que se lo cuentas y no se lo creen. Y se da la circunstancia de que la pamplonesa Natalia Ardanaz se doctoró en 2018 con la primera tesis sobre el destape, la primera aproximación académica al fenómeno, de modo que se ha convertido en una voz autorizada que participa en distintos proyectos. Primero fue Televisión Española la que le llamó para que interviniese en un documental sobre Susana Estrada que se estrena el próximo 6 de octubre; después le llamó la productora de Jordi Évole porque estaban produciendo una docuserie sobre Esteso y Pajares, y la semana pasada le solicitaron su presencia en un podcast documental sobre Nadiuska.
¿Estamos ante un fenómeno puramente español?
En los años 70 hay una ola de erotismo mundial. Se deroga el código Hays en Estados Unidos que censuraba todo lo relacionado con la sexualidad y se produce un estallido. Los años 70 son los de El último tango en París, Emmanuelle, etcétera. Pero un fenómeno con esas características y tan popular sólo se produce en España. Veníamos de una dictadura franquista, de una fuerte represión.
Sin embargo fue el propio régimen el que abrió un poco la veda.
Ese me parece el análisis más interesante. Es un cine que nace en el tardofranquismo, que se permite gracias a la abolición de la censura, y eso lo desmantela el propio franquismo. Y es en esos primeros años, y con directores que vienen del franquismo, cuando se produce ese boom.
¿Era cuestión de supervivencia?
Yo así lo analizo. El turismo y el destape son dos nuevas estrategias para pervivir un régimen que ya estaba condenado a morir, en una Europa donde ya no existía ningún régimen autoritario. Ellos sin ser conscientes permitieron una apertura que luego fue como el propio harakiri; como el harakiri dentro de las Cortes que permite la Ley para la Reforma Política. Con estas películas sucede lo mismo. No es que ellos tuvieran una intención de crear eso, pero fue imparable, porque la sociedad necesitaba ver. Hay un deseo reprimido de 40 años.
¿Había sus tensiones dentro del régimen?
Sí, claro. Cuando se decía “con Arias Navarro todo tapado y con Fraga hasta las bragas”. Había tensiones dentro del régimen y dentro de la misma sociedad. En ese momento el destape fue visto como algo deplorable tanto por el feminismo como por la izquierda como por los sectores más extremos. Pero sin embargo era un producto que funcionaba perfectamente como consumo popular.
Con audiencias increíbles
Sí, cuatro, cinco millones... impensable hoy en día. Los productores de cine vieron un filón. Fue una fórmula perfecta de combinar lo que quería el público, humor y el cuerpo desnudo de mujeres. Pero en el fondo el discurso es absolutamente conservador, no es rupturista. Lo que pasa es que el cine sirve de agente de cambio social, porque representa cosas que están por llegar.
¿La particularidad española quizá fue esa mezcla con el humor?
El humor es la clave. De hecho para mí ese cine no es erótico, de ninguna de las maneras. El origen de todo este cine, lo que yo llamo el paleodestape, son las comedias de Alfredo Landa, el landismo, las comedias verdes, picantes, el sexy celtibérico, que tienen el humor como estructura narrativa. Luego sí que habrá desnudos en muchos subgéneros que hay en ese momento, pero yo me centro en el consumo popular. Me interesa lo que veía la gente para entender cómo se fue transformando culturalmente las mentalidades de la época.
¿Quiénes eran las estrellas?
Susana Estrada,Nadiuska, Bárbara Rey, Ágata Lys... Lo de María José Cantudo aunque fue muy famosa por La trastienda, que transcurría en unos Sanfermines, fue algo esporádico porque cuando ella vio el famoso primer destape integral en la historia del cine español se indignó y se retiró del cine. No quiso volver a hacer nada más. Lo mismo que Rocío Dúrcal cuando hizo Me siento extraña en el 79, que lo dejó.
¿Cómo lo vivían estas actrices? Alguna necesitó guardaespaldas
Sí, Susana Estrada. Ella recibió diferentes ataques: bomba, por carta, un guerrillero de Cristo Rey le apuntó con una pistola en un teatro en Bilbao... Sufrieron el linchamiento social porque eran como uso y abuso, carne de consumo. Estaban muy mal vistas y la prensa les trató muy mal, y de hecho están bastante estigmatizadas y por eso es muy difícil hablar con ellas y que den un testimonio de lo que fue aquella época, porque no quieren mirar atrás.
¿Ha podido hablar con alguna?
Sí, pero por ejemplo con Bárbara Rey es muy difícil. Con Susana Estrada sí que he podido hablar y el documental que sale ahora de TVE le va a reconocer mucho lo que simbolizó y significó en aquel momento. Fue otra manera de luchar por la libertad pero a través de su cuerpo.
Ella protagoniza la foto que encabeza su tesis, la que tiene un pecho fuera delante de Tierno Galván y otras autoridades de la época. ¿Por qué la destaca?
Esa foto es icónica. Representa muy bien el fenómeno del destape, no solo sexual, sino el ideológico. En aquel momento le estaban dando el premio de personaje del año, en 1979. Está rodeada del entramado de ministros franquistas y el alcalde Tierno Galván. Ella fue a recoger el premio y se le escapó, se le salió, y entonces Tierno Galván le dijo: “Te vas a enfriar, Susana”. Ella dijo: “No me importa”. La foto, de Marisa Flórez, dejó constancia y viene a decir: “Esta soy yo y éste es el cambio, con esos hombre detrás, esa España de ayer frente a la España de mañana”.
¿Se priorizaba la lucha contra la dictadura a la lucha feminista?
Ese es un tema muy controvertido. El feminismo no entendía para nada este destape, son como preservativos de usar y tirar, no sirven para nada más. De hecho en una lectura básica superficial es eso, no hay nada más. Pero sin embargo detrás hay un discurso mucho más profundo, hay que hacer otra lectura.
¿Cuál?
Esas mujeres claro que estaban ahí al servicio de una mirada masculina que pretendía simplemente satisfacer su deseo sexual, pero muchas de esas películas abren nuevos caminos porque hay momentos donde esas mujeres se empoderan y los hombres quedan ridiculizados, aunque luego todo vuelve al status quo, por ejemplo Alfredo Landa tiene su mujer pero hay un momento de la película -siempre es así- que se va con otra, se libera, se lo pasa pipa, pero luego vuelve al hogar. Hay un cambio porque es la mujer la que está tomando el poder, sobre todo en los espacios vacacionales turísticos, como Benidorm, Torremolinos...
Donde están las famosas suecas.
Exacto. Ay, las suecas. Es que las suecas ridiculizaban a Landa, Pajares, Esteso... que quedaban como ineptos y ridículos. En cambio ellas son esculturales, guapas, rubias... ellos se quedan acomplejados y vuelven al hogar, donde se sienten seguros y la mujer les perdona. De feminismo no tiene nada, pero abren caminos para replantearse nuevas cosas. Susana Estrada sí que mantiene un discurso feminista, está diciendo: “Yo pongo mi cuerpo al servicio de España, que necesita liberarse; y si me quiero desnudar, me desnudo”. Eso lo llevó hasta el final y no fue entendida. De hecho estuvo condenada por escándalo público hasta el año 88. Ella me contaba que vivía al lado de Felipe González y le decía “Felipe, que ya estamos en Democracia, año 88, ¡yo no puedo votar ni viajar!” Necesitamos releer un poco ese pasado, esa transición que siempre se estudia desde la político, y no desde un fenómeno como el cine popular y de destape que se convirtió en el modo de entretenimiento de millones de españoles.
¿Había espacio para otras orientaciones al margen de la heterosexual masculina?
Es un poco lo mismo. Estas películas que son aparentemente tan retrógradas en sus discursos tratan temas que nunca se habían tratado antes, como la homosexualidad. Aparece la figura del mariquita como recursos humorístico. Hay hasta un subgénero que es el cine de mariquitas y ahí está No desearás al vecino del quinto (1971), protagonizada por Alfredo Landa, que es la película más vista del cine español hasta Torrente 2, con casi 6 millones de espectadores. En realidad este personaje se hace pasar por peluquero mariquita para poder ligarse a las suecas. En cuanto al lesbianismo es diferente, ya sería demasiado transgresor. Ahí está Me siento extraña (1979), con un millón de espectadores, y es la historia de amor entre Bárbara Rey y Rocío Dúrcal. Las imágenes son explícitas de ellas besándose, escenas de cama... es que está hablando de lesbianismo en 1979.
¿Todo esto ha podido dejar su herencia cultural? Hablaba de los mariquitas y enseguida vienen a la menta los chistes de Arévalo y esa caricatura que aún persiste en muchos círculos.
Totalmente. Para mí hay una genealogía de estos personajes que perdura en el tiempo, hasta el día de hoy. Tenemos unos códigos de humor en este país con los que la gente se sigue identificando. Es interesante porque nos ayuda a entender cómo fuimos. Aunque mucha gente no conoce ese cine se sigue diciendo “las españoladas”, y eso ha denostado mucho el cine español. ¿Cuál es la representación máxima de las españoladas en los años 90? Torrente, que ya en en el siglo XXI, arrasa. El esquema es el mismo, personajes banales, que echan para atrás estéticamente, y funciona.
Ese amor odio se puso de manifiesto cuando le dieron el Goya de honor a Mariano Ozores, hubo mucha discusión, ¿lo ve merecido?
Él decía: “Vale, no me quieren, a mí Pilar Miró me eliminó, pero es que yo he hecho cien películas, el público me querrá”. Con la ley Miró se intentó mejorar la calidad del cine español, fue otro tipo de censura, no concediendo subvenciones a películas como las de Mariano Ozores. Cuando le dieron el Goya fue un debate tremendo, pero es un poco absurdo. Yo creo que la historia no puede ser solo vista desde los productos intelectuales más altos, a mí personalmente lo que me gusta es el cine de los años 70 de autor, Manuel Gutiérrez Aragón, Víctor Erice, Carlos Saura, pero no lo veía nadie. Como historiadora lo que me interesa es mirar ese cine para entender cómo se representan las sociedades, masculinidades y feminidades.
Y al introducir este tema en el ámbito académico, ¿cómo reaccionaron desde la universidad?
Eso fue también un poco atrevido. Ya habían salido muchos estudios que analizaban la representación de la mujer en el cine español, pero quedaba todavía ese espacio sin cubrir. Académicamente nadie se había atrevido.
¿Se puede acotar en fechas?
Sí. Desde el año 64, desde el landismo, hasta el 84, que es cuando ya legalizan las salas X. Con la normalización democrática los tiempos cambian y los españoles no necesitan ver esos productos. Pasan a un consumo más doméstico con el VHS o el que quiera más ya se va a salas específicas.
DNI
Natalia Ardanaz Yunta. Nació en 1974 en Pamplona. Es licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Navarra y después se marchó a Barcelona donde comenzó su doctorado en historia contemporánea, que acabó en 2018, sobre el cine del destape. En la actualidad es profesora de Secundaria en el Instituto Sierra de Leyre de Sangüesa. Ha trabajado siempre en el ámbito audiovisual y documental. Al regresar de Barcelona a Pamplona en 2010 editó la revista Contraluz, de la Asociacion Fotográfica y Cinematográfica de Navarra, ha seguido investigando y publicando diversos libros, colaboraciones con la Muestra de Cine y Mujer de Pamplona.