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Periodista y escritor

Gabriel Pérez: “Siempre supe más de la guerra civil española por las mujeres”

Apasionado por el conflicto bélico nacional desde su infancia, empezó a investigar sobre él a raíz de su prejubilación. Acaba de publicar ‘Le pusieron Libertad’, el segundo libro de su trilogía sobre la Guerra Civil, y ya tiene listo también el tercero

Ampliar Gabriel Pérez en Pamplona, con un ejemplar de su último libro.
Gabriel Pérez en Pamplona, con un ejemplar de su último libro.JESUS CASO
Publicado el 08/09/2021 a las 06:00
Gabriel Pérez Gómez (Guadix, Granada, 1951) no sabe muy bien por qué le atrae tanto la guerra civil española, pero sí que le prestó atención desde niño y que cuando preguntaba a la gente que vivió la guerra, “siempre supo más por parte de las mujeres que de los hombres”. “Ellos raramente querían hablar del conflicto, pero ellas contaban muchas historias, detalles y anécdotas”, recuerda. Este periodista jubilado, que trabajó en el Centro de Territorial de TVE en Navarra durante más de veinte años y que llegó a dirigirlo en su última etapa profesional, acaba de publicar Le pusieron Libertad, el segundo libro de su trilogía sobre la Guerra Civil, que narra la historia de un comunista y capitán de milicias en el Ejército Vasco, “cuya gesta no habría caído en el olvido de haber sido nacionalista”, explica el autor. El lanzamiento de este “gran reportaje novelado”-como él mismo lo define-, con un año de retraso por la pandemia, ha hecho que la tercera parte de la trilogía esté ya terminada y en cola de publicación.
¿Cómo dio con la historia de Emiliano Rosales Davila?
Acababa de escribir mi primera novela sobre la Guerra Civil (La confesión de Joaquín Grau, que se publicaría en 2019) cuando un amigo mío de Bueu, un pueblecito de Pontevedra donde veraneo desde hace años, me habló de una historia local que me interesaría muchísimo. El protagonista era un marinero gallego que se vio obligado a emigrar al País Vasco para sacar adelante a su familia y acabó estando al frente de dos compañías del Ejército vasco: del Batallón Amuátegui, primero; y del de Baracaldo, después. Este amigo mío, Manuel Aldao, me puso en contacto con la familia de Emiliano y a partir de ahí empezó todo.
¿Quiénes fueron sus principales fuentes de información?
Emiliana Rosales Villanueva, la segunda hija del capitán de milicias; y su esposo, José Seijas Otero. Ambos residían en Bueu. Emiliana me pasó toda la documentación de sus padres que estaba en su poder (fotografías, cartas, recortes de periódicos...) y a partir de ahí yo fui completando la historia con la consulta en hemerotecas y el conocimiento sobre el conflicto que he ido adquiriendo desde que me prejubilé, hace dieciséis años.
Si algo caracteriza al protagonista de su historia es la integridad... ¿No le parece?
Así es. Emiliano es un comunista convencido y, en aquella época, ser comunista era casi una profesión de fe. Con el gran peso social que entonces tenía la iglesia, ser comunista exigía una negación constante de Dios; algo que por otra parte lo hacía muy presente. Alguien que tiene esas creencias me parece muy respetable y Emiliano fue consecuente con sus ideas hasta el extremo de dar la vida por ellas. La familia, que es de derechas, se siente muy orgullosa de su padre, porque dar la vida por tus ideas es heroísmo en cierto modo.
¿Qué hay de realidad y qué de ficción en su libro?
Toda la historia y los personajes son reales, pero hay algunos diálogos y circunstancias que recreo para dar continuidad al relato y para que no se convierta en un tocho. De la guerra civil española tenemos muchísima información, lo que me permite estar a pie de obra y entender muy bien de lo que estoy escribiendo.
¿Cuántos libros ha leído sobre la Guerra Civil?
Habré leído cerca de mil, pero tengo otros mil esperando... [ríe] La bibliografia que hay sobre el tema es extensísima y no hay tiempo en una vida entera para leerlo todo. Lo que sí tuve que consultar para este segundo libro de la trilogía fue toda la prensa de Bilbao desde julio de 1936 a junio de 1937, cuando la ciudad cayó a manos del bando nacional. Afortunadamente, todas las hemerotecas están en Internet.
¿Es de los periódicos de donde extrae los detalles que dan realismo a la historia?
Sí, la prensa es una fuente de información valiosísima, no solo para la marcha de la guerra, sino también para los detalles de la vida cotidiana, que son los que dan el contexto a la historia, y sobre los que es muy fácil meter la pata.
¿Ha recurrido a fuentes orales?
Salvo los testimonios de Emiliana y su marido, no. Pero sí hay detalles sobre la guerra que me han contado a lo largo de estos años, más las mujeres que los hombres, y que he usado para la historia.
Si hay algo que queda claro en su libro es el doble juego del Ejército Vasco en la contienda...
Sí. Es curioso ver cómo, desde el inicio de la guerra, el Eusko Gudarostea retrocede continuamente. Pese a que los batallones del PNV eran mayoría, estos no llevaron a cabo casi ningún intento de ofensiva y dos de las acciones bélicas que mejor salieron (la toma del Alto de Garagoichi y la toma de Peña Lemona) están precisamente protagonizadas por Emiliano Rosales y su compañía. Además, hubo una descoordinación constante entre los batallones, y el Gobierno vasco nunca empleó sus abundantes fondos para maquinaria de guerra (aunque sí para los barcos que llevaron a cabo la evacuación).
Los nacionalistas vascos, muy religiosos, poco tenían que ver con comunistas y anarquistas...
Su lucha tenía más que ver con el Estatuto vasco. Y hay que tener en cuenta que en Álava y Navarra, el PNV dio libertad a sus militantes para que optaran por el bando que quisieran.
Volviendo a la historia personal de Emiliano, ¿cómo se siente tras haberla sacado a la luz?
Muy orgulloso. El libro, ya publicado, le llegó a su hija Emiliana cinco días antes de morir, con 87 años, el pasado 17 de julio (casualmente dos días después de que también falleciera su hermano Emiliano). Una hija suya que vive en Valencia y que veraneaba en Bueu se lo iba leyendo. Mi amigo Manuel me contó que se emocionaba... Tengo la satisfacción de saber que una de las últimas alegrías de Emiliana fue oír de labios de su hija los primeros capítulos de mi novela.
¿Seguirá publicando libros sobre la guerra más allá de su trilogía?
Cuando se publique El affaire Borchgrave, seguiré seguro... [ríe]. Ya estoy trabajando en una cuarta novela sobre un espía alemán enrolado en las Brigadas Internacionales. No creo que lo deje nunca...
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