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Escudos en las calles de Pamplona (II)

Los escudos que lucen en las calles Calceteros, Calderería, Campana y Carmen

El segundo capítulo de la serie sobre escudos de armas recorre cuatro calles del Casco Viejo y cuenta historias de varios linajes de Pamplona: los Azpilicueta, los Labrit, los Garísoain, los Barrera, los Baráibar, los Arraiz y Baigorri, los Gaztelu, los Larreta, los Ezpeleta o los Errea, entre otros

Escudos de Pamplona
Escudos de PamplonaCedidas
  • Juan José Martinena
Actualizado el 17/07/2021 a las 19:33
Iniciamos este domingo nuestro recorrido por las calles del casco antiguo de Pamplona, en busca de las labras heráldicas o piedras armeras que todavía hoy lucen muchas casas en sus fachadas, en las que se pueden ver esculpidos los escudos de armas de numerosas familias de nuestra ciudad, que desde el siglo XVI hasta 1834 acreditaron su hidalguía ante la Real Corte Mayor o el Real Consejo, que eran los tribunales propios del antiguo Reino de Navarra. Son noventa los que se han conservado, pero tenemos constancia documental de que en los últimos años del siglo XVIII llegó a haber unos ciento cincuenta. Iremos calle por calle, siguiendo el orden alfabético de los nombres de las mismas, y mostraremos la imagen de cada escudo, identificando las familias a las que pertenecieron y consignando la fecha en que cada familia obtuvo su ejecutoria. .
CALLE CALCETEROS
La casa que lleva el número 3 de esta calle luce en su fachada un escudo de armas, actualmente picado, que antiguamente fue el de los Azpilicueta. Según Pedro García Merino, en 1774 esta casa pertenecía a don Manuel de Azpilicueta, natural de Pamplona y residente en Madrid. Fue alcalde de la Real Casa y Corte y desde su relevante cargo de magistrado en la capital de España prestó su eficaz colaboración en muchos asuntos de interés para Navarra. Sin embargo, esta labra heráldica parece más antigua, del siglo XVI o principios del XVII. Cabe recordar a este respecto que Miguel de Azpilicueta era secretario de las Cortes de Navarra hacia 1570. La razón de que algunos escudos estén picados es que las leyes de Navarra ordenaban tajantemente que cuando una casa blasonada se vendía a alguien que no fuera noble, el comprador debía picar el escudo en el plazo de un año, para evitar que se apropiase del mismo.
CALLE CALDERERÍA
La casa número 2 lleva labrado en el dintel de la puerta un escudo cuartelado, con flores de lis y ondas, que según García Merino podrían corresponder a don Esteban de Labrit, hermano del rey don Juan. A finales del siglo XVI vivía en Pamplona don Basilio de Labrit y Navarra, considerado en su tiempo un gran experto en cuestiones de heráldica. Sin embargo, en opinión del experto heraldista Faustino Menéndez-Pidal, estas armas pertenecen al linaje de los Del Río, muy arraigado en tierras de Soria.
La casa que lleva el número 10 de esta calle luce en su fachada un escudo de armas, hoy picado, que antiguamente fue el de los Garísoain. Don Ignacio María de Garisoain e Iriarte, casado con doña Esperanza Pérez de Mozún, ganó su sentencia de hidalguía en el tribunal de la Real Corte Mayor de Navarra el año 1776, alegando ser originario de la casa de su apellido, sita en el lugar de Arguiñáriz, en el valle de Guesálaz. La sentencia comprendía también a su hermano don Francisco Javier, casado con doña Josefa de Amézqueta, y a su hermana doña María Francisca, casada a su vez con don José de Iriarte. Don Francisco Javier, con sus hijos Hilarión, Ramón, Juana y Tadea, fue quien habitó en esta casa, que entonces era el doble de grande, en el último tercio del siglo XVIII. Más tarde la casa cambió de dueño y con arreglo a las leyes de Navarra el nuevo poseedor tuvo que picar el escudo que no le pertenecía, y que quedó en la forma que todavía puede verse.
La casa número 17 muestra en su fachada un escudo picado, que en su día fue el de los Barrera. Don Antonio Barrera y Olagüe, vecino de Tudela, junto con sus hermanos don Fermín Ramón, vecino de Cádiz y don José, residente en Valparaíso, en los virreinatos de Ultramar, y otros familiares, ganaron su ejecutoria en el tribunal de la Real Corte Mayor el año 1784, como originarios de la casa de su apellido, en el lugar de Valdecebro, Reino de Aragón. Uno de esos familiares, don Miguel Barrera y Benito, casado con doña Josefa de Ibarra y padre de don José, don Miguel y doña Josefa vivió en esta casa en el último tercio del siglo XVIII.
La casa número 22 ostenta el escudo de los Baráibar. Don Francisco Timoteo de Baráibar y León obtuvo su sentencia de hidalguía ante el tribunal de la Real Corte de Navarra el año 1773, como descendiente de la casa llamada Garciarena, sita en el lugar de Arruiz del valle de Larráun. Nacido en 1721, se casó en 1741 con doña María Antonia de Larrañeta, de cuyo matrimonio nacieron cinco hijos: Miguel Vicente, Javier Antonio, Francisco María, Joaquina Polonia y María Donata, estas dos últimas, gemelas. El escudo es el de la nobleza colectiva de los naturales del valle de Larráun, concedido por el rey Carlos III el Noble de Navarra en el año 1397 y confirmado por Fernando el Católico en 1514, por Felipe III en 1603 y por Felipe V en 1728. La casa la reedificó don Timoteo en 1774, al año siguiente de obtener la ejecutoria.
CALLE CAMPANA
La casa número 4 de esta calle luce una labra heráldica de estilo rococó con los escudos de Arraiz y Baigorri. Don Matías de Arraiz y Auza obtuvo ejecutoria de hidalguía el año 1766, alegando descender de la casa llamada Conderena, sita en el lugar de Arraiz, en el valle de Ulzama. Nacido en 1709 en Pamplona, casó con doña Catalina Baigorri y Artázcoz, natural de Pamplona. Fueron padres de doña María Josefa de Arraiz y Baigorri, nacida en 1754, quien a su vez casaría años después con don Juan Felipe O´Reilly, que llegó a coronel del regimiento de Infantería de Irlanda y a caballero de la Orden de Santiago. La sepultura de ambos esposos se conserva en la iglesia de Santo Domingo, y lleva la fecha de 1798. La ejecutoria de los Baigorri la había ganado don Juan Angel Baigorri y Hualde en 1764, como originario de las casas de su apellido, en la villa de Barásoain y el lugar de Unzué.
CALLE DEL CARMEN
La casa que lleva el número 9 de esta calle luce en su fachada el escudo de armas del ilustre linaje de los Gaztelu. Su dueño, don Roque Jacinto de Gaztelu y Sarasa, señor de los palacios de Gaztelu, en la villa de Echalar, y de Apezteguía, en Errazu, asistió a las Cortes de Navarra en 1780. Un antepasado suyo, don Juan Gaztelu de Goyechea y Oronoz, probó su nobleza en 1697 para obtener del rey Carlos II la codiciada merced del llamamiento y asiento en el llamado brazo militar de las Cortes de Navarra. El escudo era el del primero de los citados palacios y así aparece reproducido en el Libro de Armería del Reino, rehecho en torno al año 1572. La casa pertenecía en 1774 a doña Manuela de Sarasa, viuda de don Andrés de Gaztelu.
La casa número 10 muestra el escudo de los Larreta. Don Marcos Larreta y Arbeiza y su hermano don Eleuterio Bruno ganaron su sentencia de hidalguía en la Real Corte en 1790, como descendientes de la casa de su apellido, sita en el lugar de Atallo, en el valle de Araiz. Esta sentencia vino a confirmar otra anterior que habían obtenido en el tribunal del Alcalde del Mercado de Pamplona en 1756. Don Marcos se casó tres veces, la primera con María de Leránoz, la segunda con Josefa Setuain y la tercera con Lucía de Ugalde. Esta labra heráldica se puede ver en Pamplona en dos casas. Una es esta de la calle del Carmen, en la que habitó don Eleuterio, y otra la que la que lleva el número 16 de la calle Tejería, en la que vivió don Marcos al menos desde el año 1774.
La casa número 22 ostenta en su fachada el escudo de los Ezpeleta. Este ilustre linaje pertenecía a lo más distinguido de la nobleza de nuestro antiguo Reino. En el Libro de Armería, reeditado en 2001 por el Gobierno de Navarra, con un estudio del prestigioso heraldista y académico don Faustino Menéndez Pidal, fallecido en 2019, y del autor de este artículo, aparece su escudo en uno de los primeros lugares.
Figura también en numerosos sellos de distintos caballeros de este apellido en los siglos XIV y XV. La labra heráldica de esta casa, reedificada hacia 1750 y que perteneció al vizcondado de Ezpeleta, luce ángeles tenantes y profusa ornamentación barroca.
La del número 25 muestra el escudo del monasterio de San Salvador de Urdax, de la orden de los premostratenses, al que perteneció hasta 1836, año en que se incautó de ella el Estado, en virtud de la Ley de Desamortización del ministro Mendizábal. La labra heráldica, profusamente decorada, se timbra con capelo abacial del que penden sendos cordones con dos series de borlas.
La casa que lleva el número 27 luce un escudo que pudiera corresponder al de los palacios de Abárzuza y de Moracea o Mirasúa. El heraldista Faustino Menéndez Pidal identifica dicho solar con el palacio de Moracea, aunque en el Libro de Armería aparece dicho escudo representado en forma cuartelada. En 1774 la casa era propia de doña Manuela de Sarasa, viuda de don Andrés de Gaztelu.
La casa número 33 luce un tosco escudo de la familia de los Errea, que no le corresponde. Se lo colocó el Ayuntamiento en 1960, cuando se inició en Pamplona la moda de picar las fachadas de algunas calles del casco antiguo, dejando el ladrillo a cara vista, incluso en las que siempre estuvieron revocadas, y embelleciéndolas con escudos y otros elementos procedentes de derribos.
Antiguamente esta casa era conocida como “la casa de los servidores”, porque en ella habitaban algunos de los criados que servían en el cercano palacio del virrey, actualmente sede del Archivo Real y General de Navarra.

Juan José Martinena, doctor en Historia, recorre el Casco Viejo de Pamplona fijándose en los escudos de armas labrados en piedra que ennoblecen y adornas las fachadas de las casas

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