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Festival de teatro de Olite

Javier Viana, dramaturgo y actor: “No hago de Lorca, intento que me atraviesen sus palabras”

A partir de textos escénicos de Federico García Lorca, Javier Viana escribe, dirige y coprotagoniza ‘Espejo, capricho escénico’, que se podrá ver este sábado en La Cava

Un momento de Espejo, capricho escénico, con el piano de colo y alusiones a Nueva York en el escenario
Un momento de Espejo, capricho escénico, con el piano de colo y alusiones a Nueva York en el escenariojuanjo palenzuela
Actualizado el 16/07/2021 a las 20:54
Actor, músico, escritor, director y productor independiente, Javier Viana (Málaga, 1971) se arma en Espejo, un capricho escénico de las experiencias personales de Lorca, de sus relaciones epistolares, conferencias y extractos de su obra, para rescatar al personaje de las tinieblas que rodean a su asesinato y enfocar lo contrario: el brillo de su duende.
¿Cómo nació su fascinación personal por Lorca?
Dedicándote al arte en este país, desde que estás estudiando Lorca está revoloteando por ahí. Personalmente me enamoro de la obra de Lorca y empiezo a tener un vínculo estrecho a raíz de leerlo y no sentir una justicia poética de su figura.
¿En qué sentido?
Yo entiendo que Lorca es una persona llena de luz, y el hecho de haber sido asesinado ha envuelto de un dramatismo y una tragedia todo lo que tenía que ver con él. Yo me sentía deudor, y como me considero amigo de Lorca por muchas cuestiones, tenía la necesidad de hacer un espectáculo que destilara vitalidad y que hiciera justicia poética con su manera de estar en el mundo, que es bastante más luminosa de lo que ha trascendido. Estuve haciendo Poeta en Nueva York con la compañía de Blanca Li, con Carmen Linares, y el final de ese libro es Son de negros en Cuba. Cuando terminamos esa gira en el 2010, me fui a Cuba buscando los pasos de Lorca. Ahí empezó la escritura de este proyecto.
¿Un viaje para buscar esa luz?
Sí. Lorca aparte de conflictos existenciales y de lo que le llevó a irse a las Américas y huir por desencuentros, tanto amorosos como con Buñuel y Dalí, llegó a Nueva York y fue testigo en primera persona del crack del 29 con todo lo que ello conlleva. Marchó a Cuba como final de ese viaje, que fue para dar unas conferencias y al final se quedó tres meses, y ahí reconectó con su luz, con su Andalucía, con esa alegría, ese sincretismo especial que sucede en Cuba.
Casualmente Carmen Linares abre este año el Festival de Olite.
Es una casualidad maravillosa. Nos llevamos muy bien, tenemos bastantes vínculos, y abrir el festival los dos me parece precioso. No conozco personalmente el pueblo de Olite, me han hablado maravillas, pero tengo buenos amigos de las artes escénicas en esa tierra que sé que van a venir a vernos y va a ser muy bonito.
Volviendo a Cuba, el espectáculo viaja por todas esas ciudades lorquianas, está Nueva York, está La Habana, está Madrid...
Sí, nos metemos en la vida y obra de Lorca desde su nacimiento en la Vega de Granada, en Fuente Vaqueros; su paso por Madrid, el contacto con la Residencia de Estudiantes y conocer a Buñuel y Dalí, con el que tiene encuentros y desencuentros... De Madrid, con ese desencuentro con Buñuel y con Dalí, ellos se van a París, pero él lo hace de pasada, de París se va a Londres y luego a Nueva York. El poema Oficina y denuncia lo hacemos con un spoken word que precisamente nació en esos años. Tenemos ahí nuestra interpretación de palabra hablada, que nació con la poesía jazzística de Estados Unidos en esa época y después fue cultivada por autores del renacimiento del Harlem en los años 20 e incorporaba ritmos de jazz y de improvisación. Y de ahí nos vamos a Cuba, a la reconexión con la luz.
¿Llega a un destino el viaje?
Queda abierto para que el espectador saque sus propias conclusiones. Sobre todo no abundar en la tragedia, más allá de que somos conscientes de que fue asesinado y que a eso hay que llamarlo por su nombre. Pero nosotros queremos reivindicar esa luz y ese halo y para nosotros sigue estando vivo en su poesía en su literatura dramática, en su manera de estar en el mundo.
¿Qué experimenta al interpretar a Lorca, al sentirse él por un momento?
Mi primera experiencia de sentirme Lorca fue en el Poeta en Nueva York con Carmen Linares. Claro, ahí estaba experimentando un Lorca con toda la carga intelectual y de reflexión. Tenía la necesidad de acudir a ese otro Lorca más vitalista y por eso me fui a Cuba. Después de tantos años, yo no pretendo hacer un personaje que sea Lorca, intento que me atraviesen sus palabras y decirlas desde la honestidad más pura que puedo. Me gusta que me atraviesen sus palabra, que pasen por el filtro de mi piel, de mi razón, y comunicarlas de las manera más pura. La figura de Lorca por lo poliédrica que es es interpretada por tres personas en esta propuesta.
¿Cómo lo dividen?
Nerea Cordero, que es la actriz cantante, interpreta la parte de Lorca que está conectada con el universo femenino. Él hizo una investigación bastante considerable sobre las nanas que se iba encontrando en todo el país porque quería entender cómo dormían las mujeres de su país a sus niños. Después está el Lorca con esa sensibilidad musical que lo interpreta Javier Galiana. Y yo interpreto a ese Lorca que está más conectado con la tierra, con la cultura secular, con las raíces. Es tan poliédrico y tan inmenso que sería imposible que quisiese interpretar a Lorca yo solo.
La obra contiene dentro otra pequeña pieza, a su vez. ¿Qué es?
Es como un metateatro, que reconecta con ese Lorca niño que se crió en la Vega de Granada y que en principio iba a ser pianista y músico. Su primera intuición estaba más cerca d ela música, hasta que llegaron unos títeres de cachiporra al pueblo, se le abrió la cabeza y ahí empezó la pasión por el teatro. Nosotros hacemos dentro de la propia pieza una pieza de teatro de títeres de cachiporra. El y Falla tuvieron un intento de hacer una compañía de títeres de cachiporra por toda Europa.. realmente hicieron una única representación en casa del poeta, invitaron a los niños del barrio. Pero partiendo de ese material inconcluso y poco conocido ahí también me tomo la licencia de escribir un retablillo de Don Cristobical Colón e Isabélica la católica. Hacemos una reinterpretación de los orígenes de esa Granada que el mismo año que fue conquistada por los Reyes Católicos se expulsó a los moriscos que llevaban 800 años allí. También fue el año que Colón llegó a las Américas, y sucede el primer sincretismo en el que la Tierra habla también. En el segundo viaje colombino se llevó la caña de azúcar a las Américas, y ellos trajeron el tabaco. Curiosamente la Vega de Granada está hoy llena de tabaco y la isla de Cuba está llena de cultivo de caña de azúcar.
A la gente joven que no conoce a Lorca, ¿por dónde le recomendaría que entre en ese mundo?
El universo de los raperos, la poesía improvisada, el spoken word... ahí tiene una vigencia tan demoledora lo que Lorca escribió hace ya 90 años que aunque parezca que Poeta en Nueva York es algo muy sesudo y muy complejo yo creo que es perfectamente recomendable para los jóvenes. Acercarse a las conferencias de Lorca, que es algo nada usual, leerse la conferencia sobre las nanas es algo que te conecta con algo muy primitivo y que tenemos todos. Es una lectura muy asequible.
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