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Música

La terapia del hombre orquesta

La música, viajar y la educación -“no sé todavía en qué orden”-son las tres pasiones de David Orduña Ridruejo (Barañáin, 2 de agosto de 1973, 47 años)

La terapia del hombre orquesta
David Orduña y su musikleta
David Orduña y su musikletaEduardo Buxens
Publicado el 27/06/2021 a las 06:00
"Si no, reviento”. El trompetista navarro David Orduña Ridruejo contesta con esta frase al recordarle cómo, tras cuatro años colaborando en Uganda con un proyecto de integración social de chavales a través de la música, le gusta embarcarse en aventuras. Y es que faltan cuatro días para que comience la última: llevar su música por Europa los próximos dos meses.
Poco más tiene preparado, aunque básico: la trompeta y su loop station, un aparato electrónico para grabar melodías y sonidos en distintas pistas (percusión, armonías, acompañamiento...) que se reproducen después en bucle y le permiten tener una base sobre la que tocar en directo las melodías principales de las obras. Versión moderna del hombre orquesta, la idea surgió a partir del confinamiento: este aparato comprado hacía “mil años” y jamás utilizado le sirvió para paliar su necesidad de hacer música e interpretarla en solitario por no poder juntarse con otros músicos, momentos en los que sintió alegría. “Ahora trataré de transmitir el optimismo que siempre nos aporta la música”, confía Orduña.
Ante la soledad impuesta por la pandemia, muchos músicos se han aferrado a esta forma de generar música, con loop station y con herramientas de grabación de ordenador. Y esa necesidad de hacer música se ha traducido en muchísima producción de mini estudio casero -“tengo amigos que han hecho discos enteros”- y en creaciones con loop station en directo, además de todo lo que se ha compartido on line. El descubrimiento de la necesidad que cubría en él la loop station no se acabó con el fin del confinamiento, precisamente porque ensayar ha seguido siendo complicado “y esta herramienta permite o hacerlo solo o con otro músico, sin tener que juntarse cuatro, seis u ocho”.
Profesor en la Escuela de Música Luis Morondo de Barañáin, se siente afortunado porque no vive de tocar en directo, pero tiene muchos amigos que sí “y lo están pasado muy mal”. “Se ha hablado de la hostelería, pero muy poco de los artistas y de todo lo que está alrededor (técnicos de sonido, técnicos de iluminación, organización de eventos...), un sector en una crisis brutal”, indica. Y apenas hay música, con “conciertos muy limitados en cuanto a aforos y a posibilidades de organización”. “Cuanto más música necesitamos, menos hay”, reflexiona.
Por eso también este viaje. Apasionado del arte callejero, quiere recuperar el espíritu del músico nómada con esta aventura con formato libre, como el que aplica cuando viaja -“siempre he viajado y siempre solo”-: música callejera con la que no tiene que depender de nadie, decidiendo cuándo empieza y cuándo para. “Siento a la sociedad con una carencia de comunicación increíble, y si de repente aparezco en una plaza y consigo que alguien pase un rato agradable, ya está”. Incluso ha puesto nombre a este nuevo proyecto: Looping Summer Tour.
SIN ITINERARIO FIJO
El próximo jueves cargará en su coche su trompeta, su loop station y su musikleta -una bicicleta adaptada para llevar en ella un pequeño equipo de sonido móvil y la loop station y con la que se moverá por los pueblos y ciudades donde decida detenerse para tocar-. Además, una tienda de campaña en la que dormirá, alternando con pensiones y hostales. “Lo ideal sería viajar en una furgoneta en la que dormir. Pero hay coche, no furgoneta”, sonríe.
Poco más está definido, ni quiere. Sabe que saldrá de Pamplona, donde vive, directo a Galicia, primera parada. Después, tomará rumbo a Francia, con parada en San Sebastián, e iniciará en el país vecino un itinerario que desconoce porque el destino decidirá por él hasta septiembre.
“De normal no me gusta hacer planes, y ahora no tiene sentido: en esta aventura voy a conocer a mucha gente y, seguramente, historias muy interesantes. ¿Por qué ceñirme a un itinerario?”. Conoce a personas en Luxemburgo, en Suiza, en Italia... que querría visitar, pero no va a tener tiempo -“dos meses es mucho menos del que parece”- . “Me gustaría acabar en Cádiz porque no he estado nunca y tengo amigos allí. Pero no quiero comprometerme. Quién dice que estando en Francia no decida tirar hacia Suiza, Italia, Alemania...”.
REPERTORIO VARIADO
Parte de un repertorio de una docena de canciones que ha intentado variado, para que llegue a diferentes públicos, y adaptable a la loop station, pues no cualquier tema se puede preparar en directo solo con una trompeta. Hay música cubana latina tradicional, pop moderno y rock tradicional: Chan chan, Guantanamera, Havana, Viva la vida de Coldplay, Imagine de John Lennon, Don’t Worry Be Happy, Bella ciao, Billie Jean de Michael Jackson, Sweet Child O’ Mine de Guns N’ Roses, Back To Black de Amy Winehouse... Busca así que quien pase por donde está tocando encuentre algún tema con el que se sienta identificado.
Y como quiere que la gente vea el proceso de creación, en cada actuación partirá de una loop station limpia, sin ninguna pista grabada. Así, allí donde se detenga para tocar irá registrando las distintas pistas. Una vez listo, comenzará a tocar.
Aunque no existe una necesidad ni motivación económica en lo que hace, ante los costes elevados del tour va a paliar parte de ellos con el sistema de “taquilla inversa”: la gente que vea el espectáculo decidirá después si aporta o no.
Convencido de que la música es una herramienta de comunicación que conecta “rapidísimo” a mucha gente, cree que ha llegado el momento de apostar fuertemente por ella “como muestra de compromiso social”. “Y ahora que es tan difícil acudir a conciertos, también para devolver al público todo lo que me ha dado durante toda mi vida”. En una situación de aislamiento social, la música es medicina en una gran parte, “igual que puede serlo el ocio, salir a comer o tomarte unas cervezas con amigos”.
“La música debe reivindicar su espacio como un modo de compartir. Deberíamos recurrir a ella como terapia de grupo después del trauma tan grande que hemos vivido. ¿Qué tal si vamos juntos a escuchar música y, cuando podamos, cantemos y bailemos?”.
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