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Literatura

La autora pamplonesa Regina Salcedo Irurzun publica 'La Baba Celestial'

Salcedo, que presentará la novela a mediados de julio en Celsius 232, el festival de terror, fantasía y ciencia ficción de Oviedo, sostiene que es una novela de “ciencia ficción humanista”

Regina Salcedo es autora de una decena de obras de poesía y narrativa.
    Publicado el 21/06/2021 a las 06:00
    La realidad supera la ficción, se pronuncia con frecuencia. “Pero creo que muy pocas veces la realidad supera la ciencia ficción”. A este pensamiento daba vueltas la escritora pamplonesa Regina Salcedo Irurzun al inicio de la pandemia. Pensaba en lo fértil de nuestra imaginación -“capaces de crear cosas increíbles, vamos mucho más deprisa de lo que evoluciona la tecnología, la ciencia...”- y en la de literatura y cine que abordan crisis mundiales sanitarias y “las tratan de manera muy catastrófica, con escenarios de caos, de sociedad que se hunde, de ‘sálvese quien pueda’...”. Y aunque no resta ni un mínimo de tragedia a la situación actual, “llega la pandemia global y la pasamos en el sofá de casa”. De ahí que se planteara que un encuentro alienígena que relacionamos con invasiones y hecatombes tal vez no cambie la vida, sino que se asimile y se incorpore a ella. Con esta premisa arrancó la escritura de su última novela, La Baba Celestial, en la que un ente llega del espacio y forma tormentas extrañas muy espectaculares que entusiasman a la gente hasta que se acostumbra a su presencia y acaba por ignorarlo, lo que no significa que no continúe desarrollando sus misteriosos propósitos.
    Salcedo, que presentará la novela a mediados de julio en Celsius 232, el festival de terror, fantasía y ciencia ficción de Oviedo, sostiene que es una novela de “ciencia ficción humanista”: el fenómeno alienígena está en segundo plano porque pone en el foco en los personajes y cómo se relacionan con todo esto.
    En esta novela hay varias primeras veces. Es la primera vez que se centra en la ciencia ficción pura, ya que se inició en la narrativa con la fantasía -la trilogía Los libros de Ollumarh- y pasó después a una obra de fantasía y ciencia ficción -Coser una vorágine-. Y es la primera vez que escribe para adultos, pues la trilogía lo fue para público juvenil y Coser una vorágine, para young adult. Pero no ha sido una evolución buscada. “Escribo la historia que me apetece contar, y unas son para un público y otras para otro, por la temática, los puntos de vista, el mensaje, el tono...”.

    EL INDIVIDUO Y LA MASA
    Hablar de alienígenas no implica hacerlo de monstruos verdes con varios brazos. “Muchas veces creamos alienígenas sofisticados y extraños a los que, queramos o no, seguimos atribuyendo capacidades y comportamientos humanos. Y aunque les llevemos a los extremos, para la novela me parecía que lo más desconcertante no era un ente con una extrema maldad, por ejemplo, sino con falta de propósito básico, de prosperar, de extenderse y de perpetuarse”.
    Entonces, ¿qué hace este ser? Y aquí Salcedo se reconoce bajo el influjo de dos obras célebres. La primera, Picnic extraterrestre, de los hermanos Strugatski, sobre la hipótesis de que, ante un encuentro alinígena, los humanos seríamos incapaces de interpretarlo y entenderlo, por no contar con la tecnología idónea para desentrañar sus aparatos y por la brecha a nivel mental, “una incomprensión tal vez insalvable”. La segunda obra, el cuento de Herman Meville Bartleby, el escribiente, sobre la inacción del protagonista. “Y es una manera de actuar que se nos escapa porque vivimos, y más en esta sociedad, desde la mentalidad más utilitarista y pragmática, y todos los seres tienen su fin, su propósito. Y encontrarte con algo que parece que no, que no busca reproducirse, ni extenderse, ni conquistar, es lo más desconcertante”.
    Salcedo desgrana la historia por un narrador en primera persona, periodista en la crisis de los cuarenta y tantos, un narcicista al que nombraron representante del alienígena para narrar su evolución. Y si llegó a creerlo una suerte por el interés que suscitaba en la población, conforme pasa el tiempo y la gente se acostumbra a que el ente no haga nada, se convierte en condena.

    Con humor y a través de este periodista, Salcedo expone su mensaje. Porque la Baba es una metáfora de cómo funciona el ser humano. “Se dice que el individuo es inteligente y la masa, estúpida. Pero en esta novela el individuo es estúpido y la masa, todavía más. Creo que, como especie, las personas somos muy infantiles cuando debemos enfrentarnos a grandes problemas”, señala la escritora, apuntando la crisis climática y medioambiental de la que llevan advirtiendo los científicos años “y parece que da igual”.

    Autora de cuatro poemarios y novelas de fantasía y ciencia ficción, ¿está su mente compartimentada? Y algo así, porque los impulsos para escribir en un género y otro son muy diferentes”. Va a la poesía para tratar de resolver algún conflicto interno, una situación que le supera, por la que lo pasa mal, que no entiende. Incluso una cuestión intelectual. “Es un conocimiento personal, intelectual, sentimental. Está ligado a mí: es algo muy introspectivo y trato de averiguar cosas sobre mí. Pero, cuando voy a la narrativa, me olvido de mi identidad”, indica. Porque, si bien siempre queda la impronta de quien firma, se mete en la piel de otra persona. “Es una salida hacia afuera. La narrativa es para mí como el patio de recreo: la gozo”. Y entonces, ¿la poesía la sufre? “No siempre es un sufrimiento, pero sí es más introspectivo, y me cuesta leer en alto poemas muy duros para mí de libros en los que he hablado sobre la muerte de mis padres o de enfermedad. Y eso no me pasa con la narrativa”, señala Salcedo.
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