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Libros

Juan Gracia y Manuel Horno desvelan el oficio de ser escritor

Presentaron sus libros ‘Fuego amigo: Los restos de la escritura’ y ‘Las haraganas’. Juan Gracia reflexiona sobre la escritura y Manuel Horno explica su experiencia ante su primera novela

Juan Gracia (izda) y Manuel Horno, presentaron Fuego amigo  y Las haraganas respectivamente en la Feria del Libro.
Juan Gracia (izda) y Manuel Horno, presentaron Fuego amigo y Las haraganas respectivamente en la Feria del Libro.
Actualizada 31/05/2021 a las 06:00

La Feria del Libro brindó ayer la oportunidad de unir en un mismo acto literario a dos escritores totalmente diferentes. No solo por estilos, temáticas o estructuras de sus libros, sino por su experiencia como escritores. Juan Gracia Armendáriz, autor de 18 libros y articulista de Diario de Navarra, y Manuel Horno García, procedente del mundo de la música y el teatro y debutante con su primera novela, compartieron con el público las razones que les llevaron a la escritura. También, los temas que les inquietan y llevan a las páginas de un libro, así como sus referentes en la literatura, esos autores que leyeron por primera vez, volvieron a releer y que les acompañan cuando se sientan frente al ordenador para iniciar o continuar una historia que, bien puede quedarse olvidada o convertirse en un nuevo libro.

Juan Gracia presentó Fuego amigo: Los restos de la escritura, que acaba de salir de la imprenta. Se trata de un libro muy personal en el que el autor reflexiona sobre el acto de la escritura, las herramientas que utiliza o las situaciones que le inspiran. Una obra que busca acercar al lector, no solo a Juan Gracia escritor, sino también a su persona.

Manuel Horno, por su parte, presentó Las haraganas, novela que publicó en noviembre del año pasado y que ha supuesto su paso al mundo literario ya que tiene una segunda novela terminada y una tercera en la que ya está trabajando. En su primer libro, Horno se adentra en la vida de tres hermanas octogenarias que ven como están llegado el final de sus vidas sin haber sido capaces de ser ellas mismas y que, a pesar de ser atemporal, evoca a la educación y sociedad de los años 40-50, a la generación de la posguerra.

GÉNEROS HÍBRIDOS

Cuando Manuel Horno explicó que no sabía encajar la obra de Juan Gracia en un género concreto, pues bien podía ser un ensayo o un diario personal, el autor de Fuego amigo opinó lo mismo, pues la obra surgió de una propuesta de la editorial valenciana Contrabando que le propuso escribir sobre el tema que quisiera. “La idea me pareció sugerente por la libertad que tenía para elegir un tema. Me gustan los libros misceláneos, que mezclan reflexión y análisis”, apuntó Gracia, quien definió su nuevo libro como un “texto de ficción sobre una evocación diaria” ya que sus páginas van saltando de un tema literario a una anécdota personal o la observación de lo que ocurre un día cualquiera en una calle o plaza. “No soy capaz de escribir un ensayo, pero me siento muy cómodo y libre en los géneros híbridos porque no estoy atado a unos personajes, una estructura o una trama”.

Esas ataduras tampoco las sintió Manuel Horno cuando escribió una frase. En concreto, “Julita nació el mismo día que estalló la guerra”, una oración con la que inició la novela sin saber hasta dónde iba a llegar. “A partir de ahí, tiré para adelante. Es un libro de personajes en el que no he tratado de inventar nada. El tema surge de la observación porque lo he visto en personas y me llamaba la atención. En esta sociedad convivimos distintas generaciones y diferentes maneras de enfrentar la vida. Es llegar a ese punto de la vida en el que una persona no ha sido capaz de romper y decir: quiero ser yo. Muestra que hay personas que no son capaces de dar un paso para cambiar su vida”.

GUIARSE POR LA INTUICIÓN

En cuanto a la temática de Las haraganas, Juan Gracia indicó que se había leído la novela y que le llamó la atención la narración convencional, sin metáforas, que lleva de la mano al lector hacia una historia que parece conocida. “Es una novela que exige lentitud y me ganó el fraseo”, a lo que Horno agregó que en la escritura hace un juego con la música y que el humor también está presente en el relato de unas mujeres que a veces muestran amargura.

Juan Gracia recordó que comenzó a escribir Fuego amigo: Los restos de la escritura durante en plena pandemia, cuando regresó a Pamplona justo antes de que se decretase el confinamiento. Despues, llegó la revisión del texto, la relectura y las correcciones, tareas que no le gustan demasiado. “Me parece una auténtica tortura”, dice el escritor, que, por el contrario, disfruta cuando tiene que elegir la voz que da sentido al libro y guía a los lectores por las páginas. “Las decisiones en la redacción de la novela son muy importantes, sobre todo, la voz y el tiempo para que la narración tenga verosimilitud”.

También desveló que que una de sus preferencias es narrar en primera y no en tercera persona, mientras que la salud es un tema recurrente en buena parte de sus libros. “”Me gusta escribir desde un yo, que no es el escritor, pues se consigue que el lector siempre vaya por detrás, nunca sabe qué va a ocurrir. Si la narración es en tercera persona, permites al lector conocer los recovecos mentales de los personajes”.

FACETA PERSONAL

Cada uno con sus experiencias y vivencias, Juan Gracia y Manuel Horno coincidieron en varios aspectos del trabajo del escritor y de la literatura. Ambos reconocieron que son intuitivos a la hora de escribir y consideraron que ser escritor merece la pena. “Es una profesión un poco de locos. Hay quien pensará: qué hace un tipo durante meses y meses dandole a la tecla de un ordenador, encerrado en su habitación, sin saber si lo que está escribiendo se va a materializar o no en un libro”, cuestionó Gracia, mientras que Horno indicó que es un oficio que me está apasionando, a pesar de los momentos complicados que puedes tener”.

Buscar el equilibrio entre el escritor y la persona que hay detrás es otro de los retos en el que coincidieron los dos autores. Por un lado, están los personajes e historias de sus libros y, por otro, la vida propia, las reflexiones e inquietudes de cada uno. Y llegar al equilibrio, a veces es complicado. “He aterrizado en la escritura cerca de los 50 años. El proceso de escribir es un placer, voy aprendiendo y reflexionando sobre él, pero el equilibrio es complejo. A veces te desnudas como persona y escritor, pero a la vez quieres salvaguardar una parte de tu vida que es la de la contemplación, la reflexión, el silencio, la naturaleza, los animales”, comentó Manuel Horno.

Juan Gracia agregó que los pensamientos y reflexiones propias siempre existen y que por esta razón le gustan los libros misceláneos como el que acaba de publicar. “No he tenido temor porque elegí hacer un libro fragmentario, con distintos temas. El miedo es que se te vaya la mano cuando estás escribiendo. El hiloconductor de Fuego amigo es la enfermedad, pues varias personas queridas se vieron tocadas por la enfermedad. La situación que vivieron ellos, pero también la que viví yo con ellos, afectó al transcurso del libro. No podía ser de otra manera y entraron en él”.

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