El mundo mágico de Ana Hernández

La exposición ‘The Magic Show’ instalada en la galería Michel Menéndez, invita a un viaje por el surrealismo pop, con la figura femenina como protagonista

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Cristina Altuna

Actualizado el 26/05/2021 a las 20:18

La niña soñadora que fue, esa niña que imaginaba nubes, carruseles y  muñecas,  acompaña a Ana Hernández de San Pedro en su etapa adulta.  También en su tránsito artístico, pues quien contempla sus obras quizá se sorprenda con esas figuras femeninas llenas de detalles, a las que les acompañan otros seres u objetos con los que la autora plasma sus inquietudes, pero también sus anhelos y sus sueños.  Una parte de este mundo mágico de Ana Hernández se encuentra ahora en la galería Michel Menéndez donde presenta The Magic Show, su primera exposición en la capital navarra formada por 21 óleos sobre madera. 

Como si de un cuento se tratara, la artista llena sus obras de figuras femeninas como muñecas, sirenas, niñas o mujeres que hablan de amor, desamor o libertad.  Unas figuras que nunca están solas, pues en la narración pictórica les acompañan una serie de objetos y seres que, además de elementos decorativos, forman parte de la historia. Por ello, quien contemple su obra podrá fijar la mirada en las peculiares nubes, flores y árboles, pero también en veleros, llaves mágicas, jaulas, carruseles, minotauros marinos, teteras, helados, tartas o botas de tacón llenas de deseos.


SURREALISMO Y BARROCO

Desde su más remota infancia en Cáceres, Ana Hernández jugaba con los pinceles y las muñecas y creaba sus propios personajes de ficción. Lo que en principio era una afición se convirtió en su profesión cuando se trasladó a vivir a Italia y consideró que había llegado el momento de tomar una decisión  y apostar por la pintura como forma de vida.  “Estudiaba Filología y cuando llegué a Italia, quizá por la libertad de estar sola, por estar emancipada y conocer todo lo que ví en el país, me dio pie a intentarlo. Empecé a hacer mis primeros lienzos y luego busqué apoyo de profesionales para que me dijeran si era factible continuar”, recuerda la artista, que realizó su primera exposición en Roma en 2001. “Fui valiente,  podía haber sido una decisión catastrófica, pero no ocurrió así. Mi obra siempre ha gustado o, al menos, ha impactado mucho”.

Desde entonces, no ha dejado de evolucionar en una pintura que comenzó con paisajes  y continuó con la figura femenina para transitar entre el  surrealismo-pop y el realismo mágico.  “Lo de los estilos es muy antipático de describir para un artista, al menos para mí. Está claro que mi obra bebe del surrealismo y, además, como es contemporáneamezcla muchos elementos de la cultura pop”. Sin embargo, Ana Hernández considera que hay recursos del surrealismo pop que ella no utiliza, como son las refrencias a lo macabro o lo tétrico. Por el contrario, se aferra a los fondos oscuros como un guiño al tenebrismo del barroco. “Mi estilo es neo barroco, así lo defino”.

Las figuras femeninas centran la mirada de cada una de sus cuadros, unas figuras que comenzaron siendo muñecas y que después han perdido todo tipo de articulación para hacerlas más humanas y cercanas a las mujeres de hoy en día. Eso si, siempre ambientadas en un mundo mágico que inventa desde su perfil más infantil. “Soy una especie  de Peter Pan en mujer. Nunca me ha abandonado esa niña que me tiene cogida de la mano desde siempre. Creo que  eso es lo que me hace volar a estos mundos mágicos y pensar en los elementos que caracterizan mi obra. Es mi forma de ser, soy así, sin que esto suene a tener que ser boba por tener esa parte infantil que no has querido abandonar nunca”.


COLOR Y DETALLES

Madera y óleo son los dos materiales con los que trabaja la artista que no hace bocetos y apenas dibuja en la tabla. Tan solo, unos trazos que le sirven para tener unas coordenadas sobre cómo encauzar la obra que le exige mucha minuciosidad y un trabajo de un mes para terminarla.  “Como es figura humana tengo que hacer unos trazos anatómicos, pero muy pocos. Apenas dibujo, voy a saco con el óleo porque es así cuando empiezo a visualizar la obra que tengo en mi cabeza”.

El color cobra vida en las manos y pinceles de  Ana Hernández, que utiliza una amplia paleta cromática en la que el rojo y el azul son recurrentes. A través de  colores muy vivos y llamativos, perfila cada uno de los detalles que hacen de sus obras un juego plástico para evocar distintas temáticas o inquietudes. “Lo que yo haya querido decir es irrelevante, lo importante es lo que le transmite a quién la contempla.  Mis obras transmiten muchas historias y admiten distintas interpretaciones”.

 

+ ‘The Magic Show’ Ana Hernández  Galería Michel Menéndez (c/San Antón 61). Hasta el 1 de junio. Horario: martes a sábado, 12 a 14 y 19 a 21 horas. Domingos y festivos: 12 a 14 horas. 

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