Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Literatura

Amaia Oloriz revive la fuga de San Cristóbal a través de la ficción

La escritora recuerda el dramático suceso, que cumple hoy su 83 aniversario, con una historia a dos tiempos: 1938 y la Pamplona actual

Amaia Oloriz revive la fuga de San Cristóbal a través de la ficción
Amaia Oloriz revive la fuga de San Cristóbal a través de la ficción
    Publicado el 22/05/2021 a las 09:00
    Amaia Oloriz Rivas (1962) es de Villava y el monte Ezkaba siempre ha formado parte de su paisaje vital; recuerda las excursiones que hacía de niña al Fuerte que lo corona, entonces con soldados que estaban haciendo la mili allí arriba, pero siempre en un contexto festivo, de ocio, sin la menor idea de lo que había pasado allí a finales de los años 30. Cuando Fermín Ezquieta publicó Los fugados del Fuerte Ezkaba conoció la historia, se enteré de que en su lugar de juegos había tenido lugar la mayor fuga carcelaria de la historia de Europa. Ochocientos presos políticos del franquismo se fugaron del penal el 22 de mayo de 1938 y los días siguientes se desató una caza que acabó con más de 200 muertos a tiros o fusilados, la mayoría de ellos de vuelta al Fuerte y sólo tres cruzando la frontera con Francia, el objetivo de la fuga. “Me quedé impresionada al descubrir ese horror”, señala.
    En los últimos años se han publicado numerosos libros sobre la fuga y sobre el propio Fuerte de San Cristóbal, en su mayoría trabajos de investigación. Amaia Oloriz publica ahora en Txalaparta El largo sueño de tu nombre, en la que se aproxima a aquellos sucesos a través de la ficción.
    “En la novela histórica a veces es más difícil transmitir los hechos y, sin embargo, en una novela de ficción la gente se involucra más, es una forma de dar visibilidad a este capítulo de nuestra historia”, apunta. Su objetivo ha sido que no se olvide a aquellas personas, y se ha valido de los testimonios de los supervivientes pero también de su propia imaginación.
    El lector se mete en la piel de dos presos, Joaquín y Tomás, cuando abren las puertas del fuerte y se dirigen en tropel a la salida del presidio guiados por una voz anónima que grita “¡A Francia, a Francia!” El tercer protagonista es Fernando Lusarreta, un carlista que se vio involucrado en ese capítulo histórico. Pero la trama salta después a la Pamplona de 2014, donde un periodista se hace de forma ilícita con el diario de un desconocido. “Esa lectura le hace investigar qué ocurrió en la fuga, porque era un episodio de la historia que no conocía”, señala la autora, contenta de haberse metido por primera vez en la cabeza de personajes masculinos. A lo largo de las páginas se va descubriendo un secreto que la autora no quiere desvelar. “He llorado muchísimo escribiendo esta novela”, admite Oloriz.
    Es habitual en las novelas de Oloriz situar al lector en el presente y que sus personajes le lleven al pasado. En Las Golondrinas del valle de Roncal, por ejemplo, usó la técnica para dar visibilidad a las mujeres de los valles de Roncal y de Salazar que emigraron a Francia. También ha abordado temas como el contrabando en Burguete o los niños robados. “Yo he llegado aquí con el boca a boca”, asegura Oloriz. “Creo que consigo que el lector se sienta reflejado en las historias que cuento, y luego ubicarlas en Navarra a mi público le gusta, ése es el secreto de haber llegado a tanta gente, que ya me están preguntando cuándo saco la siguiente”, cuenta.
    Oloriz es escritora autodidacta. Es técnico de recursos humanos en una empresa pública del Gobierno de Navarra, y el no depender económicamente de la literatura para vivir le da la tranquilidad para poder escribir. No se dio cuenta que había escrito su primera novela -ella pensaba que iba a ser un relato corto-, hasta que la acabó. “Los personajes me fueron envolviendo y la historia me llevó de aquí para allá”, recuerda. La autoeditó para amigos y familia y la sorpresa fue que todos le reclamaban más ejemplares. Así se fue metiendo en este mundo y se acabó involucrando en la propia distribución. “Era un mundo desconocido para mí, iba como cohibida, pero te encuentras a personas como Marcela, de la librería Abárzuza, o Carmelo Buttini, de La Casa del Libro, que están dispuestísimos a ayudarte, que se leen tus libros y ellos mismos los aconsejan a su público”. Pero no solo en librerías. Oloriz tejió una red de distribución casera en los comercios de su entorno, como en el bar Gorriti. “El dueño es mi compañero y se le ocurrió un día ofrecer con las cañas la lectura, fue muchísima gente”, explica. En Villava cuenta también con la panadería Arrasate, que son familia, y han distribuido sus libros, la carnicería Oloriz o el estanco... “Cuento con un montón de gente dispuestísima a ayudarme”, relata.
    Hoy, precisamente, se cumple el 83 aniversario de la fuga. “Para mí el 22 de mayo es una fecha que está en el corazón”, asegura. “Hay un antes y un después de esta novela para mí, es una historia que me impactó, me dolió muchísimo y siempre que oigo hablar del Fuerte se me encoge el alma”.
    volver arriba

    Activar Notificaciones