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El fotógrafo Miguel Goñi muestra lo que se vivió en Auschwitz

Una exposición en el Palacio del Condestable recorre los edificios del campo de concentración

El fotógrafo Miguel Goñi muestra lo que se vivió en Auschwitz
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El fotógrafo Miguel Goñi muestra lo que se vivió en Auschwitz

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Cristina Altuna

Actualizado el 08/05/2021 a las 06:00

Memoria e historia se dan la mano en la exposición que Miguel Goñi Aguinaga presenta en el Palacio del Condestable, una muestra que da sentido a la expresión “una imagen vale más que mil palabras” ya que las distintas fotografías de Arquitectura de la muerte, que así se titula la exposición, no necesitan títulos ni referencias escritas para interpretarlas. A través de la arquitectura del campo de concentración de Auschwitz, el fotógrafo pamplonés muestra las alambradas eléctricas o de púas que rodeaban el terreno, los barracones y las ventanas tapiadas de los edificios donde encerraban a los prisioneros, así como los crematorios y cámaras de gas que atestiguan el genocidio de los judíos llevado a cabo por los nazis. “No tengo que explicar mucho más, ni recrearme en indicar cuál es la cámara de gas. Creo que las imágenes concentran todos los mensajes, tienen la suficiente fuerza para identificar lo que ocurría”, explica Miguel Goñi.

REMOVER SENTIMIENTOS

La sobriedad destaca en las 17 fotografías en blanco y negro que componen la muestra y que Miguel Goñi apenas ha tratado, de forma intencionada, para mostrar con el mayor realismo posible lo que se encontró hace cinco años cuando visitó Auschwitz en un día invernal, gris y con poco público en las instalaciones convertidas en un museo histórico. Junto a las edificaciones, la exposición muestra un perfil más humano a través de una serie de retratos de hombres y mujeres que, al llegar al campo de concentración, fueron fotografiados sin saber cuál iba a ser su suerte. Unos rostros en los que el autor ha utilizado el color en busca de una reflexión sobre la diversidad de razas. “Los retratos pertenecen a personas que estuvieron en ese campo de concentración. Vi caras de desconcierto, cansancio, miedo, pero también otras personas tampoco mostraban que estaban sufriendo. He dado esos toques de color para recordar que son personas que han muerto y detrás de sus muertes hay unas banderas, hay una parte de colores, de naciones, de lo sufrido en una guerra”.

Acostumbrado a viajar con su cámara fotográfica, Miguel Goñi visitó Auschwitz hace cinco años con la idea de realizar una serie de fotografías orientadas a la arquitectura que iba a encontrarse. Pero, al acceder al recinto, sintió que Auschwitz era algo más que un campo de concentración, era una llamada de atención al pasado, también al presente, para no olvidar lo sucedido y evitar que pueda repetirse. “El día que lo visité, se convirtió en un día especial. Me sentí impactado. Siempre escuchas y lees sobre los campos de exterminio de la Segunda Guerra Mundial, pero estar frente a lo que sufrieron tantas personas, llega muy adentro. Noté una energía especial, me caló hondo”.

RESCATAR DEL OLVIDO

El impacto que sintió cuando recorrió el campo de concentración le removió su interior. Dejó a un lado la visión más arquitectónica, para reproducir esos edificios y lugares cargados de historia, sin querer entrar en detalles que ahondase en el dolor o la deshumanización. “Había una parte de no creérmelo, no terminaba de creer que el ser humano haya sido capaz de hacerlo. Cuando te cuentan historias lejanas de una guerra, siempre hay como una barrera temporal que roza la historia. Pero en este caso, estaba allí, lo estaba visitando, lo vi tan cercano que me removió mucho. Todavía hay gente viva que ha pasado por esto, tanto de un lado como del otro”.

Acercarse a cada una de las fotografías supone adentrarse en un espacio, pero también permite visualizar pequeños detalles que ofrecen una idea de lo que allí se vivió. Así ocurre con las capas de muros que rodean el lugar, con las ventanas proyectadas por la luz en un edificio, pero que están tapiadas con ladrillos o con la chimenea de la cámara de gas.

Otras fotografías, por ejemplo, muestran una pared intervenida de la cámara de gas o un retrato en negro que simula estar carbonizado. “Hasta este año no había sentido tan cerca que en el ambiente hay un pequeño germen que me está recordando a lo que dio lugar a este exterminio nazi, uno de los populismos más graves que ha habido en el mundo. Creo que no hay que olvidar, todo lo contrario. Mi intención con esta exposición es ofrecer un recordatorio de lo que ocurrió hace muy poco tiempo. No hace tantos años el ser humano fue capaz de actuar de esta manera, de matar por ser de una raza u otra. Debemos tenerlo presente aunque existan personas que no quieren, no saben ver o no son conscientes de que pequeños gestos pueden acarrerar tragedias como ésta”.

DÓNDE VERLA

Arquitectura de la muerte’. Miguel Goñi Palacio del Condestable. Hasta el 9 de mayo. Horario: 9 a 21 horas.

DNI

Miguel Goñi Aguinaga nace en Pamplona en 1991.Tras estudiar Derecho en la Universidad Pública de Navarra, decantó su actividad profesional como fotógrafo y realizador audiovisual en 2013. Desde ese año, compagina proyectos personales con trabajos profesionales. Recientemente ha realizado dos exposiciones en Pamplona y Barcelona con su proyecto fotográfico Negro, a la que se suma la muestra instalada en el Palacio del Condestable.

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