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Literatura

¿Quiere que le lean por teléfono?

Las bibliotecas de Yamaguchi y Civican lanzan esta Navidad una nueva iniciativa para sus vecinos de San Juan mayores de 65 años: leerles textos breves y sugerentes. Los voluntarios que les pondrán voz recibieron ayer pautas de cómo hacerlo

¿Quiere que le lean por teléfono?
¿Quiere que le lean por teléfono?
Publicado el 16/12/2020 a las 06:00
Hasta la pandemia, las biblioteca de Pamplona-Yamaguchi y Civican contaba con un grupo de voluntarios que acudía a los domicilios de personas mayores de su barrio, San Juan, para leerles textos. Unos meses después de cortarse y ante las próximas fechas navideñas, el servicio regresa en otro formato: un grupo de trece voluntarios llamará por teléfono a las personas interesadas en ser oyentes de textos breves y sugerentes que ambas bibliotecas llevan semanas preparando. Serán llamadas de entre diez y quince minutos, una por beneficiario, que desde hoy puede inscribirse por teléfono, por email o en persona en Civican o en Yamaguchi y concertar una cita y dejar el número de teléfono en el que quiera escuchar la lectura, en castellano o en euskera. Las llamadas con lectura comenzarán el 23 de diciembre hasta el 5 de enero.
Integrantes ambas bibliotecas del Pacto por la Persona Mayor del Barrio San Juan-Donibane, por la que ya venían ofreciendo dos servicios gratuitos para acercar la lectura a casa -el préstamo de libros, revistas y películas y la lectura a domicilio-, cuenta Villar Arellano, directora de la Biblioteca de Civican, que hay experiencias previas en otros lugares. Con un programa de voluntariado similar al de las dos bibliotecas pamplonesas de personas que iban a leer a las casas de sus vecinos, el bibliotecario de Soto del Real (Madrid) Juan Sobrino sustituyó durante la cuarentena las visitas por las llamadas telefónicas. “Vimos la experiencia y nos gustó mucho, e intentamos crear algo similar aquí con la red de voluntarios tan estupenda que tenemos, sintiéndonos además muy arropados por otras entidades del Pacto por la Persona Mayor. Y esto es lo que está ocurriendo: es un trabajo en equipo”.
En esa carpeta compartida por ambas bibliotecas ya hay cuentos de humor o misterio, poemas, fragmentos de grandes clásicos, leyendas, anécdotas locales, buenas noticias... “Aunque los interesados pueden indicarnos su tipo de lectura preferido, la idea es que se dejen sorprender, si bien con una oferta que se acerque al gusto”.
LA VOZ LO TRANSMITE TODO
Las personas estamos preparadas para captar la escucha, igual que el bebé que aún no ha nacido capta desde el interior del vientre de su madre los sonidos del entorno. “Estamos muy adaptados a la escucha aunque creamos que no y que somos muy visuales”, indica la psicóloga Maite Campistegui. Pertenece al Grupo de Trabajo de Psicología del Envejecimiento del Colegio Oficial de Psicología de Navarra que ha preparado las pautas que ayer recibieron los trece voluntarios respecto a qué cuestiones atender en esas llamadas de lecturas.
Es un hecho que la voluntariedad de quienes van a realizar estas llamadas lleva implícito que “son personas con ganas de colaborar y que a priori van a empatizar” con quien se encuentra al otro lado del teléfono, “que estará esperando el momento”. Considera Campistegui relevante captar cómo hablará el oyente en esa toma de contacto y qué impresión causará al lector por las emociones que transmite su voz a través del tono y las pausas que realiza al hablar.
Y es que, añade Campistegui, en ausencia del lenguaje corporal -“el lector no va a poder ver cómo se mueve el oyente, qué hace con las manos o cuál es su aspecto físico”-, “por el oído se pueden captar muchas cosas”. “Los voluntarios van a sentir enseguida el nexo de unión con la persona a la que llaman porque estamos adaptados a captar lo que otras personas nos dicen, y, como solo tendrán el teléfono, estarán aún más atentos a esa voz y su dinamismo, a las pausas al hablar, a la entonación”. Preguntar al oyente cómo se encuentra, si está sentado cómodamente, si le escucha bien... será el paso para que el voluntario se haya hecho a la idea de cómo es el oyente o cómo está, empezando después la lectura.
¿Y cómo debe ser? “La emoción, que la lectura telefónica funcione y que sea una actividad bonita y atractiva la vamos a dejar en manos de la entonación, en dar emoción al texto, en dar sentido a la historia que contamos por teléfono”, afirma Óscar Orzaiz. Actor y director de teatro (dirige y coordina el Grupo de Teatro de la UPNA desde 2006) fue quien ayer apuntó a los voluntarios las pautas de la lectura dramatizada que harán por teléfono. Porque, añade, “quince minutos pueden convertirse en larguísimos si quien lee lo hace de forma monótona, sin poder verse además lector y oyente”.
Buscar la entonación adecuada es la clave “en la que hay que echar el resto” a la hora de contar una historia, saber “cargar de emociones lo que se va a leer, dar el máximo sentido a la historia que se cuenta”. La segunda clave imprescindible, otorgar la importancia que se merecen a la dicción y la vocalización para que se entienda lo que se lee. No obstante, Orzaiz parte de que a los voluntarios de esta actividad les gusta leer, por lo que está “seguro de que en su cabeza están dando el sentido y entonación necesarios a los textos”. “Si no están acostumbrados a leer en voz alta, hace falta trabajar un poco para que esa entonación salga de sus cabezas y sepan transmitirla al otro lado del teléfono”.
Orzaiz define esta actividad organizada por las dos bibliotecas como “historia emocionante, extraordinaria, maravillosa” y alaba la responsabilidad que asumen estos voluntarios de querer transmitir con lo que leen y no leer por leer un texto cualquiera.
EL ACOMPAÑAMIENTO
Leer con voz clara, enfatizar los puntos de la lectura que necesiten mayor emoción o una emoción distinta... y preguntar de vez en cuando a quien le escucha si le entiende bien y le gusta, “pequeñas pausas tranquilas para que al oyente le dé tiempo a preparar una respuesta, suponiendo que sea de edad avanzada y le cueste cohesionar las ideas, adaptándose el lector a su ritmo y modulando además el tono de voz a la escucha”, sostiene la psicóloga. Trucos además para que el lector sepa que en los minutos que lleva leyendo no ha perdido al oyente. “De ahí la importancia de que la historia se entienda y de darle la máxima emoción y sentido para mantener absolutamente atento al oyente”, acentúa Orzaiz.
Tal vez quien escuche sufra un deterioro cognitivo leve, lo que significará que la compresión puede ser más lenta y, en consecuencia, también la respuesta al preguntarle por algo. “Pero va a sentir emociones complejas como quien no sufre deterioro, por lo que hay que mantener esa lectura e intentar adaptarse a esa falta de atención momentánea de quien escucha”, indica Campistegui. O es posible que el oyente esté triste, circunstancia que también captará el lector, debiendo “preguntar con afecto positivo si lo que escucha le interesa y le gusta, para motivarle”. “El voluntario no debe preocuparse en el caso de que el oyente no responda de manera inmediata o muy activa: debe pensar que con lo que le está transmitiendo ya le está apoyando en la petición que ha hecho para recibir esa lectura porque se encuentra solo, porque necesita distraerse... por el motivo que sea. El voluntario y la voluntaria le estarán acompañando, con independencia del estado físico o psíquico de quien les escucha, y ese acompañamiento ya va a ser positivo”. Tan positiva como consideran en su grupo de trabajo del Colegio Oficial de Psicología de Navarra que será la experiencia “por ser una manera de conectar con alguien que quiere recibir esa lectura y que quiere que le cuenten algo para sentirse bien”.
CLAVES

Turnos y días: los días 23, 28, 29 y 30 de diciembre y 4 de enero, de 12 a 13 horas y de 18 a 19 horas. Los días 24 y 31 de diciembre y 5 de enero, de 12 a 13 horas. Cada llamada durará entre 10 y 15 minutos, las personas interesadas (deberán ser vecinas del barrio de San Juan y mayores de 65 años) podrán pedir una única llamada y el servicio se puede solicitar por teléfono, por email o en la propia biblioteca, a través de un familiar. Biblioteca de Yamaguchi: 948 26 40 28 y biblioteca.yamaguchi@navarra.es. Biblioteca Civican: 948 22 24 44 y bibliotecacivican@fundacioncajanavarra.es
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