Marialuz Vicondoa: “Un libro de relatos es abrirte de corazón, eres tú misma”

Una serie de relatos sobre la adopción, la infancia o las mujeres, junto a un diario sobre la la enfermedad irreversible del marido de una de sus hermanas centran el libro que la autora presenta esta tarde en la Feria de la Edición.

“Un libro de relatos es abrirte de corazón, eres tú misma”
AmpliarAmpliar
“Un libro de relatos es abrirte de corazón, eres tú misma”Eduardo Buxens
“Un libro de relatos es abrirte de corazón, eres tú misma”

CerrarCerrar

Cristina Altuna

Actualizado el 26/09/2020 a las 06:00

No esconde su afición a escribir, como tampoco su interés por participar en certámenes de relatos y cuentos. Siempre lleva consigo un papel y un bolígrafo, para anotar en cualquier momento del día una idea, una reflexión o un hecho que le ha llamado la atención. Así es como Marialuz Vicondoa Álvarez, que estudió en la Universidad de Navarra y es periodista de Diario de Navarra desde hace más de veinte años, ha tejido las historias de los distintos relatos y cuentos de Vidas y ausencias desmenuzadas, su nuevo libro que se presenta esta tarde (19 horas) en la Feria de la Edición. Editado por Papeles del Duende e ilustrado por María Urmeneta, el libro recopila un puñado de historias que apelan a la ilusión, la ternura, el miedo, la nostalgia o el cariño. Unos sentimientos que también afloran en la segunda parte del libro, en el que relata un viaje emocional a modo de diario durante la enfermedad irreversible del marido de una de sus hermanas.


Acaba de presentar una biografía del psiquiatra Federico Soto y ahora publica una serie de relatos. ¿Este es su libro más íntimo?

Un libro de relatos es abrirte de corazón, aquí eres tú misma. No tiene nada que ver con escribir una biografía y mucho menos con una entrevista en la que, como periodista, estás en un segundo lugar y cuanto menos se note que estás, mejor. Pero ser periodista te da pie para aprender mucho de los demás porque tienes el derecho a preguntar.

Las mujeres, la infancia, la adopción o San Fermín centran buena parte de los relatos que ha presentado a certámenes. ¿Qué le aportan estos concursos?

Son temas que me interesan y que eran el hilo conductor de los concursos, por eso me presentaba. Muchos escritos no los hubiera hecho si no tuviera un motivo como un concurso. Me sirven como impulso y creo que tienen esa función importante. No se trata solo de descubrir autores, que también, sino de motivar a la gente. Impulsan las ilusiones para ponerte a escribir.

Mi cuñado y yo, la segunda parte del libro, es un cúmulo de pensamientos y sentimientos. ¿Le costó escribirlo?

Necesitaba hacerlo, lo escribí para expresar lo que iba sintiendo durante el año de vida de mi cuñado, desde que le detectaron el cáncer hasta que murió. No es una narración objetiva de los hechos, sino un relato de sentimientos. Al final de cada día, tenía todo ahí dentro y sientes la necesidad de contarlo. No para explicárselo a alguien, sino para explicármelo a mi misma.

¿Le ha resultado difícil compartirlo con los lectores?

Cuando hice una segunda lectura del relato, se me acumularon emociones. Tuve la sensación de que te quedas al desnudo, sobre todo, con sentimientos que no solo son tuyos. Si solo fueran míos, el desnudo es personal, propio. Pero expreso asuntos de la familia y esa desnudez me daba más reparo. He limado hasta el extremo el texto, lo he revisado muchísimo y he puesto mucho esfuerzo para que lo escrito no pudiera pertenecer a ese ámbito tan íntimo que puede dañar si se publica. Le pedí permiso a mi hermana, lo leyó, al igual que sus dos hijos. Tenía que ser así porque no puedo adueñarme de los sentimientos y vivencias de otras personas. Puedo hacerlo, pero me generaría una intranquilidad.

Dice que siempre lleva consigo un papel y un bolígrafo.

Los papeles me acompañan y tengo una caja en la que voy dejando esos papeles con ideas y temas sueltos que escribes y luego los dejas. Siempre estoy apuntando ideas, soy de llevar una libreta y creo que todos los periodistas tenemos ese mismo perfil. Aunque tengamos ordenador y móvil, un papel y un bolígrafo es esencial. Cuando vas viviendo, en cualquier momento, necesitas poner palabras a lo que ocurre. Y como no es cuestión de meter el rollo al que pasa por ahí o está a tu lado, pues lo escribes.

En su tránsito vital, ¿a qué le gusta poner palabras?

A las emociones y sentimientos. Intento explicar lo que tenemos dentro, que es la gran incógnita. También mostrar cómo lo expresamos. No vale decir tristeza, porque tu tristeza no es igual a la mía y a la de otros. La tristeza, la alegría, la pena, la nostalgia, el miedo, el llanto, el dolor, la incomprensión, la impotencia o la rabia son diferentes para cada persona. Explicar los sentimientos es difícil, por eso, cuanto más vocabulario se tenga, mejor. Siempre se puede aprender más, seguimos aprendiendo cada día. Es como si tuviera una deuda con el lenguaje, es un tiempo que no he aprovechado para aprender palabras.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora