Humorista
Carlos Latre: "He tenido la suerte de arruinarme: el fracaso es la sal y pimienta del éxito"
El imitador, que llega este jueves a Baluarte, asegura que la autocensura es uno de los mayores problemas del humor hoy. “No solo piensas en que nadie se ofenda, sino en que nadie malinterprete lo que dices”


Actualizado el 10/09/2020 a las 06:00
El humorista Carlos Latre regresa este jueves a Pamplona, a actuar en Baluarte. Asegura que la capital navarra es una de sus “plazas favoritas”. Su última visita a la ciudad data de este mismo año, en enero, cuando presentó en el Navarra Arena el evento Yo fui a EGB ante más de 10.000 espectadores. “La nostalgia funciona porque recuerda momentos felices de las vidas de la gente. A mí mismo me pasa. Este es un show con canciones que he vivido y soñado, que te han puesto los pelos de punto. Son momentos felices que revivimos”. A Baluarte llega con su espectáculo One Man Show, en el que aprovecha su destreza con las voces para sacar punta y humor a decenas de personajes del momento. “Siempre los actualizamos con lo que ha pasado ese mismo día, y con personajes y chascarrillos del lugar donde actuamos”.
¿Cómo han ido sus primeras actuaciones tras el confinamiento?
Hemos tenido ya unas cuantas. Hemos estado en Palencia, Castellón, Sanlúcar de Barrameda... en muchos sitios más, pero la de Pamplona va a ser la primera en el norte. Están siendo galas diferentes, raras, pero muy gratificantes. Yo iba con algo de miedo a cómo iba a ser todo, a cómo reaccionaría el público. Ves a los espectadores con las máscaras, y les digo que parecen el consejo de Darth Vader. Pero te das cuenta que el alma sigue siendo la misma, que se mantiene la risa y la cercanía, aunque parezca mentira. Estoy disfrutando mucho. Yo digo a menudo una frase, que es que las cosas hay que hacerlas. Al principio nos preguntábamos si íbamos a salir a la calle, volver a los teatros.., y lo que hemos hecho es decir que sí, que vamos a pasarlo bien y a conseguir que la gente se lo pase bien, que es algo muy necesario. Y lo que estamos recogiendo es mucha gratitud y cariño, a pesar de que, como sigue habiendo miedo, cuesta llenar los recintos.
Lo que sí ha traído la pandemia son nuevos personajes, como Fernando Simón, que por su voz y su físico imagino que es un blanco propicio.
Es un caramelito. Llama la atención que ha cambiado el paradigma de lo que funciona. El tema político siempre lo ha hecho pero antes no era de los más destacados. Pero ahora, cuando aparece Fernando Simón, es como si saliera Mick Jagger, una superestrella ante el que todo el mundo reacciona, y que es querido y cercano.
En este contexto de la pandemia, ¿es más difícil hacer humor?
La gente está muy sensible. Pero tengo claras lo que hay que diferenciar. Es inevitable que el personaje del momento, que es Fernando Simón, aparezca en mis imitaciones, pero otra cosa es faltar el respeto a alguien o a una situación que sabemos que está siendo terrible y que por primera vez en la historia nos ha tocado a todos de cerca. Por eso los temas son inofensivos: las mascarillas, la distancia de seguridad...
Ya antes de la pandemia, ¿los límites del humor ya se habían estrechado mucho?
Vivimos en una época un poco demasiado bienquedista, porque tienes que ser blanco, polite, no puedes decir nada por miedo a que ofenda. Por eso, se propaga un mal que es la autocensura, pensar en qué tengo que decir para que nadie se ofenda o, sobre todo en redes sociales, para que nadie malinterprete lo que has dicho, que es otro de los grandes problemas. Ahora mismo cualquier cosa que digas, no es que pueda ser utilizada en tu contra, es que va a ser utilizada en tu contra.
¿Cuánto en su trabajo hay de talento y cuánto de trabajo?
En torno a un 15% de ese talento que he desarrollado y el resto es trabajo, trabajo, trabajo, trabajo y después trabajo, trabajo y más trabajo. Y al final más trabajo. También hay que contar con la propia sensibilidad, con la capacidad de captar qué es lo que despierta cada personaje, su alma, lo que el público les ve..., y saber transmitirlo. Y además con humor, que es lo más importante.
¿No me diga que su jornada laboral es parecida a la de cualquiera que va a la oficina?
Hay que entrenar todos los días. Existen personajes como Fernando Simón que salen instantáneos, pero otros tardan mucho. En este espectáculo aparecen Pablo López, Antonio Orozco, Rosalía... que cuestan mucho. O las coreografías. Un show es un compendio de muchas dificultades. Afortunadamente, mi multidisciplinariedad me da plataformas como la radio o la tele donde puedo practicar todos los días.
Hablemos de su carrera, de sus comienzos. ¿Cuándo tuvo ese momento eureka en que se dio cuenta de que su facilidad para la voces podía ser la base de una carrera profesional?
He tenido varios momentos, varios puntos de inflexión en mi carrera. El primero fue la radio, el siguiente cuando fui a Barcelona y me fichó Crónicas Marcianas. Aquello no fue un trampolín, fue una catapulta. Después hubo idas y venidas, éxitos y fracasos... Aprendí mucho en TV3, en los programas Polònia y Crackòvia, pero Tu cara me suena me cambió la vida. Ahí ya no aparezco disfrazado, sino como jurado. Después de diez años, la gente comienza a conocer a Carlos y no a sus personajes. Después, es cierto, que tenido la suerte de hacer de todo, hasta de que me fiche en EE UU la CBS.
¿Cómo fue aquello? ¿Es muy diferente la televisión americana de la española?
Hay muchas más similitudes de las que pensaba. Creía que nuestra calidad era menor, pero me di cuenta que Tu cara me suena , La voz o programas de este tipo tienen la misma calidad que en EE UU. Lo que sí tienen los americanos es un chip con el entretenimiento en el cerebro. Por otra parte, es alucinante trabajar al lado de gente como James Corden o Drew Barrimore. Y me sentí a gusto. Llegas allí con mucho respeto, para explicar lo que haces a gente que no te conoce. Y funcionó. Hacía personajes como Rafa Nadal, Mourinho, Messi, Cristiano, Shakira, Julio Iglesias, que es sin duda el hombre más conocido de España en el mundo. La diferencia es que un programa de televisión allí tiene 30 millones de espectadores, la dimensión cambia.
¿La televisión es imprescindible en la carrera de un humorista?
Es el medio que te da la promoción. Es el más seguido y el que cuenta con más repercusión, aunque las redes le están ganándole terreno. Pero es cierto que la televisión en este país ha sido algo único, con una importancia tremenda. Quien se hace famoso en televisión, trasciende a todo lo demás.
¿Merece la pena la fama, que en todos los sitios le conozcan a uno, por mucho que le saluden de forma amable?
Merece la pena, porque estoy donde quiero estar. Hay días más molestos, pero lo cierto es que la gente es muy cariñosa, cercana y amable. Siempre me acuerdo de cuando soñaba con estar dónde estoy ahora. Así que bienvenida sea la fama, no me molesta nada, que dure toda la vida.
¿Siempre tuvo en la mente una vida como la que tiene?
Siempre quise estar más o menos donde estoy. Lo que sí he aprendido es que se necesita el método del esfuerzo, trabajar mucho, querer ser mejor, formarse, estudiar Shakespeare en Londres, hacer baile en Estados Unidos, canto, teatro clásico, millones de formación para ser mejor.... es alucinante, es una vida inimitable, es maravilloso. Además, se necesita ilusión, pasión y un punto de ingenuidad que todavía no se me ha ido. Llevo veintipico años de profesión y todavía me queda la sensación de que me queda mucho por aprender y por ofrecer.
¿No ha tenido a veces la sensación de que todo se le podía ir al traste en un momento?
Tengo una gran suerte que en España está penada pero en EE UU se premia: haber fracasado y haberlo pasado mal, en mi caso haberme arruinado por programas que no funcionaron. Te hace aprender de los errores. El fracaso es la sal y pimienta del éxito, sin los fracasos no hubiera llegado a los éxitos.
¿No se necesita también valor? Otros abandonarían.
Para mi no. En el peor momento tienes tu valía, tu experiencia, pase lo pase hay que seguir adelante.
Este jueves a las 21 horas Carlos Latre dará en la Sala Principal del Auditorio el pistoletazo inicial en Baluarte al Festival ANAIM Club Fest, promovido por NICDO y por la Asociación Navarra de la Industria Musical.
Entradas. Cuestan 25€. A primera hora de la noche de ayer quedaban libres más de 350, casi todas en palco.
EL ARTISTA
Debut en la radio Carlos Latre Ruiz (Grao de Castellón, 1979) estudió hasta COU en Tarragona y comenzó como locutor en los 40 Principales.
La televisión Alcanzó la fama con sus imitaciones en Crónicas marcianas, de 2002 a 2005, y después en Tu cara me suena donde es jurado desde 2011. Está casado y tiene una hija.