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Palacio de Ezpeleta

El patio del Palacio de Ezpeleta, un nuevo espacio para la cultura

Después de haber permanecido cerrado al público, el patio del Palacio de Ezpeleta abre sus puertas como nuevo espacio escénico y de juego al aire libre durante el mes de agosto

Foto de armas del Conde de Ezpeleta.
Armas del Conde de Ezpeleta.
ARCHIVO
  • Ruth Baztán Perochena
Actualizada 16/08/2020 a las 06:00

Tras haber permanecido clausurado durante años, llegando a resultar invisible para muchos, durante el mes de agosto, el patio del Palacio de Ezpeleta vuelve a abrir sus puertas con el objetivo de convertirse en un espacio escénico y acoger actividades al aire libre como teatro, música, circo o talleres, de carácter gratuito y pensadas para todos los públicos.

Al permanecer escondido tras una pequeña muralla y una puerta de acero, son pocos los que no solo han tenido el privilegio de caminar o sentarse en su césped, sino que han llegado a percatarse de su presencia. “Nosotras si que sabíamos que existía. Vinimos a un concierto, pero fue hace muchísimo”, confiesan María Jesús Álvarez y María Teresa González, vecinas de Pamplona.

DESCONOCIDO POR AÑOS

A pesar de que el Palacio de Ezpeleta pervive en Pamplona desde hace más de 300 años, todavía hay quienes ignoran su existencia y todo de lo que sus paredes han sido testigo durante este periodo de tiempo.

Vitori Azcona, vecina de la capital de la Comunidad Foral, admite que este edificio, como obra arquitectónica, lo tenía más que fichado, sin embargo, desconoce todo lo que se lleva a cabo en su interior. “Es el Palacio de Ezpeleta, el antiguo colegio de Teresianas, ¿no? Aunque ahora ya no se que se hace ahí dentro. Para mí será siempre Teresianas”, admite.

Al igual que esta última, Mila Leroiz, vecina de Pamplona, perdió la pista de este edificio, desde que dejara de ser un instituto. “Pues esto es las Teresianas de toda la vida. Luego se transformó en otra cosa, pero no tengo ni idea en qué. Ahora sé que se hacen exposiciones y cosas de arte”, afirma la pamplonesa.

Gema Rodríguez y su marido Bob Adamson llevan viviendo en Pamplona desde el año 2006, y conocen de primera mano lo que esconde, a día de hoy, el Palacio de Ezpeleta. “Ahora es la sede de la Escuela Oficial de Idiomas a Distancia de Navarra. Nosotros somos profesores de inglés, y más de una vez hemos tenido que venir para hacer los exámenes”, indica Rodríguez. “Sin embargo, no sé que pudo llegar a ser antes. Por su estética, diría que debió de ser un internado o algo así”.

Aunque su presencia no adquiera tanta relevancia para unos, existen otros para los que El Palacio de Ezpeleta no ha se ha convertido en un ‘gran olvidado’.

Edurne Aldasoro, natural de San Sebastián, aunque residente en la capital navarra, admite con orgullo conocer todas las fases en las que se ha visto envuelto el edificio. “Si, estoy bastante familiarizada. Se que es el Palacio de Ezpeleta, y que durante muchos años fue el colegio de Teresianas. Luego, cuando cerró se convirtió en el Conservatorio de música. Y ahora es la EOIDNA”, admite la vasca.

ESPACIO ESCÉNICO

Esta iniciativa llevada a cabo por el Ayuntamiento de Pamplona, en colaboración con el Gobierno de Navarra, lejos de resultar molesta y desfavorable parece haber sido del agrado, de los asistentes de los diferentes espectáculos.

“Nos parece muy bien que se aproveche todo, eso es lo que deberían hacer con otros espacios”, afirman Álvarez y González.

Manoli Liras y Julián Artola, matrimonio pamplonés, confiesan que la decisión de aprovechar el recinto como espacio para desempeñar actividades y obras teatrales ha sido de lo más acertada. “ Nos parece muy bien. Para tenerlo cerrado, pues mejor que lo aprovechen, que le den una salida para que podamos disfrutarlo todos”, indica la pareja.

Fátima Barreiro y Ainara Ferrero, amigas y vecinas de la capital, afirman que, a pesar de que desconocían el lugar ”es una maravilla. Al estar al aire libre, es un buen entorno para las actividades de los más txikis”.

Del mismo modo, no solo los invitados han resultado favorecidos con esta propuesta, puesto que también los actores han visto varias ventajas de acuerdo con este nuevo entorno.
David Almazán, integrante del Circo Dabitxi, interpretaba el pasado viernes su obra La Máquina y yo en este escenario. “ Este me parece un sitio espectacular, como espacio escénico, yo que suelo trabajar en calle, me parece un espacio precioso, que da pie a que la gente este bien distribuida, hay control de acceso, y que está recogido. Como artista de circo, siempre tengo incertidumbres con la meteorología. Me parece una buena idea, y si esto sirve como antecedente para que luego se hagan más cosas aquí, pues yo encantado de ser una cobaya”, indica Almazán.

El colectivo AK , Artcinco y Kaligramak, desarrolló, también el viernes 14, su taller Atardecer en Pamplona, dirigido a los más pequeños. “Nos parece un entorno precioso además, nosotras solemos trabajar con la energía del sol y del aire, y el hecho o de que este lugar este al aire libre nos viene genial. También nos da la oportunidad de programar y controlar el aforo, y distribuir todo el material de acuerdo con las medidas de seguridad. Por ponerle un pero, sería su localización. Como está tan recogido, no nos permite tener la sensación que teníamos cuando nos plantábamos en mitad de la calle, de que una familia que esté paseando por mitad de la ciudad, se encuentre con nosotras y diga “anda mira, un taller”. Ese factor sorpresa”, confiesa Lorea Larraya, una de las integrantes de AK.

A principios del año pasado, comenzó a estudiarse esta nueva apertura. Mediante un proceso colaborativo entre agentes de la comunidad, personal técnico y administración pública, se elaboró un plan, que recogía las propuestas más interesantes acerca de un futuro espacio de juego libre orientado para la etapa de 0 a 6 años, en el patio del Palacio de Ezpeleta. Se presentaron un total de 465 diseños: 117 del alumnado de la Escuela de Educadores, 101 del alumnado del infantil de la Escuela de San Francisco, 72 de la Mesa de Experiencias, 64 del profesorado infantil y 51 de madres y padres.

Finalmente, la propuesta escogida fue la realizada por Elian Peña, arquitecta y técnica en participación.

Un palacio del siglo XVIII y un espacio multiusos




Situado en el número 65 de la Calle Mayor de Pamplona, el Palacio de Ezpeleta es la mejor manifestación de la arquitectura señorial barroca de la ciudad.

Comenzó su construcción en 1698, por encargo de Agustín de Echeverz, primer Marqués de San Miguel de Aguayo. En 1709, la familia de Agustín de Echeverz encargó su construcción al cantero Pedro de Arriarán y al escultor Domingo de Gaztelu. En 1802, Pedro Ignacio Valdivieso y Echeverz, cuarto marqués de San Miguel de Aguayo, vendió el inmueble al conde de Ezpeleta, que le ha dado nombre hasta hoy

En 1918, la Compañía de Santa Teresa se trasladó a dicho edificio y comenzó a impartir clases de párvulos, Educación Primaria y Bachillerato. Se convirtió en el Colegio de Santa Teresa de Jesús, Teresianas.

Desde 2005, hasta 2014 fue la sede del Conservatorio Profesional de Música Pablo Sarasate.

Actualmente alberga la Escuela Oficial de Idiomas de Navarra y la Escuela de Educadores.


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