Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Arte

El balcón de los que durante el confinamiento no tenían balcón

Alicia Otaegui ‘planta’ su última gran instalación artística en una huerta del paseo fluvial en Oricáin para esquivar la parálisis provocada en la cultura por la covid-19 y para rendir homenaje a los que peor lo han pasado estos meses

El balcón de los que durante el confinamiento no tenían balcón
Alicia Otaegui ayer, en la huerta donde ha instalado Balcón para todos, a sus espaldas.
Actualizada 05/07/2020 a las 08:46

Durante el reciente confinamiento, la artista Alicia Otaegui se atrincheró en su estudio, un lugar donde es fácil perder la noción del tiempo porque su creatividad cobra forma en cientos de obras, materiales y proyectos que se agolpan en cada esquina; pero le tocaba salir al exterior para asistir a sus padres. Así se dio cuenta de que en esa coyuntura el balcón se había convertido para sus padres en el centro de sus vidas, el lugar donde discurrían sus mejores momentos. “Antes no se habían relacionado con muchísima gente del vecindario y ahora de repente lo hacían a través del balcón, tenían contacto con el exterior, y para ellos era casi el momento del día”, explica la artista.


Pero no sólo sus padres. Otaegui fue comprobando cómo la gente salía a los balcones a aplaudir, a denunciar, a mostrar su talento o amenizar al vecindario con lo que supieran hacer. Más tarde reparó en el reverso del fenómeno, en los que, como ella, no tenían balcón en casa, y en los que vivían situaciones difíciles. “Una amiga nigeriana vivía con tres niños pequeñitos y a su vez había acogido a una paisana suya con dos bebés, de modo que vivían en una habitación dos adultos con cinco niños”, relata como ejemplo. Hubo mucha gente con vidas nada fáciles a las que el confinamiento se lo puso más difícil aún. Y su cabeza de artista se puso en marcha.“Empecé a pensar que el balcón diferenciaba de alguna manera a los pudientes y a los no tan pudientes, a los favorecidos y a los desfavorecidos”, explica Otaegui, que decidió hacer una propuesta artística con el balcón como tema, el balcón de los que no tienen balcón.


Balcón con vistas


Otra de las cosas que marcaban la diferencia entre unos y otros durante el confinamiento era la conexión con el mundo a través de Internet, por un lado, dada la explosión de retransmisiones, videollamadas y ocio que se consumió esos días a través de la web, y la conexión con el exterior a través del balcón, por otro lado, desde los que se podían admirar paisajes desconocidos hasta entonces, con la ciudad vacía, sin coches ni apenas gente.


Así nació la instalación Balcón para todos, que presentó el viernes públicamente. Otaegui tenía claro que como buen balcón lo tenía que elevar, no tanto para que sirviera de mirador hacia la calle, sino para que esta vez fuese el balcón el observado, y que lo viera todo el mundo desde distintos sitios. El Balcón para todos lo construyó con vallas de obra y lo encaramó sobre una estructura metálica. Pensó también que las “paredes” del balcón debían ser de algún elemento que representara esta realidad distópica que hemos dejado atrás, y le vinieron a la mente las tumbonas. “La tumbona, como las piscinas pequeñas domésticas, se han convertido en este momento en un objeto para disfrutar de ese mini-ocio a nuestro alcance”, explica la artista. Otaegui, que ha trabajado a lo largo de su trayectoria la reutilización de materiales y el reciclaje como camino artístico, cubrió la estructura del balcón con trozos de fundas de tumbona de distintos colores y estampaciones. Y, además, se dio cuenta que esos trozos de vallas forradas de tumbona funcionaban también como banderas. “Banderas de países inexistentes que representan a todo el mundo, a la universalidad donde lamentablemente ha tenido lugar este maldito virus”, apunta.


Pero lo más llamativo de esta instalación de gran escala quizá sea su emplazamiento: una huerta a orillas del río Ultzama, en Oricáin. Durante el estado de alarma Otaegui se preguntaba qué iba a ser de los artistas, muchos de los proyectos que tenían en marcha -lo sabe de primera mano- se fueron al traste, otros se quedaron congelados, y los que salían lo hacían con dificultades marcadas por controles de aforos y protocolos de seguridad. “Hay que buscar otros espacios alternativos”, se dijo. Y pensó en amigos que tuvieran huerta y que le pudiesen dejar un trozo en ella para levantar su balcón. Al final dio con ésta, que curiosamente lleva el nombre de Emak Bakia, porque cuando hace años su amigo le pidió consejo para nombrarla Otaegui estaba aún en shock después de haber visto la película del mismo nombre de Oskar Alegria y se lo propuso. La huerta luce ahora en su entrada una réplica de la placa de esa casa mágica que busca Alegria en su película. “Muchos de mis proyectos los hago porque cuento con la colaboración de amigos, para mí los mecenas son mis amigos”, recalca Otaegui. Los andamios se los han dejado otros amigos, y otros le han ayudado también financieramente, en un mecenazgo colectivo que ella defiende.


El balcón, así, emerge entre las huertas del paseo fluvial con su colorido. Se verá desde fuera de la huerta, de hecho se ha orientado para que se pueda ver bien desde el paseo. “Quería que anime a otros artistas a exponer en el mínimo espacio que puedan tener”, explica. “Animo a que se salgan de los circuitos oficiales a los que cada vez es más difícil llegar; somos cada vez más artistas y los espacios cada vez son menos”, lamenta.


La instalación efímera estará allí dos meses. El sol irá comiendo el color poco a poco y se irá deteriorando. Entonces, en septiembre, Otaegui desmontará el balcón y dejará las vallas al propietario de la huerta, para que trepen por ella las alubias verdes.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE