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Albaro Arizaleta, Cristina Martínez y Dani Ulecia

Columpio Asesino: “En este disco hemos puesto el foco en los reproches, en la culpa que te acecha”

El quinteto navarro publicó el viernes su nuevo disco, ‘Ataque celeste’, al que califican de un trabajo “más concreto y coherente”. En pleno lanzamiento nacional el grupo firmará discos el miércoles (19 h) en la FNAC de La Morea

El Columpio Asesino: Raúl y Albaro Arizaleta, Cristina Martínez y Dani Ulecia.

El Columpio Asesino: Raúl y Albaro Arizaleta, Cristina Martínez y Dani Ulecia.

DN
Actualizada 22/02/2020 a las 11:24
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Nunca han dejado de crecer ni de depurar o evolucionar su sonido, desde que iniciaron su andadura en 1999. Venían de otros proyectos y de sus escarceos en el rock radical vasco pero ese barrunto del nuevo siglo y milenio les hizo cambiar radicalmente. En la primera década de los 2000 crecieron y cogieron su sitio en la escena con sus discos El Columpio Asesino (2003), De mi sangre a tus cuchillas (2006) y La Gallina (2008), para rematar con el Ep Dispararé en 2009. Sus señas de identidad se perfilaban como las de un grupo al que era difícil de etiquetar, con un concepto muy abierto de pop que se acercaba a la electrónica, al kraut, al noise, incluso a la frontera con las trompetas pujantes de aquellos años. Pero siempre fue adalid de la nocturnidad, con ecos turbios y perturbadores del límite. Todos esos argumentos les ayudaron a cuajar en las primeras posiciones de la escena en la siguiente década que fue la de su consagración. Discos como Diamantes y Ballenas muertas en San Sebastián gozaron de un tremendo éxito y canciones como Babel y Toro se convirtieron en auténticos himnos. Ahora publican Ataque celeste, un disco en el que las voces mandan, el sonido se estiliza desde un espíritu que sigue intacto. En El Columpio Asesino están Albaro Arizaleta (voz y batería), Cristina Martínez (guitarra y voz), Dani Ulecia (bajo), Raúl Arizaleta (guitarra) y Jaime Nieto ( sintetizadores y percusiones).

¿Ataque celeste vuelve a dar una vuelta de tuerca a su sonido, es una revolución sonora?
En nuestro primer disco había mucha disparidad entre las canciones. Se hacían de manera más inconsciente e instintiva. Ahora la diferencia es que la producción está muy pensada, muy trabajada, y es lo que le da el sentido al sonido. Toda la producción va en una dirección. Aunque los temas partan de lugares completamente diferentes los unos de los otros, por las líneas de voz y su atmósfera, es la producción la que unifica todo. En ese sentido es el disco que más unidad tiene. Este nuevo enfoque era algo necesario que ha ido surgiendo así sin imponérnoslo. Creo que hemos acertado.


¿Es un disco que en su estilo limpia el sonido?
No hay atmósferas sonoras o espacios donde perderse. El sonido de este disco va al hueso. Es mucho más concreto, coherente, enmarcado dentro de un estilo. Es un trabajo más fino y sofisticado. Sí tiene muchas copas sonoras pero están muy bien puestas, por eso no te enteras que están.


Las líneas de bajo tienen mucha presencia y personalidad…
Tienen mucha importancia, la que tiene que tener. Porque si edificas la canción sobre una línea de voz buena y luego le pones una línea de bajo también buena ya tienes media canción hecha.


¿Las letras del disco lanzan sus mensajes desde las decepciones y las heridas de la vida, pero desde la experiencia de los años?
En este disco se ha cerrado más el círculo en lo personal. Antes las letras podían tener dos direcciones cuando hablaban tanto de las crisis personales como las sociales. En Ataque celeste tratan de problemas de personas con los que se pueden identificar muchas personas. Cuentan un mal universal que cada uno gestiona como puede, y es indiferente con qué o quién te identifiques políticamente. Unos se lo creen, otros no, unos luchan contra ello, otros no se atreven ni a analizarlo y se dejan llevar.


¿Es una temática común?
Al final todas las canciones del disco sobrevuelan la misma vaca muerta. Son los conflictos de las personas que intentan dejar atrás sus lastres, pero que no pueden. Está el sentimiento de culpa que te acecha. Son las dos voces que luchan continuamente en tu cabeza, en tu mente, y son la misma persona. Ahí hemos puesto el foco, en los reproches. En un primer momento no era la intención que fuera esa temática tan clara. Pero desde luego nacieron de la necesidad de escribir sobre ello. Aunque al final no es cuestión de matar a una de las voces sino de convivir con las dos.


¿La conciencia?
No, el enfrentamiento con uno mismo, un bucle vicioso del que no puedes salir, en el que te ves atrapado. Puede ser pequeño o muy grande. Lo puedes vivir de una manera más o menos intensa. Y puede afectar a cualquier tipo de tema, ser religioso, político, personal… Esa culpa está ahí y no la podemos evitar. El trabajo de una persona está en desaprender lo aprendido. Nosotros, con la religión judeo-cristiana, el sentimiento de culpa lo tenemos muy arraigado, y con el tiempo te das cuenta de ello.


¿La expresión con las voces ha cambiado?
El proceso de composición ha partido del trabajo de la línea de voz. Luego la vas arropando en distintos escenarios sonoros. Las voces son instrumentos solistas, están ahí. Otras veces la voz había sido como una coartada en un concepto de canción en progresión. No quiere decir ni que un método u otro sea mejor. Ahora lo hemos hecho así porque nos hemos dado cuenta de que hay voces para aprovechar.


Cristina es la voz solista de varias canciones…
Hemos tenido más cuidado con los tonos y con que todo estuviera más natural, más relajado. Antes la voz la supeditábamos a la canción. Ahora está la canción supeditada a la voz. ¡Parece mentira que estas cosas las aprendamos al sexto disco! Por fin nos hemos tomado muy en serio desde el principio el tono de las canciones para que se adapte bien a la persona que va a cantarlas.


La electrónica tiene mucha presencia…
Hay menos presencia de guitarras, y hay arreglos electrónicos, incluso en la batería. Respecto a los primeros discos quizá hemos perdido un poco la base de grupo rock. Igual que con muchos grupos hemos ido mutando el sonido y ahora los sintetizadores tienen más peso. A Raúl le cuesta expresarse con la guitarra para llenar una canción. A veces es más complejo llenar una canción sin las guitarras como base y con la electrónica. Y eso que muchas canciones nacieron en el local con las guitarras y la batería.


¿Será complejo defender las canciones del disco en directo?
Creemos que no. De hecho está resultando más sencillo que en ocasiones anteriores. Somos más mayores y tocamos mejor (ríe). Va a quedar un directo mucho más potente y coherente. Además ya tenemos mucho repertorio. Tocaremos en Zentral el 24 de octubre. Llevamos cinco años sin tocar en Pamplona. Y este miércoles firmamos discos en la FNAC de Pamplona. Queremos tocar todo lo que se pueda y más. En el planeta, y si se puede en la Luna también.


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