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ESPECTÁCULO

Concierto en el Navarra Arena | Nostalgia con la gira Yo fui a EGB

La gira ‘Yo fui a EGB’ reunió a miles de personas con los temas mas icónicos de las décadas de los 80 y 90

Fotos de la gira Yo fui a EGB en el Navarra Arena, a su paso por Pamplona.

Concierto Yo fui a EGB en el Navarra Arena, en Pamplona

Concierto Yo fui a EGB en el Navarra Arena, en Pamplona 13 Fotos
Concierto Yo fui a EGB en el Navarra Arena, en Pamplona

Fotos de la gira Yo fui a EGB en el Navarra Arena, a su paso por Pamplona.

Jesús Garzaron
Actualizada 19/01/2020 a las 11:18
  • Javier Ojembarrena Alba
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Para quienes estudiaron durante la EGB, aquella etapa académica que precedía al Bachillerato, la música de los años 80 y 90 es inigualable. Puede que por nostalgia o desafección ante las canciones actuales, referidas como “ruido” o “imitaciones” por más de uno, los temas de aquella época parecen inmortales y su recuerdo está todavía muy presente. Por eso, ayer la gira Yo fui a EGB consiguió juntar en el Navarra Arena a cerca de 10 mil personas, en un espectáculo que recuperó de forma más que nostálgica los mejores recuerdos de toda una generación.


Una hora antes del concierto las colas competían y se mezclaban con las formadas en El Sadar minutos antes del Osasuna-Valladolid. En estas se sentía la expectación y la nostalgia previas a un espectáculo que cumplió con creces lo prometido: volver en el tiempo a esa época no tan lejana de Queen, George Michael o Antonio Flores. Esos grupos que dominaron la adolescencia de toda una generación, que ayer se reunió bajo el techo del Arena. Entre ellos Javier Goñi, Idoia Gorostidi y María Luisa Balda que veían el espectáculo de ayer como la oportunidad perfecta “para recordar viejos tiempos” y sobre todo, para “reunir a grupos de aquellos tiempos y tener la oportunidad de volverlos a ver un mismo concierto”, expresó Goñi.


Sin embargo lo de ayer fue mucho más que un concierto. La gira Yo fui a EGB trataba de ser algo identitario para todas aquellas personas que estudiaron bajo este sistema. El objetivo era “recordar viejos tiempos”, una respuesta habitual entre la gran mayoría de los que formaban ayer las colas, además de juntarse para una ocasión excepcional y en cierto modo, volver a los 20 años, a esa etapa más despreocupada de la vida.


Todo ayer se podía resumir en dos conceptos: nostalgia e identidad. El primero porque recuperaba lo mejor de aquellas décadas, y lo segundo porque además del tiempo, el principal factor común era una cultura única que muchos recordaban con especial emoción. Según María Idoate y David Aristu, de 40 años, porque la adolescencia “es la etapa de tu vida en la que mejor te lo pasas y por eso identificas esa música como la mejor de todas”. Ambos buscaban volver a esos años y a esas canciones, no porque salieran con ellas sino porque era lo que siempre habían escuchado en casa y ahora querían volver a oír. Disfrutar como en su adolescencia y esperar “a ver si se quita alguna cana o alguna arruga mientras escuchamos”, bromeaba Aristu.


Más que distancia y edad


Volver a escuchar a grupos y artistas como La Orquesta Mondragón. OBK o Amistades Peligrosas, entre otros, llevó la expectación al Navarra Arena de miles de personas de la Comunidad foral, pero también de algún que otro grupo de amigos de otras comunidades. Entre ellos el grupo de Santiago Jardo, quien junto a 6 personas vinieron desde Manresa, Cataluña, para seguir la gira. Se perdieron el de concierto en Barcelona y vieron el de Pamplona como el momento perfecto para volver a ver los grupos que les marcaron de jóvenes. “Son grupos que no sueles ver porque ya no suelen hacer giras y por eso teníamos tantas ganas de venir”, explicó Jardo.


Si la distancia ayer no fue un problema la edad tampoco iba a serlo. El concierto podía llamarse Yo fui a EGB, pero entre el público se coló algún que polizón demasiado joven para aquella época. Junto a sus padres estaba Iraide Sesumaga quien con 15 años se presentaba como una fan incondicional de la música que escuchaba con su madre Elena Uralde. “En casa siempre estoy escuchan esta música porque la pone mi madre y me he ido aficionando” explicaba Iraide Sesumaga.


Otra que tampoco “fue a EGB” era Alba Tellechea, de 21 años, quien durante unas horas también quiso formar parte de aquella generación que creció con la música de ABBA, Parchís o Michael Jackson. Para ella, “una música distinta a la de ahora pero tampoco mejor”, explicaba Tellechea.


El baúl de los recuerdos


Durante cinco horas los casi 10.000 asistentes cantaron, bailaron y rieron en un show que presentó Carlos Latre. El humorista, que no se cansó de repetir que él también había ido a EGB, hizo que todo el show fluyera y que sus cinco horas parecieran mucho menos. Entre artistas y tributos e imitación se dedicó a rememorar algunos de los recuerdos, shows y momentos más icónicos de su infancia y la de gran parte del público. Aunque la música fue el plato fuerte de Yo fui a EGB, cinco horas daban para mucho más. Latre recordó a través de canciones y vídeos, proyectados a través de una pantalla gigante, los dibujos animados, películas e incluso dulces más populares de quienes asistieron al espectáculo.


Latre abrió el baúl de los recuerdos para encontrarse con Mazinger-Z, Barrio Sésamo, Scooby Doo, y muchas otras series animadas, y no perdió la oportunidad de entonar con el publico algunos de los temas musicales más famosos de estas: con La abeja Maya, Heidi, y como no, Oliver y Benji. Apuestas seguras con las que por unos instantes los asistentes volvieron a su niñez. Hicieron un paso por el cine, por películas como ET, Indiana Jones y Star Wars, saga con la que Carlos Latre aprovechó para imitar a algunos de sus personajes más icónicos, como Yoda, C3-PO y Darth Vader.


Yo fui a EGB trajo de vuelta toda una generación. Por unos instantes se recordaron a algunos de los artistas ya fallecidos como Amy Winehouse, Kurt Kobain o el español Antonio Flores, y se hicieron tributos a otros como Freddie Mercury y Michael Jackson, con imitaciones perfectamente logradas con las que el Navarra Arena retrocedió en el tiempo y volvió a aquellos años en los que no había Spotify, YouTube, ni plataformas musicales, pero en los que, para algunos, “sí se hacía buena música”.

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