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Osasuna
OSASUNA 0-0 VALLADOLID

Osasuna y Valladolid se anularon para confirmarse como los reyes del empate

Los pucelanos pudieron con la agitación habitual de El Sadar y dieron dos buenos sustos al inicio de la segunda mitad

Galería de fotos del partido Osasuna-Valladolid disputado en El Sadar.

Fotos del Osasuna-Valladolid

Efe
Fotos del Osasuna-Valladolid 14 Fotos
Fotos del Osasuna-Valladolid

Galería de fotos del partido Osasuna-Valladolid disputado en El Sadar.

Efe
Actualizada 19/01/2020 a las 08:27
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El Valladolid mojó la chispa con la que convive El Sadar de un tiempo a esta parte. No pudieron entrar en combustión los de Arrasate como en otras tardes en las que más allá de conseguir mejores resultados o no, adquirieron ese cuajo de equipo con la flecha hacia adelante que destruye defensas. Osasuna sumó un punto, el número 25, que en el nacimiento de esta segunda vuelta supone un balance prometedor.

Fue justo el resultado, no así lo que dictó la estadística. Hay ocasiones en las que los números no se corresponden con la realidad, sostenida en sensaciones. Hubo un nutrido caudal de centros y remates (hasta 21) pero sin llegar a poner en serios aprietos a Masip y a una defensa pucelana que rayó a una altura extraordinaria, como los centímetros de los centrales. Fue un duelo muy cerrado el de los reyes del empate, diez cada uno.

A Sergio González le salió el partido que había dibujado en la pizarra. Reclamaba durante la semana igualar la intensidad osasunista para no estar en problemas y sus jugadores le siguieron a pie juntillas. Ayudó no ya la actitud sino también el sistema de cinco defensas contra el que no pudieron el Chimy y compañía. Osasuna sufrió para encontrar rendijas y hacer el partido de ida y vuelta que siempre le conviene. Acabó encerrando al Valladolid en el último cuarto de hora, pero sin agobiar. Todo el trayecto anterior estuvo incómodo para mandar y correr.

Nadie encontró el abrelatas para derribar a un buen rival que fue un bloque compacto a su paso por El Sadar. En pocos metros estuvieron en muchas fases los dos equipos. El Valladolid puso el freno en esa agitación que quería imponer Osasuna. Ávila estuvo rodeado casi siempre de camisetas blaquivioletas. Maniobró lo que pudo el argentino con esa potencia que al menos levantó a la grada. Suyo fue el primer disparo que repelió Masip. Formó dupla de nuevo con Adrián, tan pronto capaz de generar algunos destellos como de ahogarse en el área, donde por ahora no intimida. Se le hace difícil ver al asturiano generar una ocasión de gol. Tuvo una en la primera parte que acabó con un disparo más bien flojo.

Los interiores no hallaron ese halo de otras veces en una tarde en la que debían desbordar a más defensas que de costumbre. Así que con la imaginación de Rubén García y Roberto Torres neutralizada, quedaba la baza de sorprender con los laterales, aspecto del juego que se quedó en incorporaciones con centros previsibles.

A Osasuna le satisfizo al menos dejar la puerta a cero tras seis jornadas no poder conseguirlo. El equipo se armó mejor en esa continua pelea que planteó el Valladolid. Darko y Oier (luego Moncayola) sostuvieron, y atrás brillaron tanto Aridane como David García en la toma de decisiones con esa línea adelantada y en la resolución. Pasaron el examen de medirse a dos puntas que tanto suelen exigir como son Guardiola y Enes Ünal.

HERRERA, RENQUEANTE

Sergio Herrera sufrió lo suyo. Dejó ilesa la portería, pero salió herido por un duro golpe en los primeros compases. Renacía la sombra de la misteriosa enfermería de los guardametas, si bien el burgalés pudo seguir y hacerlo con acierto. Salvó con una estirada un disparo de Raúl García a la media hora de juego y al comenzar la segunda parte, un remate con el pecho de Ünal en una gran oportunidad.

Osasuna lo pasó mal en la reanudación ya que poco después el Valladolid disponía del segundo acercamiento peligroso. Sergi Guardiola se metió entre los centrales rompiendo el fuera de juego y bombeó el balón por encima de Herrera, que ya sin opciones solo cruzó los dedos para que no llegara a la red. Para fortuna de El Sadar, pegó en última instancia en el larguero y se marchó fuera.

Fueron a más los rojillos en el tramo final, aunque con más ráfagas que propuesta clara de juego. Los hombres de ataque del banquillo no le pudieron dar la chispa que faltaba y solo el Chimy pareció salirse de ese juego más plano. El argentino llegó a intentar lo imposible con una arrancada en el 58 entre multitud rivales con esa virtud de generar una expectativa. Acabó lanzando la última bala del partido, con un disparo desde la frontal que pegó en un defensor.

 
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