Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Literatura

Cristóbal Serra, raro entre los raros

Rescatan inéditos del excéntrico escritor y pensador mallorquín fallecido en 2012

Cristóbal Serra, raro entre los raros
Cristóbal Serra, raro entre los raros
  • Colpisa. Madrid
Actualizado el 02/12/2019 a las 06:00
"El raro más raro entre los raros". Así presenta el escritor, profesor y crítico literario Josep Maria Nadal Suau a Cristóbal Serra (1922-2012), excéntrico y secreto escritor y pensador mallorquín. Una rarísima avis de las letras hispanas que en la segunda mitad del siglo XX voló libérrimo y al margen de cualquier moda o tendencia. Algunos de sus textos, un puñado inéditos, se recuperan ahora en 'El aire de los libros', nueva entrega de los Cuadernos de Obra Fundamental de la Fundación Banco Santander.
Prologa el libro Nadal Suau, que dedicó ya su tesis doctoral a "una figura excéntrica de la literatura española" y rescata las rarezas de un Serra "investido de una creciente aureola de autor de culto sin acomodo en el canon cultural coetáneo". Publicó en vida veinte libros "que dialogan sin descanso con la realidad contemporánea" y que hacen de Serra "un autor de plena vigencia", según Nadal, que revisó tanto los ensayos inéditos como los 'escolios' (comentarios) del escritor y filósofo "que plasman su inclasificable canon literario, espiritual y vital".
El escritor Javier Sierra avala 'El aire de los libros' como "el cuaderno de lectura íntimo de uno de los más heterodoxos intelectuales españoles". Reivindica a un autor inclasificable "que navega entre lo conocido y lo ignoto". "Tenía mente de pontífice y fue un trazador de puentes entre orillas opuestas del conocimiento", dice de Serra el ganador del premio Planeta en 2017.
Su recuperación era "inexcusable" para Francisco Javier Expósito, responsable literario de Fundación Banco Santander y valedor de "un escritor eterno" que "desborda en sus textos un caudal de sabiduría que no podemos permitirnos el lujo de perder en estos tiempos".
Habla Expósito de textos como 'El aire de los libros, escolios sine die', último libro de Serra con más de cuarenta reseñas de sus lecturas, escritas entre 2007 y 2012 a modo de breves ensayos sobre autores que le interesaban por diversas razones. "Aborda asuntos muy diversos, pero todos reflejan una preocupación existencial y espiritual hacia un mayor conocimiento", apunta Expósito. Propone que cada lectura se interprete "como una confesión personal" y no como "comentarios críticos".
Con comentarios sobre el humor, la melancolía y el ocultismo, la antología incluye 'Tríptico Luliano', con tres aproximaciones a la figura de Ramón Llull. En 'Los cuadernos amarillos' están los ensayos inéditos que, recogidos en cuatro cuadernos, Nadal Suau halló en un baúl en la casa de Serra tras su muerte hace siete años. Se cierra con 'En torno a la autoexpresión o elogio de la sencillez', el discurso de agradecimiento de Serra al doctorado honoris causa otorgado por la Universidad de Baleares en 2006 y que puede tomarse como su testamento literario. "Al escucharlo sentí que, más que un testamento, era la última gran página de su obra", dice el experto de la alocución académica de Serra.
La influencia de Cristóbal Serra en nuestra cultura es para sus valedores "alargada y secreta". Textos inecontrables hoy como 'Péndulo' (1957), 'Viaje a Cotiledonia' (1965) o 'Diario de signos' (1980) marcan un magisterio en el que reconocen autores como Enrique Vila Matas, Agustín Fernández Mallo, Andrés Ibáñez o el propio Javier Sierra. Le relacionan también con egregios predecesores como José Bergamín, Juan Larrea y Octavio Paz, Nobel Mexicano que ya en 1961 calificaba de "ermitaño" a un Serra "que abrió una vereda literaria única, pero también secreta, y que se resiste al etiquetado". Contradictorio Nadal Suau destaca la contradicción como uno de los elementos más definitorios y actuales de Serra. Mezcla cristianismo, judaísmo y Tao, imaginación y razón, niñez y vejez, materia y espíritu o la hermandad religiosa con la poética. Opuestos que en su obra "ganan sentido", según Nadal Suau, que destaca también el sentido "profético" de la escritura de un "rebelde y contradictorio, humorista y melancólico, sabio y místico". "Sabía que el profeta es un denunciador de los males de su época, no un adivino ni un castigador, por eso llegó a sentirse él mismo profeta", dice el antólogo de "un precursor de nuestro tiempo, muy cerca de Italo Calvino, como si hubiera llegado demasiado tarde y demasiado pronto". "Su legado de poesía lúdica, tragedia silenciosa e inteligencia lectora perdurará. Es un escritor eterno a quien su heterodoxia humanista hace fundamental. Su modernidad está en que cada texto ilumina comentarios que nos interpelan sobre la manera que tenemos de ver el mundo y nuestras creencias", concluye.
volver arriba

Activar Notificaciones